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En la región se presenta un complejo de ambientes, con 13 zonas de vida de las 84 que posee el Perú, con climas diversos: desde el área insular, hasta los climas del Páramo y la Nefelohílea (zona de los bosques Montanos Relicto de Lambayeque). Los ecotonos se localizan en las cuencas de: Olmos (colinas de Ñaupe, quebrada Pai Pai); Chiñama (con extensas áreas que incluyen ámbitos de los distritos de Salas, Olmos y Motupe); estribaciones de La Leche - Laquipampa; Zaña, con bosques húmedos en las cotas mas altas adyacentes a esta cuenca, pertenecientes a Cajamarca.
El ambiente marino, que se caracteriza por la presencia de la corriente peruana (Humboltd), que permite el desarrollo de importantes recursos hidrobiológicos. A nivel nacional, el litoral lambayecano y los ecosistemas marinos, tienen afloramientos costeros y es una ecozona con una importante diversidad hidrobiológica marina. Tiene profundas fosas (>6000 m.d.n.m.) y el área insular: Islas de Lobos de Afuera.
Las características oceanográficas y climáticas, le confieren una extraordinaria diversidad biológica marina, tal como lo ha estudiado, difundido y sustentado el Dr. Wilmer Carbajal Villalta. Sin embargo, la contaminación por el alcantarillado urbano, las actividades de extracción por parte de naves-factorías, con incluso la planta de depósito de petróleo en Playa de Lobos –sólo queda el topónimo, ahora-; impactan negativamente en este ambiente, con también, pérdida de línea de costa. Los puertos y caletas de Lambayeque, como Pimentel, Puerto de Eten, Santa Rosa y San José; son ecozonas ubicadas en los afloramientos costeros, que permite desarrollar una rica cadena trófica para la prosperidad de la diversidad biológica marina. Es una riquísima ecozona del Perú con un alto potencial de recursos hidrobiològicos.
Cerro La Guitarra (Mocupe)
El Desierto y la formación Lomal. El desierto es la prolongación de Sechura, con vegetación xerofítica y dunas (terrazas marinas pleistocénicas, evidencias de paleoambientes). Las primitivas terrazas marinas han quedado en los valles de Cayaltí, Nueva Arica y Oyotún; inclusive en ámbitos de Salas y Chiñama. En Lambayeque, al ingresar a la ciudad, se observa una inmensa duna con dirección hacia el oeste –San José-, con poblaciones de algarrobos: Prosopis pallida y, en las llanuras de Mocupe, se presentan una serie de dunas menores, donde se han desarrollado en forma postrera, especies de bromelias, gramíneas y zapotes.
Cactáceas
Vegetación Lomal
La vegetación lomal es una continuidad de las lomas del sur. Están cerca al litoral del Pacifico. En el cerro Reque y en el Morro de Eten, existe vegetación lomal (Vegetación y Flora del Perú: Blgo. Santos Llatas Quiroz, marzo 2002), son formaciones vegetales relicto). Esta Formación Lomal, es un relicto e indicador de la presencia de vegetación del Sur del Perú e inclusive, de áreas del Desierto de Chile. El reciente trabajo del MSc. Santos Régulo Llatas Quiroz, expuesto en el XI Congreso Nacional de Botánica realizado en la ciudad de Puno en setiembre del 2006, nuevamente confirma esta aseveración. Las antiguas poblaciones humanas muy bien aprovecharon estos ecosistemas, como lo testimonian los sitios arqueológicos de Reque y de la costa de Lambayeque.
El bosque seco ecuatorial tiene gran cobertura y como es de conocimiento general, tiene la mayor población humana. Son representativos: el bosque de Pomac, de Chaparrí, bosques de Motupe, Salas, cerro Pan de Azúcar en Oyotún, valles de Zaña y Olmos (bosque de Llanuras 463.762 ha, bosque de colina 155 869 ha; en total 619 631 ha, según el censo forestal del Proyecto Algarrobo, 1993). El área de bosques secos en Lambayeque excede las 715 000 ha a la fecha. Oyotùn tiene la mayor población de cactáceas columnares del género Neoraimondia y cactáceas ovoides: Melocactus.
Los flancos occidentales están en el área andina Lambayecana (Olmos, Motupe, Tongorrape, Salas, Kañaris, Inkawasi, Chongoyape, Oyotún) tienen importantes valles con significativa producción agrícola. Son notables los bosques de Laquipampa, en las estribaciones andinas de Inkawasi. En esa zona se inician los bosques montanos. Anualmente, en octubre, se tapizan por la hermosa floración del árbol “Frejolillo”, cuyo fruto se parece al Wayruro andino. En los bosques secos adjuntos al Abra de Porculla, en el puente colorado y riberas del río Chiñama se puede notar hasta cerca a Colaya, una densa presencia de esos árboles que proporcionan alimento a los crácidos como la pava Aliblanca.
Los bosques montanos están en la cordillera occidental (Salas, Kañaris, Inkawasi). Esos bosques relicto, son bosques de neblina, con mayor densidad florística: 1500 árboles/ha en el ámbito de Kañaris, con especies de flora y fauna, de origen amazónico-andino. El promedio de precipitación anual es de cerca de 2000 mm y, con un clima húmedo. Los más extensos bosques se encuentran en estas zonas, con una flora y fauna aún sin estudios e inventarios integrales; fuertemente depredados y en muchos sitios, destruidos. Aquí están las especies forestales de Cascarilla (Género Cinchona) y, la Chachacoma (el género Escallonia aún no tiene determinada su especie), los panchos: género Weinmannia, las mirtáceas –lanches-, el cedro de montaña, el maqui maqui –género Oreopanax-, los bambúes sudamericanos (Chusquea y Aulonemia); los higuerones, que sólo están con mayor predominancia en las Montañas de San Lorenzo, Shin Shin y Gramalote, en Kañaris.
Estos ecosistemas, hasta el momento se encuentran sin estudios sistemáticos. Sobresaliendo los ambientes del mítico cerro Capitán Samana, con unos impresionantes flancos y ecosistemas tipo los tupaies, de Venezuela. Se necesitan cerca de tres horas de caminata para ascender a la cima del cerro Capitàn Samana, en Kañaris. Epífitas, orquídeas, pteridofitas, lianas, bromelias, peperomias, hongos, balanoforáceas, hepáticas, amarilidáceas, helechos rastreros, y especies nefelófilas, se desarrollan en estos bosques; con una fauna de gasterópodos, quirópteros, aves nocturnas y el tucán andino, junto con el probable gallito de las rocas, perdiz andina, turricha, pillko y numerosas aves. Recién se están iniciando las determinaciones de la avifauna-algunos lo denominan descubrimientos, porque parece, que recién las observan en estos ambientes.) Son bosques fragmentados, incendiados, destruidos; pero que aún sobreviven en estos ecosistemas.
Quedan sólo rodales de la portentosa palmera andina, Ceroxylon latisectum y, de las lauráceas. La extracción de los forestales maderables es bastante alta. Es imposible encontrar ahora, los bosques registrados en el Anuario Estadístico de Lambayeque de la década del cuarenta, donde se indica, que existen bosques de cascarilla en Penachí y Kañaris.
Acquinia Pubescens
Espostoa lanata
La zona Paramal en la vertiente occidental en ámbitos de Kañaris e Inkawasi, en altitudes de 3500 a 4061 m.s.n.m. (cerro San Lorenzo). Con mesetas andinas, humedales de origen glaciar, bofedales y un impresionante graminetun. Aún quedan en Sinchiwal y en los contornos de la laguna de Shin Shin, poblaciones de Polylepis y patos andinos.
Predominan condiciones
de alta humedad por las advecciones cálido húmedas del nororiente (“trasvase
cordillerano”).
Ceroxylon latisectum
En esta Cordillera se encuentran los yacimientos polimetálicos de Kañaryaku, Shin Shin sur y también
5. PROPUESTAS DE CONSERVACIÓN
Sintetizar y profundizar las investigaciones especializadas para promover la biosfera de la deflección de Huancabamba, incluyendo los bosques de neblina y el páramo de la región Lambayeque. En esta perspectiva, se tiene que establecer la provincia fitogeográfica paramunense, representativa en Lambayeque, en el norte del Perú, por exhibir los más grandes bosques de neblina: la nefelohílea.
Generar una visión transversal (este-oeste) de los ambientes de Lambayeque: sus recursos naturales y procesos. Mochicas y Quechuas procedentes del actual Wankapampa, poblaron las zonas andinas de Lambayeque. Existe una errada visión colonial, de estudiar a Lambayeque desde la costa, cuando los procesos históricos se han presentado en forma interrelacionado entre las formaciones sociales, con aprovechamiento y manejo de los diversos recursos naturales.
Priorizar la conservación de los ambientes teniendo en cuenta sus diversos pisos ecológicos, construyendo un sistema de jardines etnobotánicos y filogenéticos, resaltando las comunidades campesinas de los distritos andinos de Lambayeque.
Desarrollar e integrar adecuadamente la interpretación de los sistemas de clasificación climáticos asociados a los recursos biológicos de los ambientes de Lambayeque.
Incorporar en el diseño curricular de formación básica y superior, contenidos referentes a la biogeografía específica de Lambayeque.
ANEXO 02
FLORA Y FAUNA DE LOS PISOS BIOCLIMATICOS MONTANOS DE LAMBAYEQUE
1. PROVINCIA FITOGEOGRÁFICA PARAMUNENSE
Los ambientes montanos de Lambayeque, ubicados a partir de los 1500 metros de altura, tienen una diversidad biológica extraordinaria, procedente inclusive de los andes septentrionales de Venezuela, Colombia y Ecuador, así, como de áreas australes (sur del Perú), además del predominio de la biota amazónica-andina. Es por eso, que tenemos, flora costeña de la formación lomal de Chile en el cerro Reque y, formaciones vegetales de tipo amazónico, en el área andina, con la mayor diversidad biológica continental en una superficie del 5% con respecto al territorio de Lambayeque. Los ambientes montanos (montañosos), forman parte de la provincia fitogeográfica Paramunense, sustentada por el MSc, Santos Llatas Quiroz.
2. GEOLOGÍA Y UBICACIÓN GENERAL
Los ambientes montanos se han estructurado orogénicamente por la paleocuenca Paleozoica, procedente de Colombia-Venezuela, cuando se estaba formando el territorio actual de Sudamérica, (entre los 7º y 3º de latitud sur) y el mar cubría esta región; posteriormente, con el desarrollo del complejo Olmos y, la sedimentación, así como, desarrollo del edificio tectónico: la cordillera de los andes, con levantamientos en el Mioceno, hace cerca de 35 MA y, el intenso vulcanismo del Terciario, se conformaron los actuales ambientes. Resalta en el Pleistoceno, la zona altoandina cubierta con glaciares, hace un millón de años, con lagos relicto en Shin Shin (3600 msnm), Tembladera y, las morrenas de Chiñama. En Upaypitiq (Kañaris), se ha colectado e identificado una pteridophyta del Mesozoico (Matonaceae, Género Weichselia). Hace un millón de años, los glaciares cubrían las actuales mesetas andinas de Kañaris e Inkawasi, ingresando inclusive el mar (regresión marina), hasta Chiñama y Oyotún, durante este período geológico. En Kañaris, existen yacimientos fosilíferos mesozoicos, así como en el valle del río La Leche.
Es importante anotar que los ambientes de la provincia Fitogeográfica Paramunense (clasificación biogeográfica en base a la composición florística de una determinada zona), se ubican en las estribaciones andinas de Salas, Kañaris e Inkawasi, comprendiendo también áreas de la cuenca alta del río Zaña.
3. FLORA Y FAUNA SINGULAR
Ochroma pyramidale
Cedrela sp
Resulta imprescindible referir que, la flora de los bosques montanos de Lambayeque, localizada en la vertiente oriental andina de Kañaris, contiene especies de orquídeas (género Epidendrum), bromelias gigantes del género Puya, conocidas como “tuyos”, que sirven de alimento a los osos de anteojos; además de peperomias y una singular planta, del género de las balanoforáceas, destacable por cuanto sólo una vez al año aparece su inflorescencia, y la estructura de la planta, permanece en el subsuelo; en pleno bosque húmedo, se hallan las palmeras andinas (género Ceroxylon latisectum) y los portentosos helechos arbóreos del género Nephelea erinacea, así como diversas plantas ornamentales de bellísimas flores, como las Amarilidáceas. Destacan los forestales, denominados localmente, Panchos (Weinmannia sp) y, las lauráceas (Nectandra laurel), conocidas con el nombre de “moenas”, los lanches (mirtáceas), higuerones (Ficus) y, el saucesillo, Podocarpus oleifolius, única podocarpácea de Lambayeque. Los bosques húmedos tienen más o menos 1500 árboles/hectárea y, un promedio de precipitación pluvial de 1800 mm por año; configurando un ecosistema, correspondiente a la nephelohylea con un clima que contiene alta humedad y nubosidad constante.
En estos ambientes, habita el oso de anteojos (Tremarctos ornatos), el cotomono (posible género Alouatta sp), la impresionante danta, una especie de tapir sudamericano de montaña, Tapirus pinchaque; la taruca, Hippocamelus sp., el majaz (Agouti paca), el oso hormiguero, Tamandúa mexicana; el armadillo peludo, Dasypus sp.; el mangujo, el sajino (Tajacu sp.), y, en las mesetas andinas, el puma y en el subpáramo, el tigrillo; respecto a las aves, resalta la pava aliblanca (Penélope albipennis), en los ambientes de frontera entre el término del bosque seco ecuatorial y, el inicio de la provincia fitogeográfica paramunense, situándose este crecido en el poblado de Palacio (distrito de Kañaris) y, los valles de Laquipampa y áreas de la cuenca del río La Leche circundante a el Higuerón y Puchaca, en el distrito de Inkawasi. La perdiz andina (Notoprocta sp.) y, el tucán andino, que tiene su hábitat en los bosques de Popa (Kañaris), así como el hermoso Pilko, considerado el quetzal andino. Los psitacidos de frente roja, loros, son comunes para las estribaciones andinas de Lambayeque, por los cultivos que les dispensan alimentación.
Respecto al Tapir de montaña, Tapirus pinchaque, habita en las altiplanicies del páramo de Kañaris e inkawasi y, el cotomono, se le ubicó en 1994 en los bosques de la Palma, en Huacapampa, Kañaris.
ANEXO 03
BOSQUES DE UPAYPIYEQ: ULTIMA FRONTERA BIOLOGICA DE LAMBAYEQUE
1. De la ubicación del Abra de Upaypiteq y los Bosques de Neblina.
Upaypiteq (Abra silenciosa), se encuentra a una altura de 2750 msnm en los flancos de la vertiente oriental andina de Kañaris, Ferreñafe. Se accede a este impresionante paisaje, a través de una vía carrozable de 54 km de longitud, con respecto al distrito de Pucará (Jaén). Desde la ciudad de Chiclayo, dista aproximadamente, 263 km. El Bosque de Upaypiteq, es conocido desde tiempos pre-hispánicos por los primeros pobladores de esta zona, procedentes de Warmaka. En el camino, rumbo a la Cordillera de Qiwamarka (Jehuamarca, en la Carta Geográfica del Perú), se encuentra vestigios arqueológicos –viviendas construidas con material lítico- y, también en Walte, existen, en plena ladera y en medio del bosque, antiquísimas viviendas construidas con madera.
2. Del viaje e investigaciones a los Bosques de Neblina.
El año 1981 tuve la oportunidad de conocer este singular ecosistema, acompañando a un familiar –quién iba por primera vez- a su centro de trabajo en un centro educativo de Kañaris. Desde esa caminata, que duró dos días, me quedé fascinado por conocer esos ambientes. La labor magisterial, posteriormente, me permitió investigar directamente ese ámbito con caminatas incluso de 21 horas continuas. El científico naturalista Manuel Antonio Mesones Muro, el año 1918, atravesó la cordillera occidental de Kañaris a través de la ruta: Inkawasi-Kañaris-Sauce (en aquel tiempo, propiedad del señor, Tomás Castañeda). Alexander Humboldt, ascendió por la cuenca del río Chotano hasta Huambos (Cajamarca), pero no divisó esas formaciones vegetales. Tampoco Antonio Raymondi tuvo acceso a esa zona. Incluso el Dr. Augusto Weberbauer no logró ingresar a estos bosques. Hacia la década del sesenta, el Dr. Alfredo Torero Fernández de Córdova efectúa investigaciones lingüísticas en Kañaris. Los títulos coloniales de esa antiquísima comunidad campesina (1745), dan el nombre de “montaña grande” a esos bosques extraordinarios. A fines de la década de 1980, el botánico Santos R. Llatas Quiroz sistemáticamente inicia las primeras investigaciones florísticas. En octubre 2003 hacemos un viaje de reconocimiento a los bosques de Upaypiteq con el Ingº Aníbal Calderón Vargas, el Dr. Leopoldo Vásques Nuñez y la Ingª Patricia Medina Llerena. Nuevamente en mayo 2006 retornamos con el MSc Santos R. Llatas a Kañaris y sólo logramos llegar al caserío de Laguna. El 10 de junio 2006 en compañía de los estudiantes de la facultad de ciencias biológicas (UNPRG) GianCarlos Vásquez S., Gustavo Martínez S., Dunalia Llatas C., Judy Chávez Z. y el MSc Santos Llatas con el suscrito y el chofer, Sr. Panta. El viaje de estudio fue fructífero por la evaluación y colecta de muestras florísticas y registro fotográfico.
3. Estado actual e importancia del Bosque de Neblina (Nephelohylea) adyacente a Upaypiteq.
La construcción de la carretera Pucará-Huacapampa-Kañaris y la extensión de la agricultura de secano, así como la selectiva extracción de madera y la negativa práctica de “Quema de montañas”, están acelerando la destrucción de la “Ultima frontera biológica de Lambayeque”. El año 2003, en el viaje citado, contamos alrededor de 05 palmeras andinas del género: Ceroxylon latisectum, ahora, sólo se puede ver 01. En un oquedal, en el trayecto hacia el río Kañaryaku, sólo se pudo registrar 08 palmeras en asociación con portentosos helechos arbóreos, Nephelea erinacea (04 en total), de casi 04 metros de altura. Las palmeras se encontraban en plena fructificación, con frutos rojizos, que se podían observar. La depredación de las especies maderables ha sido intensa. Han desaparecido los añosos y gigantescos lanches, las lauráceas, denominadas moenas; tampoco se pudo observar Cecropias (Warumbos). Las orquídeas han desaparecido con las pasifloras del bosque (granadillas de montaña). Y para rematar con la biota del bosque, se han quemado las montañas del acceso a Tute y Nanpashga. Pero también, un flujo de agua permanente ha sido desviado para darle permanencia a la vía carrozable construida. De inmediato se observa, la invasión de las gramíneas Cortaderia, con su característica inflorescencia semejante a un plumero blanquecino. Junto a la vía carrozable están los eucaliptos. Con esa intervención antrópica se destruyeron formaciones vegetales y bosques, que han tenido sus orígenes en el período Cretácico, prosperando en estos ambientes, los helechos fósiles del género Weichselia, ahora extintos. Estos bosques han alcanzando su desarrollo en el Pleistoceno (Cuaternario); resistido las glaciaciones cuaternarias y, en el Holoceno, en estas oquedades, existió una increíble diversidad biológica, con megamamíferos (osos de anteojos, felinos, cérvidos y el mágico tapir sudamericano). Además, de primates y maravillosas aves, desde la pava de montaña, hasta el paujil y pillko. Especies faunísticas, que en difíciles condiciones, siguen superviviendo. Está desapareciendo la cascarilla (Cinchona sp). Entonces, la última frontera biológica de Lambayeque, representada por el altísmo dosel –microecosistema formado por las copas de gigantescos árboles-, está siendo destruida, con la generación de agua, la conservación de suelos, la diversidad biológica y sus pisos bioclimáticos. Bromelias, epífitas, orquídeas, musgos, helechos rastreros, peperomias, amarilidáceas; son devastadas por el fuego, fuego de la codicia personal y fuego químico, que no ha podido acabar con los helechos arbóreos. Los responsables, a veces celebran el Día del Medio Ambiente en el gabinete, compitiendo por exhibir conocimientos sesgados; mientras en Kañaris, se está produciendo una inenarrable extinción de la biota. Afectando en un mediano plazo, procesos ecológicos, que van a provocar desertificación, sequías, erosión y variaciones en los pisos bioclimáticos. Debemos considerar, que el Proyecto hidroenergético Olmos, recibe aportes de agua del río Kañaryaku, el Chorro, Torras y, los riachuelos, Pandachí y Nivintos, que afora a la cuenca terminal del río Chotano. Antes, hace 50 años, los bosques mágicos de Kañaris, generaban biota y procesos ecológicos; ahora, la incineración y la depredación, están terminando con este relicto más valioso de la cordillera occidental del norte del Perú.
4. Quién habla en nombre de los Bosques Montanos Relicto.
En un artículo, con similar título, el Dr. Marc Dourjanni se planteaba esta interrogante. Y, efectivamente, ahora se requieren prioritarias acciones para estudiar científicamente estos bosques y conservarlos en jardines fitogenéticos, impulsando una pedagogía ambiental orientada a valorar, identificar y usar racionalmente las especies florísticas y faunísticas de la zona. En nuestras acciones perentorias, debe estar la intervención institucional y comunal para detener la destrucción de la última frontera biológica de Lambayeque. No podemos refugiarnos en la inacción y el silencio, cuando los bosques de la selva de neblina de Upaypiteq se están destruyendo; implicando una extinción por causas antrópicas, de cien millones de vidas en este ambiente del norte del Perú.
Licenciado Eleazar Mario López Mesones. |
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