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Canción Criolla
Nuestra música criolla, contiene en la letra de sus canciones una verdadera filosofía musical. Desde lo triste a lo desbordante en la alegría; desde de lo más romántico, hasta el desprecio en su máxima expresión; tiene de "cursi" y de "cunda", tanto en sus valses, como en sus marineras, yaravíes, waynos, zampoñas, tonderos, zamacuecas, polkas, etc., etc., etc. Una combinación multiracial desde sus inicios entre españoles, mestizos, negros y blancos, lo que motivara a que Manuel González Prada, al analizar esta composición multi-étnica, expresara: "En el Perú, quien no tiene de Inga, tiene de Mandinga..."
Si es que no vas a ser, como quiso Dios que fueras, vale mejor que te mueras ¡a qué tanto padecer!
Pero qué quiere decir "criollo". Garcilazo de la Vega, en sus "Comentarios Reales": dice: "...a los hijos de español y de española nacidos allá dicen criollo o criolla, por decir que son los nacidos en Indias. Es nombre que inventaron los negros". Por otro lado, Jean Corominas en su Diccionario Etimológico dice que es una derivación del portugés "crioulo" que quiere decir (en aquel tiempo), "blanco nacido de las colonias". Pero como analiza Ricardo Miranda Tarrillo en sus "50 Años de Música Criolla", un conocedor de lo que fue el verdadero criollismo, el término en mención pasa más tarde a ser utilizado por todo aquel "...nacido en América, hijo de español y española; de español con nativas, mestizas y negras; de mestizo con blanca; de mulatos con indias; todos ello producto de esta indescifrable mixtura racial".
Si quieres que yo te quiera, debes andar derecho, y no como el gallinazo, que lo hace de techo en techo.
Años depués el término criollo, pasando por una serie de procesos, terminaría por ser utilizado para definir al costeño, más que nada que actúa imbuído por una mezcla de costumbres y tradiciones desarrolladas luego de la llegada de los españoles. La simbiosis que se obtuvo entre la influencia europea y la cultura musical nativa en nuestro país y su evolución con la creatividad de los compositores que fueron apareciendo a través de la historia, dieron pie para luego acuñar la palabra "criollismo", expresión que abarcaría en sí, no sólo lo concerniente a música, sino también comidas, bailes, costumbres en general.
Recuerdo que siendo chico me dio un beso Melchora, cómo me lo diera ahora que me sabría tan rico.
Es difícil encontrar un punto de referencia sobre cuándo se inició la creatividad musical de nuestros bardos criollos, pero se cree que uno de los primeros valses, o acaso el primero, fue "El Silencio", compuesto entre 1872 y 1875 por un músico de iglesia del cual sólo se tiene el apellido: Salazar. Luego, de 1885 se conoce un solo de piano que tiene por nombre "Recuerdos de Lima", compuesto por un músico apellidado Pease. Ambos fueron peruanos, pero también hubo un músico filipino, José Savas Liborio Ibarra, quien se sintió atraído por nuestra música y compuso los valses "Hortensia", "Crisantemo" y "La Hamaca", a fines del siglo pasado.
Cuando salgas a pasear, avísame un día antes, para empedrarte las calles con rubíes y diamantes.
El vals nació pobre, en los rincones de los callejones de antaño "arriba" o "abajo" el puente o como ellos solían decir: de la guardia "barrio-altina" o de la "bajo-pontina"; bastiones de Cinco Esquinas, Monserrate, Cocharcas, Rímac y La Victoria. Callejones famosos como "El Callejón del Gallo" de la primera cuadra del Jr. Huanta en los Barrios Altos. "El Callejón del Buque", donde vivía la famosa Valentina Barrionuevo; ubicado en la cuadra 3 de la Av. Luna Pizarro en La Victoria.
Por lo mucho que yo te quiero, quieres que mi amor se pierda, como yo te vea con otro, te voy a sacar la... lengua.
Nació pobre, porque muchos de sus exponentes fueron gente humilde, negros y mestizos. Tal vez esa situación los puso en disposición para crear tanta música con versos inspirados en el sub-mundo en el que se desarrollaban. Para enumerarlos, sería necesario toda una enciclopedia, sólo para siquiera escribir las primeras palabras de cada canción; cada cual como introducción a un himno de inspiración.
En Trujillo nació Dios, San Pedro nació en Ascope, la Virgen María en Chocope y en Laredo nací yo.
En 1911 Eduardo Montes y César Manrique, quienes formaban el duo "Montes y Manrique", viajaron hasta New York contratados por Holtig & Co., para grabar música peruana en los estudios de la "Columbia Phonograph & Co.". Grabaron 91 discos con un total de 182 canciones, consideradas de la "guardia vieja"; la mayoría de las cuales era de autor anónimo.
A Chiclayo llaman gloria, Lambayeque el empedrado, Ferreñafe purgatorio donde purgo mis pecados.
El criollismo también tiene sus anécdotas, como aquella disputa por los derechos de autor del vals "Idolo". Unos dicen que lo compuso Braulio Sánchez Dávila y otros Nicanor Casas. Está reconocido en la Asociación de Autores y Compositores del Perú, como de éste último, pero aun hay debate al respecto. Otra anécdota cuenta que Alberto Condemarín había creado su vals "Hermelinda", inspirado en Hermelinda Rivera, quien luego fuera esposa de Felipe Pinglo Alva. El "Maestro", dicen que sentía cierto celo por ello; pero "se sacó el clavo", cuando él a su vez, le compuso otro vals y le puso el mismo nombre.
El día que tú naciste, nacieron todas las flores, por eso te pusieron, cielito de mis amores.
A propósito, en este día, no mencionar al "Maestro" Felipe Pinglo Alva, sería un pecado. El zurdo compositor, hijo predilecto de los Barrios Altos, creó una serie de valses con un contenido humano y social muy profundo. En 1917 aparece en toda su dimensión, con el primero: "Amelia". Más tarde su prolífica inspiración le haría regalarnos: "El Huerto de mi Amada", "La Oración del Labriego", "El Espejo de mi Vida", "Jacobo el Leñador", "Claro de Luna", "El Plebeyo" y muchos, muchos otros que sería largo enumerar.
Pobre soy porque no tengo las fichas del poderoso, como amante soy dichoso y en mi dicha me mantego.
Los criollos modernos, dicen que fue Felipe Pinglo quien realmente afirmó el camino, bastanta agreste hasta antes de él, no por la falta de valores que sí los hubo, sino por la poca difusión que tenía nuestra música. Además de la influencia de muchos otros ritmos como los "one steps", los "blues", los "fox’trots", los "black botton", el "chabaran" y el "charleston", el "vals vienés", "jotas mazurcas y fandanguillos españoles" e inclusive "el tango". La obra de Pinglo, motivó a muchos otros a componer y rebuscar en lo recóndito de cada cual, la inspiración para dar vida a la música o viceversa. Este próximo 31 de octubre, volverá a festejarse el "Día de la Canción Criolla", en honor a todos aquellos bardos que dieron realce a nuestra música y ojalá que dicha celebración esté al decir de los criollos del siglo XIX, "...de consolonlodi de yeso y de priquite manganzúa". (LARS). |
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