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La Plaza de Acho, es el coso taurino más antiguo de América y el tercer más antiguo
del mundo, después de la Maestranza de Sevilla y la de Zaragoza. En sus
famosas “Tradiciones Peruanas”, Ricardo Palma dice que la primera corrida
de toros en Lima fue en 1538, celebrando la derrota de los Almagristas. Por
otro lado, según escritos históricos del clero, la primera corrida tuvo
lugar un lunes 29 de marzo de 1540, por la consagración de los santos
óleos. Inclusive, el mismo Inca Garcilazo de la Vega, en sus “Comentarios
Reales”, habla ya de las corridas de toros.
Mundialmente, se sabe que en la antigua Roma se desarrollabam
espectáculos donde eran utilizados los Uros en los circos, a los que
personajes de familias nobles, daban muerte en una demostración de
sus dotes de cazadores.
Entre 1659 y 1660 hubieron en el Perú, diez “Corridas Reales” de toros por el
nacimiento del príncipe Felipe, hijo de Felipe IV. El 15 de noviembre de
1667, se celebra una corrida en el Callao, con ocasión de la llegada del
Virrey Conde de Lemos al primer puerto peruano. El 24 de julio de 1668, se
realizó otra corrida en la ciudad de Lima, celebrando el nacimiento de un
hijo de dicho Virrey. El 27 de julio de 1622 se desarrolló una corrida en
la Plaza Mayor de Lima, para agasajar el arrivo de un nuevo Virrey, don
Diego Fernández de Córdoba, Marqués de Guadalcázar.
No todos los virreyes fueron amantes de las corridas, como el Conde de
Chinchón, quien trató de impedir este tipo de afición. Sin embargo, el Rey
Felipe IV dictó una Real Cédula a favor de éstas, durante el virreynato
del Marqués de Mancera.
La Plaza Mayor de Lima, sirvió por muchos años de escenario de las
corridas de toros, en la cual se escenificaban un promedio de 4 corridas
anuales, según lo ordenado por el Virrey don Diego López de Zúñiga, Conde
de Nieva. En esta plaza se celebraban las corridas por: Pascua de Reyes,
San Juan, Apóstol Santiago y Nuestra Señora de la Ascensión; además, de
lidias a la llegada de un nuevo virrey, o por la juramentación o
conmemoración de monarcas, canonizaciones, etc. Para festejos menos
importantes, se habilitaban plazas o plazuelas distritales como: plazoleta
de Santa Ana, plaza de la Inquisición, plazoleta del Cercado, plaza de
Cocharcas, plazoleta de Santo Domingo, etc.
Con toda esta afición taurina, a lo largo de dos siglos, el año de 1765,
don Agustín Hipólito de Landaburu, tuvo la idea de construir una plaza de
toros de acuerdo con la cantidad de adeptos que iba ganando la lidia. En
1756, se había construído una de madera, donde el 22 de febrero de 1762,
el pueblo limeño había celebrado jubilósamente la llegada de otro virrey:
Manuel Amat y Guimet. Esta pequeña Plaza, estaba ubicada en los terrenos
de HAACHO, palabra quechua que significa desde donde se ve el mar.
Sabiendo que al virrey le gustaban las corridas, pidió a su cuñado don
Juan José Belzunce, para que por encargo de él, tratara de obtener una
autorización de construcción; lo que le fue concedido. Luego, HP de L,
ordenó dicha obra a Cristóbal de Bargas y la nueva plaza, fue inaugurada
el 30 de enero de 1766, luego de una inversión de 107,609 pesos y 6 reales.
Se dice que el primer toro que se lidió en la nueva plaza, se llamó
“Albañil Blanco”, perteneciente a la ganadería de la Hacienda Gómez de
Cañete, que después cambió al nombre de “Unanue”, cuyo propietario era
Agustín Hipólito de Landaburu, quien se encargó igualmente de la
administración de la plaza.
A su deceso, continúo al frente su viuda, asesorada por su hermano Juan
José Belzunce. Y así la administración de la Plaza de Acho se fue
delegando familiarmente. Al deceso de la viuda, asumió su lugar el hijo de
ambos, don Hipólito de Landaburu y Belzunce, quien al viajar a Europa,
dejó todo en manos de su albacea don Hipólito Unánue.
En 1832, el albacea de Landaburu y Belzunce legó la plaza de toros, a
favor del Hospicio de los Pobres, administrada por la Junta Real de
Beneficencia de Lima.
Con el correr del tiempo, la Plaza de Acho tuvo tres grandes
modificaciones: su refacción en 1865, con motivo de la celebración de su
centenario. En 1944, se realizó su remodelación y en 1961, se efectuó su
ampliación.
En 1944, Fernando Graña Elizalde, Alejandro Graña Garland, José Antonio
Roca Rey, conjuntamente con un grupo de amantes de la tauromaquia, toma
en arriendo la Plaza de Acho por 20 años y durante ese tiempo, la
remodelan; aumentando su capacidad de 6,700 a 13,300.
La primera Feria del Señor de Los Milagros se realiza un 12 de octubre de
1946, gracias a la idea del crítico taurino don Fausto Gastañeta y la
gestión de su sucesor, otro afamado crítico, Manuel Solari Swayne “Zeñó
Manué”.
La Plaza de Acho sigue en la actualidad presentando famosos toreros en su
arena. Cada año, es precisamente la feria de Octubre, la que lo convierte
en el escenario taurino más importante de Sudamérica.
(LARS).
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