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FELIZ  AÑO 2010
 
405º Aniversario de la publicación del “QUIXOTE  DE  LA  MANCHA”
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En un lugar de la Mancha,

 

de cuyo nombre no quiero acordarme...

 

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Gabriela Lavarello de Velaochaga (Perú)

 

2009  •  2010

 
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nComo hizo Don Quixote,

hay que luchar para conseguir

que nuestros sueños no sean

imposibles de alcanzar.

 
 

EX-LIBRIS

Velaochaga - Lavarello

 
     
 

Párrafos seleccionados de la segunda parte del ingenioso caballero

Don Quixote de la Mancha año 1615 p. 121

 

Capítulo XXXII.-

 

De la respuesta que dio don Quixote a su reprehensor, con otros graves  y graciosos sucessos

 

 

Levantado, pues, en pie don Quijote, temblando de los pies a la cabeza como azogado, con presurosa y turbada lengua dijo: El lugar donde estoy, y la presencia ante quien me hallo, y el respeto que siempre tuve y tengo al estado que vuestra merced profesa, tienen, y ata las manos de mi justo enojo; y así por lo que he dicho como por saber, que saben todos, que las armas de los togados son las mismas que las de la mujer, que son la lengua, entraré con la mía en igual batalla con vuestra merced, de quien se debía esperar antes buenos consejos que infames vituperios, las reprensiones santas y bienintencionadas otras circunstancias requieren y otros puntos piden.

 

A lo menos, el haberme reprendido en público y tan ásperamente ha pasado todos los límites de la buena reprensión, pues las primeras mejor asientan sobre la blandura que sobre la aspereza, y no es bien, que sin tener conocimiento del pecado que se reprende llamar al pecador, sin más ni más, mentecato y tonto.

 

Si no, dígame vuestra merced por cual de las mentecaterías que en mí ha visto me condena y vitupera y me manda que me vaya a mi casa a tener cuenta en el gobierno de ella.... Si me tuvieran por tonto los caballeros, los magníficos, los generosos, los altamente nacidos, tuvieranlo por afrenta irreparable; pero de que me tengan por sandio [estúpido] los estudiantes, que nunca entraron ni pisaron  las sendas de la caballería, no se me da un ardite, Caballero soy, y Caballero he de morir, si place al Altísimo.

 

Unos van por el ancho campo de la ambición soberbia, otros por el de la adulación servil y baja, otros por el de la hipocresía engañosa, y  algunos por el de la verdadera religión; pero yo, inclinado de mi estrella, voy por la angosta senda de la caballería andante, por cuyo ejercicio desprecio la hacienda; pero no la honra.

 

Yo he satisfecho agravios, enderezado tuerros, [leños gruesos] castigado insolencias, vencido gigantes y atropellado vestiglos [bestias]; yo soy enamorado, no más de porque es forzoso, que los Caballeros Andantes lo sean, y, siéndolo, no soy de los enamorados viciosos, sino de los platónicos continentes.

 

Mis intenciones siempre las enderezo a buenos fines, que son de hacer bien a todos, y mal a ninguno; si el que esto entiende, si el que cito obra, si el que esto merece ser llamado bobo, díganlo vuestras grandezas, Duque y Duquesa excelentes.

 

Bien, por Dios, dijo Sancho, no diga más V. M. señor y amo mío, en su abono, porque no hay más que decir, ni más que pensar, ni más que perseverar en el mundo, y más que negando este señor, como ha negado, que no ha habido en el mundo, ni los hay, Caballeros Andantes, qué mucho que no sepa ninguna de las cosas que ha dicho.

 

Por ventura, dijo el eclesiástico, soy vos, hermano, aquel Sancho Panza que dicen, a quien vuestro amo tiene prometida una ínsula? Sí soy, respondió Sancho, y soy quien la merece, tan bien como otro cualquiera; soy quien juntare a los buenos, y serás uno de ellos, y soy yo de aquellos no con quien naces, sino con quien paces, y de los quien a buen árbol se arriman, buena sombra les cobija, yo me he arrimado a buen señor.

 
 

Mural de

 

Teodoro Nuñez Ureta

 

1944

 

Club Arequipa - Perú.

 

 

Vuestra merced, señor Caballero de los Leones, ha respondido por sí tan altamente, que no le queda cosa por satisfacer de este que aunque parece agravio, no lo es en ninguna manera, porque así como no agravian las mujeres, no agravian los eclesiásticos, como vuestra merced mejor sabe. Así es, respondió don Quijote, y la causa es que el que no puede ser agraviado no puede agraviar a nadie. Las mujeres, los niños y los eclesiásticos, como no pueden defenderse aunque sean ofendidos, no pueden ser afrentados. Porque entre el agravio y la afrenta hay esta diferencia, como mejor Vuestra Excelencia sabe: la afrenta viene de parte de quien la puede hacer, y la hace, y la sustenta; el agravio puede venir de cualquier parte, sin que afrente.

 
 

Del capítulo XVIII de 1608 p. 69

 

 

...y fue adonde su escudero estaba, de pechos sobre su asno, con la mano en la mejilla, en guisa de hombre pensativo, además. Y viéndole don Quijote de aquella manera, con muestras de tanta tristeza le dijo:

 

Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro, si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca.. (sic).

 

n

Y es que Don Quijote jamás buscó su propio beneficio y rechazó la cruda realidad que mueve a los demás...

 

¡ Sus valores eran supremos !

 

 

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Hoy, más que nunca, se necesitan caballeros andantes, hombres y mujeres,

en todos los rincones de este mundo globalizado.

 

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nTexto en castellano antiguo, con tan solo dar escape salen

 

Capítulo XXXII.-

 

De la respuesta que dio don Quixote a su reprehensor, con otros graves  y graciosos sucessos

 

 

Levantado, pues, en pie don Quixote, temblando de los pies a la cabeza como azogado, con presurosa y turbada lengua dixo: El lugar donde estoy, y la presencia ante quien me hallo, y el respeto que siempre tuve y tengo al estado q vuessa merced profesa, tienen, y ata las manos de mi justo enojo; y así por lo q he dicho como por saber, que saben todos, que las armas de los togados son las mesmas que las de la muger, que son la lengua, entraré con la mía en ygual batalla con vuessa merced, de quien se debía esperar antes buenos consejos que infames vituperios, las reprehensiones santas y bienintencionadas otras circunstancias requieren y otros puntos piden.

 

A lo menos, el aberme reprehendido en publico y tan ásperamente ha pasado todos los límites de la buena reprehensión, pues las primeras mejor assientan sobre la blandura que sobre la aspereza, y no es bien, que sin tener conocimiento del pecado que se reprehende llamar al pecador, sin más ni más, mentecato y tonto.

 

Si no, dígame vuessa merced por qual de las mentecaterias que en mí ha visto me condena y vitupera y me manda que me vaya a mi casa a tener cuenta en el gobierno della.... Si me tuvieran por tonto los cavalleros, los magníficos, los generosos, los altamente nacidos, tuvieralo por afrenta inreparable; pero de que me tengan por sandio [estúpido] los estudiantes, que nunca entraron ni pisaron las sendas de la Cavallería, no se me da un ardite, Caballero soy, y Cavallero he de morir, si place al Altísimo.

 

n

Unos van por el ancho campo de la ambición soberbia, otros por el de la adulación servil y baxa, otros por el de la hipocresía engañosa, y  algunos por el de la verdadera religion; pero yo, inclinado de mi estrella, voy por la angosta senda de la Cavaallería Andante, por cuyo exercicio desprecio la hazienda; pero no la honra.

 

Yo he satisfecho agravios, enderezado tuerros, [leños gruesos] castigado insolencias, vencido gigantes y atropellado vestiglos [bestias]; yo soy enamorado, no más de porque es forÇoso, que los Cavalleros Andantes lo sean, y, siéndolo, no soy de los enamorados viciosos, sino de los platónicos continentes.

 

Mis intenciones siempre las enderezo a buenos fines, que son de hazer bien a todos, y mal a ninguno; si el que esto entiende, si el que cito obra, si el que desto merece ser llamado bobo, díganlo vuestras grandezas, Duque y Duquessa exceletes. Bien, por Dios, dixo Sancho, no diga más v.m. señor y amo mío, en su abono, porque no hay más q dezir, ni más que pensar, ni más que perseverar en el mundo, y más que negando este señor, como ha negado, que no ha avido en el mundo, ni los ay, Caballeros Andantes, qué mucho que no sepa ninguna de las cosas q ha dicho.

 

Por ventura, dixo el eclesiástico, soys vos, hermano, aquel Sancho PanÇa que dizen, a quien vuestro amo tiene prometida una ínsula? Sí soy, respondió Sancho, y soy quien la merece, tan bien como otro cualquiera; soy quien juntare a los buenos, y serás uno de ellos, y soy yo de aquellos no con quien naces, sino con quien paces, y de los quie a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija, yo me e arrimado a buen señor...

 

n

Vuesa merced, señor Caballero de los Leones, ha respondido por sí tan altamente, que no le queda cosa por satisfacer deste que aunque parece agravio, no lo es en ninguna manera, porque así como no agravian las mugeres, no agravian los eclesiásticos, como vuesa merced mejor sabe. Assí es, respondió don Quixote, y la causa es que el que no puede ser agraviado no puede agraviar a nadie. Las mugeres, los niños y los eclesiásticos, como no pueden defenderse aunque sean ofendidos, no pueden ser afrentados. Porque entre el agravio y la afrenta hay esta diferencia, como mejor Vuestra Excelencia sabe: la afrenta viene de parte de quien la puede hacer, y la hace, y la sustenta; el agravio puede venir de cualquier parte, sin que afrente.

 

 

 

Del capítulo XVIII de 1608 p. 69

 

 

...y fue adonde su escudero estava, te pechos sobre su asno, con la mano en la mexilla, en guisa de hombre pensativo, ademas. Y viendole don Quixote de aquella manera, con muestras de tanta tristeza le dixo:  

 

Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro, si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca.. (sic).

 

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Gabriella Lavarello de Velaochaga
 
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