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Cobarde ataque terrorista
El día de ayer un cobarde ataque terrorista, destruyó las torres gemelas, que conformaban el "World Trade Center"; emblema arquitectónico de la ciudad de New York y fue una experiencia bastante emotiva presenciar directamente como si fuese una simple escena cinematográfica, la forma en que dos aviones previamente secuestrados y llenos de inocentes pasajeros, eran dirigidos deliberadamente en un acto suicida diabólico, hacia cada una de ellas.
Fue aflictivo ver cómo la tecnología tiene hoy la capacidad de hacernos partícipes de todo acontecimiento; inclusive previo a su desenlace; puesto que el hecho de presenciar el destino de tales aviones, segundos antes de su impacto, nos puso ante ese trance.
Escenas tan desgarradoras como ver a seres impotentes ante la realidad a la que estaban expuestos y que preferían saltar al vacío, buscando cambiar los acontecimientos.
"Hoy día, nuestra nación vió al diablo" dijo el presidente Bush en su mensaje a la nación y lo que ayer pareció una visión surrealista, pasa hoy a ser, desgraciadamente una triste realidad a la que será muy difícil acostumbrarse; pero como también dijo el presidente, "...los terroristas pueden haber debilitado los cimientos metálicos de un edificio; pero no harán lo mismo con los cimientos sobre los que están forjados los valores de esta nación".
Hoy día las escenas son diferentes. Cientos de miles uniendo filas para hacer resurgir de entre los escombros, esta "Gran Manzana". Policías, bomberos y rescatistas, tratando de encontrar sobrevivientes. Filas de personas esperando para donar sangre. Otras para ofrecer sus servicios, sobre todo en el área médica. Historias tan inverosímiles, pero ciertamente impactantes como la de uno de los rescatados, quien se encontraba trabajando en el piso 83 al momento de la explosión; cayera con todos los escombros y sólo sufriera la fractura de una pierna y otras contusiones leves. Otros rescatados, de entre ruinas bajo las que uno pensaría es imposible sobrevivir; lo que nos hace pensar que aun en medio de la desgracia, hay algo que nos muestra la mano del Gran Creador.
Creemos que todo peruano como nosotros, que ha tomado como segunda patria esta nación; ha sentido en carne propia esta afrenta. Hemos sido atacados directamente, pues formamos parte de todo ese conglomerado cosmopolita que decidió emigrar a estas tierras en busca del sueño americano y podemos decir sin temor a equivocarnos, que estamos tan conmovidos como los mismos estadounidenses.
Hay quienes han comparado este ataque con el de "Pearl Harbor". Discrepamos con ello. Aquel perpetuado en Hawai, fue un acto militar, dirigido hacia instalaciones y objetos militares y por lo menos se sabía quién lo realizaba. Este en cambio, ha sido realizado en el anonimato cobarde de quienes no dan la cara y lo peor, perpetrado contra civiles, inocentes. Este ataque no tiene comparación; va más allá de lo alevoso y cobarde que alguno de nosotros haya podido presenciar, en el transcurso de nuestra existencia.
Hace algunos años, para ser más exactos en 1993, la "Asociación de Instituciones Peruanas en los Estados Unidos y Canadá", programó para que una de sus convenciones anuales, se realizara en el "World Trade Center". En aquel entonces el Sr. Julio A. Salazar, era el presidente de dicha institución; pero desgraciadamente, como sabemos el edificio fue víctima del primer ataque terrorista y tuvo que ser cambiada la sede al "Hilton Hotel", de la calle 42. El año 1998, nuevamente reelegido el Sr. Salazar, con la consigna propia de realizar esta reunión anual en el edificio símbolo de la ciudad de New York, logra contratar dichos servicios y entre el 22 y el 25 de mayo, se efectúa la "XIV Convención de Instituciones Peruanas", en el piso 107 - "Windows on the World".
Rememorar aquella fecha, -repetimos- es emotivo y triste. Aquella hermosa estructura dentro de la cual reivindicábamos nuestra peruanidad en un país lejano, hoy día ya no existe. Parte de la energía que de alguna forma dejamos impregnada en esos salones, donde no sólo festejábamos nuestros logros allende los mares, sino también nuestro agradecimiento a la nación que nos acogiera con los brazos abiertos; cayó en un instante desde aquella cima imaginaria, que representaba las aspiraciones de todo peruano emprendedor.
Lo más lamentable de todo esto es que muchos peruanos también han fallecido en este infausto acontecimiento. Peruanos trabajadores que asistían a sus labores cotidianas, también han sido víctimas de la insanía de líderes terroristas, que no vacilan en recurrir a estos actos de violencia, en busca de amedrentar las naciones libres y democráticas, que como este país; representan más allá de su "Estatua de la Libertad", el deseo de superación, pero bajo el estricto respeto a los derechos humanos. Si bien es cierto, el sistema democrático, tiene aun algunas fallas, es el mejor bajo cuyo amparo se puede vivir en la actualidad.
El día de ayer no podrá ser borrado jamás de nuestras mentes. Quedará impregnado muy profundamente en nuestro ser, para recordarnos que si no estamos unidos; seremos vulnerables no sólo ante este tipo de actos, sino contra todo aquello que quiera debilitar nuestras bases morales y espirituales, lo que terminaría por socavar nuestra hermandad, nuestra amistad, nuestra lealtad, etc.
La unión, indudablemente, hace la fuerza.
Nuestras plegarias para todos aquellos que han perdido familiares o amigos.
© Luis A. Ramírez Editor 11 de septiembre 2001
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Hijos del Universo"(*)
Colmados de odio bajaron del cielo trayendo desgracia junto con la muerte; símbolos caidos, la ciudad entristece y el mundo impotente pregunta... ¿por qué?
Ya se enfundan los fusiles, la guerra ha de comenzar, en los campos de batalla, mucha sangre se ha de derramar.
De rojo se teñirá el suelo que nos vio nacer, pánico, miedo y terror se siente por doquier, padres que lloran a los hijos que se van, hijos que se marchan sin saber si volverán.
Todos tiene la razón, mas no la verdad, nadie el derecho de destruir la humanidad, respetemos las creencias, no hagamos diferencias, no pongamos nuestro planeta en peligro.
Acabemos de una vez con los rencores, entendamos que todos somos iguales, todos somos hermanos, hijos de la la tierra, hijos del universo.
Víctor Hurtado "DUO DE ORO" |
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