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LIMA

PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

"CORREO DE SALEM"

Colaboración de

EDUARDO GONZALEZ VIAÑA

"CRONICAS DESDE LIMA"

Colaboración de

JOSE LUIS MEJIA

   

 

 

 

 

Escudo de Armas de la ciudad de Lima

     
 

 
     

En 7 de diciembre de 1537, el Emperador Carlos V. y su madre la reina doña Juana, a solicitud de Hernando de Zevallos, Regidor de Lima, otorgaron Escudo de Armas a ls ciudad de los Reyes. En el texto de este privilegio confirmó, además, S. M., la fundación de Lima.

 

El privilegio original, escrito en "pergamino de cuero y sellado con el real sello de cera de S. M. y firmado de su real nombre", fue guardado en el archivo del Cabildo, y allí permaneció, sin duda, hasta mediados del siglo XVII. Es evidente que, con el privilegio, vino una descripción gráfica del Escudo, según el propio texto real.

 

La Cédula de Carlos V. es conocida por haber sido transcrita en el libro 3ro. de Cédulas y Provisiones, 1a. parte, folio 17, correspondiente al archivo del Municipio de Lima. Según él, el Escudo de Armas de la Ciudad  de los Reyes o de Lima debía representarse en esta forma:

 

"Un escudo en campo azul, con tres coronas de oro de reyes, puestas en triángulo, y, encima de ellas, una estrella de oro, al cual cada una de las tres puntas de la dicha estrella toque a las tres coronas, y por orla unas letras de oro que digan: "Hoc signum vere regum est", en campo colorado, y por timbre y divisa dos águilas negras de corona de oro de reyes, que se miran la una a la otra, y abrazen una Y y una K, que son las primeras letras de nuestros nombres propios, y encima de estas dichas letras una estrella de oro, según aquí van figuradas y pintadas".

 

Aunque se haya querido ver en las tres coronas del campo una alusión a los reyes de España, es indudable que ellas se refieren a las de los Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltazar. En efecto, aunque el acta de la fundación de la ciudad tenga fecha 18 de enero, Pizarro quiso que su fundación se entendiese ser hecha el 6 de enero, día de la Epifanía, y su pensamiento, afirmado gráficamente en el escudo, perduró a través de los tres siglos de la dominación española. Todos los documentos coloniales que en algo se refieren a la fundación de Lima, manifiestan que ésta se realizó el día 6 de enero, y, por tal razón, "la víspera y el día de los Reyes" (5 y 6 de enero) se realizaba la ceremonia del paseo del Estandarte Real de la ciudad.

 

Según los preceptos elementales de la Heráldica, el motivo fundamental se halla en el campo del blasón. En el Escudo de Lima se quiso, primeramente, hacer referencia a la fecha de la fundación de la ciudad y a su correspondencia en el calendasio católico. Hallando Pizarro que próxima a su fundación estaba la fecha del 6 de enero, se confirma, incontrovertiblemente, con la presencia, en el mismo campo azul, de una estrella que toca las coronas, la que no es otra que la "Estrella de Belén" que siguieron los Reyes Magos en su marcha hacia la cuna de Jesús.

 

Por otra parte, la alusión a los reyes de España, está hecha fuera del campo del blasón, a la manera heráldica de "timbre" y de "divisa", y era lógico y establecido que la alusión divina estuviera en lugar preferente al de la alusión real. No es admisible, además que el concepto real se repitiese en el campo y en el timbre y la divisa. Los representados, en el escudo, por las dos águilas y por las iniciales K e Y. Si las coronas del campo fueran alusión real, ¿quiénes serían aquellos tres reyes?

 

No es de extrañar, desde otro punto de vista, que la referencia del campo a los Reyes Magos, y que el nombre de la ciudad correspondiese a los mismos, si se tiene en consideración la costumbre que había en los fundadores de ciudades de dar a éstas nombres de santos y de aludir en tales designaciones a la Santísima Trinidad. Comprueba la conclusión que se sostiene, como argumento de indicio, el hecho de que la fundación de Lima, según el acta, comenzó en la iglesia, a la que Pizarro "puso por nombre Nuestra Señora de la Asunción".

 

Por lo demás, el agustino Calancha, en su "Crónica Moralizadora", refiriéndose al Escudo de Lima, dice: "Pidió Pizarro al Emperador le diese armas a la ciudad de Lima, que intituló de los Reyes, y dióle las tres coronas y la estrella de los Magos, con que dio aquel católico rey a esta ciudad, armas de Reyes Magos, primicias de la fe en la primitiva iglesia y armas de reyes católicos defensores de la fe y patronos de esta iglesia occidental".

 

Con este respecto al propio campo del blasón, es de advertir que las palabras de la orla, sobre campo colorado son: "Hoc signum vere regum est" –Este es el verdadero signo de los Reyes– y no "Hoc signum vere regnum est", como equivocadamente aparece en algunas reproducciones del escudo. Debe recordarse que en los documentos coloniales se decía, comúnmente, refiriéndose a la ciudad: En los Reyes... Es decir, que no se decía siempre: En la Ciudad de los Reyes.

 

Por lo que toca a las coronas, cuya forma aparece adulterada en ocasiones, debe precisarse que tanto las del campo como las de las águilas, son "coronas de reyes", y que unas y otras deben ser representadas igualmente, distinguéndolas de las coronas imperiales.

 

Las águilas del Escudo, como queda dicho, representan a los reyes Carlos y Juana, y el hecho de que se miren, establece el vínculo que ligaba a ambos soberanos. Es así como se ha dicho que la ciudad de Pizarro, quedaba amparada por sus reyes.

 

Modificaciones en el Escudo.– Aparte ligeras variantes que se suelen hallar en el escudo correspondiente a la Real Cédula, lo cierto es que él no perduró más de un siglo y que el que quedó establecido y ha llegado hasta nuestra época es otro, con las siguientes modificaciones: las dos águilas se transforman en una sola, bicéfala y junto a sus alas, a ambos lados del blasón, aparecen las "columnas de Hércules", con el lema "plus ultra". Además, en la parte inferior del campo se ha colocado un fruto que es, como se afirma la "lima".

 

Esta modificación se explixa atendiendo a que, con el objeto de rendir tributo de fidelidad a los reyes de España, se colocó las propias Columnas de Hércules que Carlos puso en sus blasones, y, en cuanto al águila bicéfala, ella es también la misma águila austriaca que también colocó en sus armas Carlos V, al ceñir la corona de Alemania.

 

Se ignora en qué fecha se verificó esta transformación del escudo, y ella sólo tiene la autoridad que le ha dado el largo decurso del tiempo. Todas las investigaciones para hallar el documento o la referencia que autorice esta transformación han sido nulas y, a nuestro juicio, no existe la menor huella al respecto en el archivo municipal. Por lo demás, es de advertir que en el escudo primitivo de la ciudad de Buenos Aires, aparecen repentinamente, con otras modificaciones sustanciales, las columnas de Hércules, sin que haya sido posible, igualmente, hallar el texto modificatorio del privilegio primitivo, no obstante estar establecido por Felipe II, según Cédula de 1596, que el conceder o negar el uso del escudo de armas correspondía al soberano.

 

La introducción de la lima, obedece al nombre indígena de la parcialidad en que se fundó Lima, nombre que se impuso a la designación española de la Ciudad de los reyes, y que empezaron a aceptar los conquistadores desde los primeros años de la ciudad.

 

Se sostiene, aceptablemente, a falta de pruebas, que el Escudo de Lima no pudo ser modificado antes de 1650, año en que se colocó la pila que hasta ahora existe en nuestra Plaza de Armas y en la cual hay un escudo que se halla conforme a la Cédula, sin más modificación que la lima.

 

Conclusión.–En presencia de estos dos escudos, cabe preguntar: ¿Cuál es el que debe aceptarse, el escudo descrito y figurado en la Cédula real, o el que, a través de tres siglos, ha llegado hasta nosotros? Entendemos que debería aceptarse el escudo de la Cédula, tanto más que en diversos documentos coloniales que hemos consultado, algunos de ellos próximos al término de la dominación, al referirse al escudo de armas sólo se hace referencia al primitivo, al de la Cédula de Carlos V.

 

Para esta fijación del escudo, que sería materia de una ordenanza municipal, habría que pintar aquél de acuerdo estricto con el tenor de la Cédula, consultando algunos escudos antiguos existentes y, de modo principal, el que se ostenta en la fachada del Colegio Sancho Dávila, en la Calle del Carmen Alto.

 


EL ESTANDARTE REAL DE LA CIUDAD DE LIMA.

Juan Bromley