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Hoy en día, estudios científicos parecen demostrar que el consumo moderado de alcohol, puede prevenir un paro cardíaco, que generalmente es producido por un bloqueo en las arterias. Los mismos estudios, de igual forma parecen confirmar que se puede prevenir la demencia, enfermedad que está relacionada con problemas cardiovasculares.
La arterioesclerosis restringe el paso libre de la sangre a través del sistema circulatorio, lo que puede producir una angina, condición que se presenta cuando los niveles de oxígeno en los músculos del corazón, disminuyen notablemente.
Alrededor de 1960 Gary D. Friedman, del Kaiser Permanent Medical Center de Oakland, California; con la ayuda de la moderna tecnología que ya estaba en vigencia, utilizó una computadora, para inicialmente identificar a personas sanas que podrían tener ciertos factores de riesgo como fumar, presión alta, diabetes o niveles de colesterol altos o bajos. Luego comparó esos datos, considerando hábitos de las personas en cuanto a tipos de dieta, frecuencia de ejercicios gimnásticos o deportes y lo que encontró fue mayores posibilidades de un ataque cardíaco en personas que no consumían alcohol.
Se cree que el alcohol tiene la capacidad de combatir una serie de enzimas que pueden producir diversos tipos de coágulos en el sistema circulatorio. Además, parece ayudar al hígado a producir más colesterol bueno e inclusive, bajar los niveles de azúcar, previniendo la diabetes. Por el contrario, el abuso en el consumo del alcohol, está relacionado con el aumento de los niveles de azúcar, en cuyo caso, la diabetes podría ser adquirida.
Lo problemático parece ser, el definir cuánto es moderado y cuánto es exagerado a la hora de hacer un brindis y qué tipo de licor es mejor que el otro. Algunos estudios muestran que quienes consumen vino, tienen mejores posibilidades que los que beben otro tipo de bebida alcohólica; en hasta un 30%. En lo que no se encontró mayor diferencia es en el tipo de vino, ya sea blanco o tinto.
Francia, país consumidor de vinos, donde el consumo de grasa y los porcentajes en la forma de vida sedentaria no difiere mucho de la de EE.UU., tiene casi un 50% menos de muertes por enfermedades coronarias. El consumo de cerveza muestra casi los mismos resultados aun cuando se considera que el vino tinto especialmente, tiene mayores concentraciones de antioxidantes. Las bebidas más fuertes como el whisky, el vodka o el gin, tienen efectos menos favorables que el vino o la cerveza, pero son igual de beneficiosos si se beben con suma moderación.
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