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Marchaban cubiertos con saco negro y cubrían su rostro con una careta del mismo color.
Otros, caminaban descalzos pidiendo una limosna, con el siguiente pregón:
"Ayudemos a pagar la cera de Nuestro Amo y Señor de los Milagros. ¿Dónde estén los devotos y las devotas del año pasado?"
Durante la procesión, la damas que formaban parte de este grupo, informaban del trayecto que ésta seguiría de la siguiente manera:
"El Señor come el día que sale, en la Iglesia de la Concepción y duerme en los Descalzos; al otro día come en Santa catalina y duerme en su casa".
Cuando esta práctica fue extinguida en el centro de Lima, se siguió luego practicando por algunos años más en Chorrillos, en cuya iglesia principal, doce de ellos hacían guardia ante el Altar Mayor, portando cada uno una espada con la punta descansando en tierra, en señal de duelo.
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