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ANECDOTAS

PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

 

 

 

 

Juegos que jugaron los  limeños en el siglo XX

 

¿Tiene Huevos?

 

 

 

Este es el nombre de  un clásico juego limeño de esos que van perdiéndose en el olvido; nos lo recuerda el Patricio Don José Gálvez  en sus Estampas Limeñas: “...hasta en los juegos infantiles había la esquinera preocupación. Había uno muy lindo. Don Ricardo Palma dice es netamente limeño. El muy noble caballero de  Croix, Virrey del Perú en las postrimerías del siglo XVIII era muy aficionado según nuestro tradicionalista, a los huevos frescos pasados por agua caliente... El encargado de buscarlos era su mayordomo Julián de Córdoba, quien llevaba su avaricioso cuidado, hasta el punto de tener un aro y una balanza para medirlos y pesarlas. Los pulperos en la Plaza de Armas, se hartaron del mayordomo regateador y, acordados de consuno, no le vendieron más huevos, diciéndole fuera a buscarlos a otra esquina. El señor Virrey supo los atrenzos de su fámulo y preguntole:

 

¿Dónde compraste hoy los huevos?

En la esquina de San Andrés, Señor. (San Andrés, queda a 8 cuadras de la Plaza Mayor).

 

Pues, replicó el Virrey, mañana iras a la otra esquina por ellos. Y así nació según nos cuenta don Ricardo Palma, el juego de las esquinas  y de los huevos...”

 

En épocas de mi chiquititud, (años 50 del siglo XX) este juego aún no se había extinguido y alcancé a jugarlo en muchas ocasiones, en él  participaban cinco niños que luego de regir cuatro de ellos se colocaban en igual número de esquinas, formando un cuadrado y el quinto niño, se aproximaba a cualquiera de los otros e iniciaba el siguiente diálogo interrogándole:

                                          

¿Tiene huevos?

Contestaba el interrogado

No hay, búsquelos en la otra esquina.

 

En tanto se producía él dialogo; con suma rapidez, los otros niños corrían intercambiándose de esquinas, es en esos momentos que el niño preguntón, que en tanto dialogaba miraba de reojo los movimientos que se realizaban en las esquinas vecinas debía de aprovechar para ocupar una de ellas, el niño que quedaba sin lugar, reemplazaba de inmediato al preguntón, debiendo realizar tantas visitas a las  esquinas, como tiempo le costara ocupar una de ellas.

 

Francisco Rodríguez  Marín, en “Varios juegos infantiles del siglo XVI”, Madrid, tipografía de archivos 1932 nombra al juego de  “La candelita” que trata de las mismas reglas que el “Tiene Huevos” limeño y que se jugaba en España 200 años antes.

 

El niño preguntón en este caso se acercaba a una esquina y preguntaba:

 

¿Una candelita?

Siendo respondido

A la otra casita.

 

¿Una candelita?

A la otra esquinita.

 

Y así, hasta que alguien se descuidaba y el preguntón ocupaba una esquina.

 

Por lo relatado podríamos especular que el juego de  “La candelita” se jugaba en la Lima de aquellas épocas cuando ocurrieron los hechos en que participó don Teodoro de Croix  XXXIV Virrey del Perú, que gobernara por 5 años 11 meses y 21 días desde el 6 de abril de 1784 al 25 de marzo de 1790. Siendo pues, probablemente el juego de ¿Tiene huevos?  Una derivación producto de la travesura limeña atenta a perpetuar con sus ocurrencias los cuadros anecdóticos de la ciudad.

 

 

Juan Carlos Arroyo Ferreyros

2008

Jcaf18@hotmail.com

 

 

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