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Recordado tranvía |
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Tranvía, recorriendo La Colmena. |
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La primera
línea de tranvías eléctricos, fue inaugurada en Berlin-Lichterferge,
Alemania en 1881, donde inicialmente la energía eléctrica era suministrada
directamente a los rieles, lo que constituía un peligro no sólo para los
caballos que jalaban estos vehículos, sino para los peatones, pues estaban
propensos a recibir una descarga eléctrica de fatales consecuencias. En el Perú, para 1862 el crecimiento de la ciudad de Lima era
bastante rápido y su municipio, decidió iniciar los estudios de
factibilidad para implementar un servicio de transporte que
movilizara su cada vez más numerosa población y en 1876, firmó un
contrato para la construcción del primer tranvía.
Mariano A. Borda, fue el gerente de la Empresa de Tramways, que el 7 de
febrero de 1878, realiza el primer viaje de la línea que iniciaba su
recorrido en el Paseo de las Aguas, Bajo el Puente (Rímac).
El 24 de marzo de 1878, se inaugura oficialmente el servicio de tranvías
en Lima., compuesto por coches sobre rieles jalados por caballos o mulas.
Poco más de una década después, ya contaba con tres líneas que recorrían
la ciudad capital de Lima, que albergaba a casi 100 mil habitantes en
aquella época.
Las comunicaciones con el Callao y los Balnearios, se realizaban mediante
locomotoras a vapor del Ferrocarril Inglés de Lima, Callao y Chorrillos y
por el Ferrocarril de la Magdalena que ofrecían cinco viajes diarios al
Callao, siete a Chorrillos y cuatro a la Magdalena, dos de estos en coches
abiertos.
En 1898, la Empresa de Tramways, cambió de propietarios, quienes con un
capital de 50,000 libras peruanas, crearon la Compañía del Ferrocarril
Urbano de Lima; incrementando las lineas y realizando mejoras. A inicios
de 1900, ya contaban con cuatro lineas: Descalzos - Exposición *
Monserrate - Cercado * Camal - Acequia de Islas * Malambito - Santa Rosa.
En 1903 se inicia la construcción del primer Tranvía Eléctrico Lima -
Chorrillos, el que se inaugura el 17 de febrero de ese mismo año. Su
primer recorrido fue solamente hasta Barranco y un mes después, se
extendió hasta Chorrillos. En 1904 la Compañía del Ferrocarril Urbano de
Lima, suscribió un contrato con el Municipio para electrificar el tranvia
mediante el sistema trolley. Su inauguración fue presidida por el entonces
presidende de la república Dr. Manuel Candamo.
El servicio eléctrico de este sistema era proporcionado por la Sociedad
Industrial de Santa Catalina, empresa que accionaba sus turbinas con
fuerza hidráulica proporcionada por el río Huatica. En 1895, a fin de
electrificar sus instalaciones, esta compañía funda la Empresa Transmisora
de Fuerza Eléctrica el 1ro de enero de 1900 y luego cambia su razón social
por la de Empresa Eléctrica de Santa Rosa y amplía la potencia de su
central, instalando alternadores movidos por vapor en tanto que completaba
los estudios para la instalación de una central hidroeléctrica en Chosica.
Luego adquiriere la concesión que la Municipalidad de Lima había otorgado
en 1896 a la "South American Light Power and Traction Co." para la
instalación del alumbrado eléctrico en las calles de Lima.
En 1899, se forma la Sociedad de Alumbrado Eléctrico y Fuerza Motriz de
Piedra Liza, instalando su central frente a la de Santa Rosa en la margen
opuesta del Rímac y en 1901, se inaugura la Compañía Eléctrica del Callao.
En 1904. la Empresa Eléctrica de Santa Rosa, adquiere las acciones de
todas sus competidoras, formando lo que luego serían las Empresas
Eléctricas Asociadas.
En 1910, Lima y balnearios ya contaban con casi 250.000 habitantes y para
1923, su servicio de tranvías tenía un total de 166 kilómetros. En 1925, a
causa de las inundaciones y huaicos que inutilizaron temporalmente las
centrales de Chosica y Yanacota, se paralizó el suministro eléctrico y
los tranvías dejaron de circular por unos días.
Se inició entonces un nuevo e incipiente servicio público de omnibuses,
para atender la demanda de transporte desatendida por los tranvías. El
mantenimiento del servicio de tranvías, comenzó a ser deficitario. El
número de pasajeros transportados tendió a disminuir paulatínamente, hasta
que en 1934, la empresa decidió transferir las líneas de tranvías y
dedicarse exclusivamente a la generación y distribución de energía
eléctrica; operación que fue aprobada en la junta extraordinaria del 28 de
abril de 1934. El nombre en inglés de la empresa eléctrica, que era "Lima
Light, Power & Tramway Co.", pasó a ser "Lima Light & Power Co".
En 1965, los tranvías dejaron de circular, mediante la ley No. 15786, que
liquidó el transporte eléctrico de las calles de Lima, ciudad que veía así
retrazado su progreso en el servicio de transporte, en relación a otras
capitales sudamericanas.
Empero, durante el tiempo en que este vehículo formó parte de la historia
y el progreso de Lima, fue también parte de nuestra rutina diaria, de
nuestro vivir y crecer, de nuestra niñez y juventud. Formaba la
escenografía de una ciudad cada vez más llena de habitantes. Era parte de
aquella inmensa postal en la que también aparecían puntos inmóviles como
edificios, parques, malecones y jardines, a los que veíamos aparentemente
marchar a través de las ventanas del tranvía.
Era uno de los vehículos preferidos para ir a Barranco y sus bellas
playas, Agua Dulce, Herradura y más aun si en aras de aquella aventura,
íbamos “gorreando “el acoplado”, que hacía su recorrido por el hoy
llamado “Zanjón”. Tomábamos la línea que venía desde Magdalena por la
Avenida Brasil hacia el Paseo de la República, donde hacíamos el enlace,
para después ver en nuestro camino el Estadio Nacional, más adelante la
piscina de Barranco, sus ficus y jacarandás, sus parques y al final el
paradero en esa bajada pronunciada hacia Agua Dulce. La historia, que no
nos tocó presenciar, dice que en primera instancia, el recordado tunel de
la Herradura fue hecho para el tranvía. Hubiese sido también anecdótico
haber participado de ese espacio-tiempo.
Otras veces hacíamos el recorrido hacia el centro de Lima. El paradero
final de ese ingreso al Damero de Pizarro, era la Plaza de Armas. En
Rufino Torrico, había un lugar donde saboreábamos un suculento desayuno,
con chicharrón, tamales y camote, cualquier día de la semana. Y si el
antojo era un Aguadito de Choros, la parada estaba cerca al Jr. Cuzco,
casi en la esquina con Tacna, para lo cual habríamos de bajar en La
Colmena.
Fueron otros tiempos, donde los jóvenes fuimos enseñados a brindar el
asiento a los mayores. Donde los tranvías, eran lentos, pero seguros y
cómodos. Sus asientos tapizados en fino cuero, al igual que las
agarraderas para quienes iban de pie. Sus manubrios de brillante bronce,
como aquella pequeña palanca que le servía de acelerador. El
motorista, conductores e inspectores, lucían su uniforme y corbata en
forma impecable. Hoy todo ello acabó, como parte del llamado progreso; y
aun cuando el transporte masivo, en ciudades mundialmente importantes,
normalmente es de propiedad estatal o municipal y se rige bajo estricta
supervisión de los usuarios; lamentablemente, Lima no ha podido superar su
crisis en ese sentido. Cuenta con una infraestructura inapropiada y
obsoleta con flotas de omnibuses en malas condiciones. Minibuses
denominados “combis” y diminutos Taxis "tico", que por otro lado tampoco
respetan las reglas de tránsito y un Metro, aun sin terminar por
cuestiones políticas.
El tranvía quedó en el olvido y en la historia de una Lima que cuenta con
uno de los peores servicios de transporte. (LARS) |