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PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

"CORREO DE SALEM"

Colaboración de

EDUARDO GONZALEZ VIAÑA

"CRONICAS DESDE LIMA"

Colaboración de

JOSE LUIS MEJIA

 

 

 

 

Anécdotas Musicales

Vals "Aurora"

Víctor Hurtado Riofrío

 

 

En el ambiente musical a nivel mundial, siempre han existido disputas sobre la autoría de ciertos temas y la música criolla peruana, también se ha visto involucrada en su historia, con problemas de esta índole.

 

Por ejemplo, el verdadero Autor de la letra del vals "Aurora", que tiene mucha similitud en su letra con el soneto "Jaspe"; es el conocido poeta tacneño Federico Barreto. Sin embargo, este vals aparece en los registros de la APDAYC (Asociación Peruana de Autores y Compositores), firmada por Nemecio Urbina Castañeda en el año 1966.


Confirmamos lo dicho, con una información aparecida en la revista "Actualidades", que en su edición # 8, página 15, con fecha del 28 de febrero de 1903, publica el soneto del poeta del cautiverio Federico Barreto títulado "JASPE". Este poeta, igualmente es autor del conocido vals "Odiame", con música de Rafael Otero López.


 

Jaspe

Soneto
Autor: Federico Barreto


Me has entregado, ingrata, al abandono,
y yo que tanto y tanto te he querido,
ni tu negra traición hecho al olvido
ni disculpo tu error... ni te perdono.


No intentes, pues, recuperar el trono
que en mi pecho tuviste, y has perdido,

en el fondo del alma me has herido,
y en el fondo del alma está mi encono.


Yo no podría, es cierto, aunque quisiera,
castigar como debo tu falsía;
más, la mano de Dios es justiciera.


¡Castígala!, Señor, con energía;
que sufra mucho, pero que no muera...
¡Mira que yo la adoro todavía!

 


♫♫♫

 


Aurora

Vals
Letra de: Federico Barreto
Musica de: Nemecio Urbina Castañeda

Me has entregado, Aurora, al abandono,
a mí que tanto y tanto te he querido,
ni tu negra traición hecho al olvido,
ni disculpo tu error, ni te perdono.
 

No intentes ya recuperar el trono,
que tuviste en mi pecho y que has perdido,
en el fondo del alma me has herido,
y en el fondo del alma está mi encono.


Mas yo no podría, aunque quisiera,
castigar como debo tu falsía,
castígala, Señor, con toda tu energía,
que sufra mucho, pero que nunca muera.

Ay, Aurora, te adoro todavía.