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La
"Dieta" de los conquistadores Según los
historiadores, la comida de los españoles que llegaron al Imperio de los
Incas, era primordialmente puerco y pan de cazabe. Este tipo de pan, era
preparado con tapioca, una fécula blanca que se extrae de la raíz de la
mandioca, que a su vez, es una especie de yuca. Dicha fécula permitía una
durabilidad de hasta un año o más, sin que se malograse el pan, salvo
cuando era mojado. Aparte llevaban aceite, vino y garbanzos.
En todas sus travesías por tierra, se desplazaban con una piara de cerdos,
a los cuales tenían que cuidar como su propia vida, pues de ellos dependía
principalmente su alimentación.
Durante los primeros años y gracias a la aclimatización de los puercos en
América, los ibéricos no tuvieron mayor problema de subsistencia. Carne de
puerco y pan de cazabe, era todo lo que comían. Cuando llegaron los
españoles en mayores contingentes, empezaron a tener problemas con el
número de puercos que podían criar, aparte de la leña que debían utilizar
para cocinarlos. Esa fue una de las causas para un cambio de capital en el
gobierno que estaban formando.
La comida Inca era más variada y consistía de papa, oca, olluco, camotes,
yucas, maní, zapallo, maíz; aparte de cuyes, llamas, vacas, aves y pescado.
Cuentan los historiadores, que los ibéricos tenían pavor a quedarse sin
comer puerco que era la única carne que sabían consumir.
Habían tenido
algunas malas experiencias en las que inclusive, llegaron a comer carne
humana; como cuando el capitán Juan de la Casa, tuvo problemas en el Golfo
de Urabá, cerca a República Dominicana; al igual que Pánfilo de Narváez,
en el Golfo de México. En ambos casos tuvieron que alimentarse de los
cuerpos de sus propios compañeros fallecidos.
Los españoles, una vez asentados en tierra americana, se fueron adaptando
a la comida autóctona Inca. Comenzaron con el maíz, luego las frutas,
aunque tardaron muchos años en adaptarse a la carne de vaca, de oveja y de
llama; tanto como a la harina de trigo.
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