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El Capitolio - Símbolo de Libertad
El blanco edificio de El Capitolio, se yergue majestuoso en el tope de una pequeña elevación, tras un fondo celeste tramado por el espacio aereo que lo rodea; como un símbolo de la libertad que en todo aspecto, su pueblo, ha ido logrando a través de la historia.
En una de sus intervenciones durante la campaña para la presidencia de esta nación, el ex-presidente Bill Clinton; expresó que este país es una muestra de cómo las diferencias étnicas, religiosas e ideológicas, entre otras; pueden subsistir en conjunción, en un ambiente de libre expresión, creado por las leyes democráticas que nos gobiernan.
Si bien es cierto, ningún tipo de ideología, deja de tener sus problemas; la democracia ha demostrado ser la mejor de ellas. Las ideas, las razas, las creencias religiosas, son elementos que no podrían subsistir si sus seguidores quisieran imponerlas a sus vecinos; y la democracia ha demostrado que en un ambiente de civilidad razonable, se pueden encontrar puntos de convergencia en nuestras relaciones, uniéndonos bajo otros ideales en bien del desarrollo humano y por ende, de nuestros pueblos.
La configuración cosmopolita de esta nación, demuestra claramente que estamos analizando este hecho, bajo el lente correcto. Es innegable que el logro alcanzado, -que aún no es el perfecto-; ha pasado por una serie de transformaciones, producto de un aprendizaje sobre los propios errores. Hubo un tiempo en que las diferencias fueron más tensas, sobre todo en el aspecto étnico entre blancos y negros, del cual, hoy tal vez existe un remanente muy pequeño.
En la actualidad mucho se habla del racismo contra los hispanos. Pero el problema más que nada radica en el racismo que algunos "hispanos", se auto infligen. En realidad, las leyes de esta nación, a la larga no permiten estos atropellos. Pueden existir abusos, como en cualquier otro tipo de gobierno, pero siempre la ley se impone.
La figura de 19½ pies de alto y 7½ toneladas de peso, hecha por el escultor Thomas Crawford y fundida en puro bronce, que se encuenra en el tope de la cúpula de El Capitolio, a la que se nombró libertad; parece resguardar los ideales que hombres justos, hicieron ley, buscando la igualdad de los derecho humanos, de quienes vivimos bajo su constitución.
Alexander Hamilton, simplificó todos ellos en 5 palabras: "Here, sir, the people govern." Porque es el propio pueblo, el que nombra sus representantes. Es el propio pueblo el que define el tipo de gobierno bajo el cual se debe enrumbar una nación.
Los primeros diseños de su estructura fueron hechos por el Dr. William Thorn, quien era más conocido como médico, pintor, retratista y amante de los botes a vapor. Como arquitecto, no tenía mucha experiencia, pero obtuvo la aprobación muy importante de otro talentoso colega, Don Thomás Jefferson, quien entonces se desempeñaba como el Secretario de Estado. Otros arquitectos, colaboraron en las extensiones y algunos cambios realizados, tanto en sus exteriores, como en sus interiores.
Pero la historia dice que no muchos estuvieron de acuerdo en construir este bello edificio, a orillas del río Potomac, donde ahora se encuentra. "A howling, malarious, wilderness". "The indian place in the woods of the Potomac,...", lo llamaron algunos oficiales del gobierno. Sin embargo, George Washington, decidió llevar adelante su construcción. Un ingeniero francés que peleó, bajo sus órdenes en las guerras por la independencia de Inglaterra, Pierre Charles L'Enfant, fue encargado de trazar los planos para la ciudad de Washington, Distrito de Columbia; adelantándose a las necesidades futuristas de, hoy en día, una de las ciudades más importantes del orbe.
El día de la ceremonia de colocación de la primera piedra, el General Washi ngton, estuvo ataviado con un mandil masónico que se cree fue diseñado por el general Lafayette, ostentando además en su mano derecha, un martillo de madera y mármol y en su mano izquierda, un badilejo de plata, símbolos del trabajo masónico.
En homenaje a tan importante ocasión, se colocó una placa de plata, en la que se detalla la fecha como el año 13 de la independencia de los Estados Unidos de América del Norte; el primer año de su segundo gobierno y el año 5,793 de la Masonería. Este acto culminó con cánticos y oraciones masónicas y luego todos los asistentes se deleitaron con la carne a la parrilla de un toro de 500 libras, especialmente mandado a preparar para la ocasión.
Entre 1850 y 1860, se agregaron la cúpula y edificios laterales al diseño original. El edificio tal como se le conoce en la actualidad, se terminó de construir en 1884.
© Luis A. Ramírez S. Editor |
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