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PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

 

 

 

 

 

 

¡Dios Bendiga América!

 

 

Como dijo alguna vez Nelson Manrique Gálvez, "Finalmente en su naturaleza, cada uno tiene de Hitler y de Ghandy"; y lo ha demostrado en las horas posteriores al atentado terrorista del martes pasado.

 

Hemos visto políticos, verse arrastrados en su impotencia por el verbo del creador del "Holocausto"; pero ha sido saludable escuchar al presidente George Bush, utilizar un léxico más apropiado para las circunstancias; firme y emotivo a la vez.

 

Sin embargo, una serie de inquietudes se han manifestado en la mente de la población. ¿Qué viene ahora? ¿Estamos ya realmente en guerra? ¿Debemos atacar Afganistán, país que aparentemente tiene relación indirecta con el posible causante de estos actos, Osama bin Laden?

 

Otros centran sus pensamientos en el aspecto espiritul de los acontecimientos. ¿Predijo la Biblia, esta parte de la historia? ¿Acaso lo hizo Nostradamus?

 

El gran filósofo inglés Arnold Toynbee (1889-1995), expresó en su interesante obra "A Study of History", que: "Hay un claro designio religioso en el devenir histórico" y hoy luego de unas décadas, la historia parece volver a repetirse.

 

Toynbee, "analizaba que cuando el hombre se encontró de pronto tratando de entender el misterio de la vida y la muerte; necesitó fervientemente creer en algo. El aferrarse a esa creencia, lo convirtió en practicante de posiciones religiosas. Pero la religión, a pesar del misticismo que encierra, parece ser la última opción, a la que el ser humano recurre; cuando debería ir paralela a sus principios, si éste tomase conciencia que existe una ley divina, de causa y efecto, que delinea la vida humana, enmarcada dentro de sus mandamientos". (Tomado del libro CREACION EVOLUTIVA O EVOLUCION CREATIVA).

 

Si bien es cierto la experiencia ha sido dolorosa, hay muchas voces que se levantan y expresan en tono mesurado; que si tenemos que combatir el terrorismo, debemos hacerlo sin el impulso agresivo que surge luego de un atentado alevoso contra uno; tratando de encontrar los lugares exactos donde se pueden ocultar quienes orquestaron esta destrucción y así evitar el matar más inocentes. Pero, aquí surge una de las tristes verdades que nos enseña nuestro libro sagrado, cuando en sus interlíneas dice: "Justos pagarán por pecadores".

 

Ya hay más de 5,000 justos que están pagando, el pecado de otros tantos a través de la historia. Resulta paradójico constatar que aquel individuo a quien se considera culpable de esta masacre, fue en un momento aliado de este país, a través de sus conecciones de espionaje con la CIA; durante la guerra fría, justamente cuando la Unión Soviética estuvo en guerra con Afganistán, país que da albergue a estos indeseables.

 

Hemos escuchado también muchos otros, culpando a los EE.UU. de lo ocurrido; por su intervencionismo en muchos países del orbe. Por haber lanzado dos bombas atómicas en Japón, cuando el enemigo estaba casi rendido, por su sistema económico que domina el mundo, etc., etc., etc. Pero como lo menciona y nos hace recordar, un periodista canadiense en uno de sus editoriales; EE.UU. ayudó luego de la segunda guerra mundial a levantar de entre sus escombros a Japón, quien hoy goza de una economía tal vez mejor que la estadounidense. Ayudó igualmente a Gran Bretaña, Italia y Alemania, condonándoles inclusive el pago de intereses. El "Plan Marshall" la "Política Truman" y luego la "Alianza para el Progreso", inyectaron millones de dólares en la economía de muchos países latinoamericanos, sin embargo qué reciben, sólo críticas a su mal llamado "imperialismo".

 

En 1956, Francia estuvo al borde del colapso y fue este país el que acudió en su ayuda y sin embargo muchos franceses respondieron con insultos y quema de banderas. Cuando fuertes terremotos dañaron otras ciudades en el mundo, los EE.UU. son los primeros en llegar con ayuda. Las veces que aquí, han habido catástrofes, generalmente por los huracanes, EE.UU., la ha recibido mínima. Cuando las líneas férreas de Francia, Alemania e India cayeron en una debacle económica, casi en la bancarrota, fueron los EE.UU. quienes acudieron en su ayuda.

 

Es criticado un país que tiene en el Medicaid y el Medicare, dos instituciones que velan por los ancianos y la gente necesitada a la que no sólo brinda asistencia médica, sino económica, incluyendo inmigrantes que nunca han trabajado. Una nación a la que acusan de racista y que sin embargo ofreció muchas vidas en sus guerras civiles, precisamente para erradicar la esclavitud. Una patria forjada de muchas razas y religiones, por inmigrantes que llegan en búsqueda del "sueño americano" y al cual se critica que aquí sólo se puede hacer dinero.

 

Una patria, (porque ésta es nuestra segunda patria), de la que muchos abusan en su sistema de libertad y a la que han llegado a confundir con libertinaje.

 

Pero volverá a surgir de entre los escombros de esta tragedia, el valor del pueblo estaounidense; así como se repuso de una guerra mundial, de una depresión económica casi catastrófica y de una serie de retos a la que la historia lo ha expuesto.

 

Hoy vemos miles en fila para donar su sangre. Otros, para ayudar sin esperar una remuneración económica; a tratar de encontrar los desaparecidos. Otros miles, rezando por los caídos en desgracia y a Dios gracias, vemos también al 80% del resto del mundo, llorando y orando con nosotros, para que ese Gran Creador, siga bendiciendo América.

 

 

¡God Bless America!

 

 

© Luis A. Ramírez S.

Editor

22 de septiembre 2001

     
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