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ANECDOTAS

PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

"CORREO DE SALEM"

Colaboración de

EDUARDO GONZALEZ VIAÑA

"CRONICAS DESDE LIMA"

Colaboración de

JOSE LUIS MEJIA

 
   

Recordado tranvía

Tranvía, recorriendo La Colmena.

 
   

La primera línea de tranvías eléctricos, fue inaugurada en Berlin-Lichterferge, Alemania en 1881, donde inicialmente la energía eléctrica era suministrada directamente a los rieles, lo que constituía un peligro no sólo para los caballos que jalaban estos vehículos, sino para los peatones, pues estaban propensos a recibir una descarga eléctrica de fatales consecuencias.

 

En el Perú, para 1862 el crecimiento de la ciudad de Lima era bastante rápido y su municipio, decidió iniciar los estudios de factibilidad para implementar un servicio de transporte que movilizara su cada vez más numerosa población y en 1876, firmó un contrato para la construcción del primer tranvía.

 

Mariano A. Borda, fue el gerente de la Empresa de Tramways, que el 7 de febrero de 1878, realiza el primer viaje de la línea que iniciaba su recorrido en el Paseo de las Aguas, Bajo el Puente (Rímac).

 

El 24 de marzo de 1878, se inaugura oficialmente el servicio de tranvías en Lima., compuesto por coches sobre rieles jalados por caballos o mulas. Poco más de una década después, ya contaba con tres líneas que recorrían la ciudad capital de Lima, que albergaba a casi 100 mil habitantes en aquella época.


Las comunicaciones con el Callao y los Balnearios, se realizaban mediante locomotoras a vapor del Ferrocarril Inglés de Lima, Callao y Chorrillos y por el Ferrocarril de la Magdalena que ofrecían cinco viajes diarios al Callao, siete a Chorrillos y cuatro a la Magdalena, dos de estos en coches abiertos.


En 1898, la Empresa de Tramways, cambió de propietarios, quienes con un capital de 50,000 libras peruanas, crearon la Compañía del Ferrocarril Urbano de Lima; incrementando las lineas y realizando mejoras. A inicios de 1900, ya contaban con cuatro lineas: Descalzos - Exposición * Monserrate - Cercado * Camal - Acequia de Islas * Malambito - Santa Rosa.


En 1903 se inicia la construcción del primer Tranvía Eléctrico Lima - Chorrillos, el que se inaugura el 17 de febrero de ese mismo año. Su primer recorrido fue solamente hasta Barranco y un mes después, se extendió hasta Chorrillos. En 1904 la Compañía del Ferrocarril Urbano de Lima, suscribió un contrato con el Municipio para electrificar el tranvia mediante el sistema trolley. Su inauguración fue presidida por el entonces presidende de la república Dr. Manuel Candamo.


El servicio eléctrico de este sistema era proporcionado por la Sociedad Industrial de Santa Catalina, empresa que accionaba sus turbinas con fuerza hidráulica proporcionada por el río Huatica. En 1895, a fin de electrificar sus instalaciones, esta compañía funda la Empresa Transmisora de Fuerza Eléctrica el 1ro de enero de 1900 y luego cambia su razón social por la de Empresa Eléctrica de Santa Rosa y amplía la potencia de su central, instalando alternadores movidos por vapor en tanto que completaba los estudios para la instalación de una central hidroeléctrica en Chosica. Luego adquiriere la concesión que la Municipalidad de Lima había otorgado en 1896 a la "South American Light Power and Traction Co." para la instalación del alumbrado eléctrico en las calles de Lima.


En 1899, se forma la Sociedad de Alumbrado Eléctrico y Fuerza Motriz de Piedra Liza, instalando su central frente a la de Santa Rosa en la margen opuesta del Rímac y en 1901, se inaugura la Compañía Eléctrica del Callao. En 1904. la Empresa Eléctrica de Santa Rosa, adquiere las acciones de todas sus competidoras, formando lo que luego serían las Empresas Eléctricas Asociadas.

 

En 1910, Lima y balnearios ya contaban con casi 250.000 habitantes y para 1923, su servicio de tranvías tenía un total de 166 kilómetros. En 1925, a causa de las inundaciones y huaicos que inutilizaron temporalmente las centrales de Chosica y Yanacota, se paralizó el suministro eléctrico y los tranvías dejaron de circular por unos días.

 

Se inició entonces un nuevo e incipiente servicio público de omnibuses, para atender la demanda de transporte desatendida por los tranvías. El mantenimiento del servicio de tranvías, comenzó a ser deficitario. El número de pasajeros transportados tendió a disminuir paulatínamente, hasta que en 1934, la empresa decidió transferir las líneas de tranvías y dedicarse exclusivamente a la generación y distribución de energía eléctrica; operación que fue aprobada en la junta extraordinaria del 28 de abril de 1934. El nombre en inglés de la empresa eléctrica, que era "Lima Light, Power & Tramway Co.", pasó a ser "Lima Light & Power Co".


En 1965, los tranvías dejaron de circular, mediante la ley No. 15786, que liquidó el transporte eléctrico de las calles de Lima, ciudad que veía así retrazado su progreso en el servicio de transporte, en relación a otras capitales sudamericanas.


Empero, durante el tiempo en que este vehículo formó parte de la historia y el progreso de Lima, fue también parte de nuestra rutina diaria, de nuestro vivir y crecer, de nuestra niñez y juventud. Formaba la escenografía de una ciudad cada vez más llena de habitantes. Era parte de aquella inmensa postal en la que también aparecían puntos inmóviles como edificios, parques, malecones y jardines, a los que veíamos aparentemente marchar a través de las ventanas del tranvía.


Era uno de los vehículos preferidos para ir a Barranco y sus bellas playas, Agua Dulce, Herradura y más aun si en aras de aquella aventura, íbamos “gorreando “el acoplado”, que hacía su recorrido por el hoy llamado “Zanjón”. Tomábamos la línea que venía desde Magdalena por la Avenida Brasil hacia el Paseo de la República, donde hacíamos el enlace, para después ver en nuestro camino el Estadio Nacional, más adelante la piscina de Barranco, sus ficus y jacarandás, sus parques y al final el paradero en esa bajada pronunciada hacia Agua Dulce. La historia, que no nos tocó presenciar, dice que en primera instancia, el recordado tunel de la Herradura fue hecho para el tranvía. Hubiese sido también anecdótico haber participado de ese espacio-tiempo.


Otras veces hacíamos el recorrido hacia el centro de Lima. El paradero final de ese ingreso al Damero de Pizarro, era la Plaza de Armas. En Rufino Torrico, había un lugar donde saboreábamos un suculento desayuno, con chicharrón, tamales y camote, cualquier día de la semana. Y si el antojo era un Aguadito de Choros, la parada estaba cerca al Jr. Cuzco, casi en la esquina con Tacna, para lo cual habríamos de bajar en La Colmena.


Fueron otros tiempos, donde los jóvenes fuimos enseñados a brindar el asiento a los mayores. Donde los tranvías, eran lentos, pero seguros y cómodos. Sus asientos tapizados en fino cuero, al igual que las agarraderas para quienes iban de pie. Sus manubrios de brillante bronce, como aquella pequeña palanca que le servía de acelerador. El motorista, conductores e inspectores, lucían su uniforme y corbata en forma impecable. Hoy todo ello acabó, como parte del llamado progreso; y aun cuando el transporte masivo, en ciudades mundialmente importantes, normalmente es de propiedad estatal o municipal y se rige bajo estricta supervisión de los usuarios; lamentablemente, Lima no ha podido superar su crisis en ese sentido. Cuenta con una infraestructura inapropiada y obsoleta con flotas de omnibuses en malas condiciones. Minibuses denominados “combis” y diminutos Taxis "tico", que por otro lado tampoco respetan las reglas de tránsito y un Metro, aun sin terminar por cuestiones políticas.


El tranvía quedó en el olvido y en la historia de una Lima que cuenta con uno de los peores servicios de transporte. (LARS)