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PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

"CORREO DE SALEM"

Colaboración de

EDUARDO GONZALEZ VIAÑA

"CRONICAS DESDE LIMA"

Colaboración de

JOSE LUIS MEJIA

 

 

 

Anécdotas Musicales

"Cuatro Ases del Criollismo Chalaco "

Víctor Hurtado Riofrío

 

 

Eduardo Márquez Talledo

 

 

Hijo de Tomás Márquez y Ubaldina Talledo, había nacido en el Callao el 25 de febrero de 1902. Formó y dirigió el "Conjunto Callao" integrado por los guitarristas Manuel García y Lucho Valera con los cantores José Cómena, Alberto Mecklemburg, Ernesto La Hoz y Otoniel Villamonte (17).

 

Trabajó en Radio Grellaud y Radio Lima. Formó un trío con Manuel García y Carlos Barraza. Pero antes, para poder vivir, debió ejercer los mil y un oficios; fue mecánico, ebanista y ayudante de calderero. Su primer vals "Vivir sin ser amado", fue compuesto en 1927.

 

Márquez Talledo tenía 25 años. A partir de entonces siguieron otros; en 1943 era autor nada menos que de 279 piezas. La firma Odeón, con sede en Buenos Aires, estaba por grabarle diez de sus éxitos.

 

"Nube gris" fue un vals consagratorio: "Si me alejo de tí / es porque he comprendido / que soy la nube gris que nubla tu camino...

 

En "El Cancionero de Lima" (N° 1467, junio de 1943) apareció este aviso: "Eduardo Márquez Talledo. Da clases prácticas de guitarra y prepara cantantes para radio. Hace y compone toda clase de instrumentos de cuerda. Zepita 574. Callao, teléfono 91332".

 

Presidente de la Asociación Peruana de Autores y Compositores en 1952, era muy estimado en el ambiente artístico y, por supuesto, en su tierra el Callao, al que le dedicó el vals que en parte se ha glosado.

 

Chalaco criollo, jaranista, serenatero, acaso como una muestra de su sensibilidad artística o como testimonio de su capacidad de compositor escribió el tango "No vuelvas a mí", que popularizaron Guillermo Arana y Roberto Dady por Radio Grellaud.

 

Musicalizo el Vals "Mi Primera Elegía" de la autoría de su entrañable amiga Esmeralda González Castro, nuestra recordada "Serafina Quinteras", el cual fue escrito en homenaje al maestro de maestros Felipe Pinglo Alva.

 

Falleció el 29 de enero de 1975, a las 5.20 p.m. en el hospital "San Juan de Dios" del Callao, a causa de un derrame cerebral que le había sobrevenido dos días antes, cuando en la tranquilidad de su hogar veía un programa de televisión. De su segundo matrimonio dejó una hija, Roxana, de cuatro años; del primero a Humberto y Lucy.

 

 

 

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Manuel "Chato" Raygada Ballesteros

 

 

Escribió el vals "Nostalgia Chalaca" cuando se encontraba en Chile, donde vivió desde 1929. Sólo después de muchos años volvió al Perú. Fue en 1956, época de su arribo al Callao, donde el alcalde Atilio Torchiani le confió la administración del Mercado Central, como una manera de brindarle su apoyo. Casado, radicaría desde entonces en La Perla. Escribe "Mi retorno", vals que populizarían "Los Chamas".


Autor de canciones tan populares como "Así era ella" ("Ahora que se ha ido / la que endulzó mi vida, / dejando este mundo / al llamado de Dios, / voy vagando por las playas de la vida / llevando en el pecho este dolor...").

 

Compuso "Acuarela criolla": "Lima está de fiesta, / la canción criolla se viste de gala / las guapas limeñas lucen su belleza / y gracia sin par...


"Mechita" contribuyó, también, a consolidar su popularidad: "Mechita de mis ensueños, / muñequita seductora, / tu juventud atesora / todo un mundo de esplendor.


Quizá pueda decir que el vals "Mi Perú" es su composición cimera. Lo es por contenido, expresión musical, fervor patriótico: "Tengo el orgullo de ser peruano y soy feliz / de haber nacido en esta hermosa tierra del Sol... –dice en sus primeros versos–.


Chalaco, rinde sin embargo en 1945, un fervoroso homenaje a la capital con un vals que titula "Lima criolla". "Que viva Lima, viva mi patria / hermosa tierra de promisión / ciudad adornada de tauromaquia, / de vivanderas y serenatas, / que hermosa es Lima tu tradición".


Manuel Raygada nació en 1904 y falleció en abril de 1971.


 

 

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Rómulo Varillas
 


Rómulo Varillas era chalaco. En alguna ocasión confesó haber nacido en 1922. Sus padres: Domingo Varillas Oliva y Margarita Talariñas Zavala, vivieron primero en la no muy pacífica calle Loreto, donde transitar no era prudente ni de día ni, menos aun de noche. Quizá por eso se trasladaron con sus numerosos hijos, entre ellos Rómulo, a la calle Guatemala, arteria ya desaparecida, que con México y, al frente, Moquegua, formaban parte del Callao antiguo. Todo el barrio desaparecería barrido por los bulldozer, para abrir la actual avenida Dos de Mayo.


Entre los Varillas, que fueron numerosos, aparte de Rómulo, destacaron Ramón y Aurora, quienes allá por 1954 ó 1955 actuaban con el nombre de "Los Hermanos Varillas". Cantaban bien, pero no persistieron y su éxito fue breve y fugaz.

Rumbo al sur

Un día desapareció de los escenarios limeños y se fue a Tacna. Ya no era un ídolo como antes. Ya sus horas de triunfo, de popularidad, comenzaban a esfumarse. Sólo lo escuchaban los viejos y aquellos que, sin serlo, lo recordaban como algo "histórico". Esa era la verdad y hay que decirla. Parece que en Tacna no le fue bien o no pudo situarse como él quería, como eran sus pretensiones. Cruzó la frontera y cuando desarrollaba su existencia en Arica, al parecer con el sosiego que él tanto buscaba, un derrame cerebral lo inmovilizó para el resto de sus días.


De "Los Embajadores Criollos" no quedaba nada. La armonía con sus compañeros de trabajo duró poquísimos años. La fama del conjunto quebró la estrecha amistad de otros tiempos, y la camaradería de quienes habían conocido la angustia económica, cuando nadie se acercaba a ellos, terminó por hacerse añicos.


Mucho se ha hablado del triste final de Varillas: enfermo, olvidado y sin dinero. Lo que hizo o no hizo con lo que ganó –jaranas, trago, mujeres, joyas– eso fue asunto de él.


Rómulo Varillas tiene el mérito de haber abierto el camino a otros conjuntos. Fue una especie de explorador que abrió trocha en un medio difícil, reacio a valorar lo nuestro. El, con sus "Embajadores Criollos", se impuso a fuerza de calidad, y logró que los que llegaron después fuesen también respetados en tiempo de presentación –radio o teatro– y, por supuesto, honorarios profesionales. Jamás "Los Embajadores Criollos" fueron número de relleno.


 

 

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Oscar Avilés Arcos



Cerca de la calle América en el tradicional barrio chalaco de Zepita, nació Oscar Avilés Arcos. Hijo de don José Avilés Cáceres, notable fotógrafo profesional y pionero de la cinematografía en el Perú. A Don José Avilés se debe el hecho de haber formado reconocidos artistas y profesionales que enrumbaron hacia los periódicos y revistas. Se casó con la dama chilena Angelina Arcos. A los doce años de edad fue la abuela materna de Oscar, doña Carmela Alván, quien le enseñó a tocar guitarra. Casi a los veinte años decide ser un profesional y toma aprendizaje del profesor don Isidro Purizaga.


Desde los años 38 al 40 empieza a trabajar en los tríos de cuerdas de las emisoras locales. Aurelio Collantes en su "Historia de la Canción Criolla" destaca que fue puntero del famoso trío de cuerdas: Avilés, Núñez y Arteaga. Avilés siente y expresa lo que toca. En todo ello estriba una suma de cualidades: sonido propio, poder sobre el instrumento y documentación musical.


El destacado artista comentó sobre Isabel Granda Larco: "Chabuca le cantó a las cosas que todos amamos. Nos volvió a la realidad de algo encantador como fue la vieja Lima, los antiguos señores, los rincones sin ocasos. Aparte de su obra como compositora fue una intérprete eminente. Sin tener en cuenta su voz que era limitada, nadie argumentó mejor las canciones...".


En los últimos años es notable el trabajo que realizó con Alicia Maguiña, que han sido editados en dos discos compactos. En el 2001, ha sido interesante el ciclo de conciertos dados mano a mano con otro grande de la guitarra, Pepe Torres.


Recientemente de gira en diferentes estados de la Unión Americana con renombrado éxito dejando el nombre del criollismo peruano muy en alto, como él sólo lo sabe hacer, gracias maestro.

 


Contemplación - Compositor: Víctor Hurtado Riofrio

Cuatro Ases del Criollismo Chalaco