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Felipe Pinglo Alva
Felipe Pinglo Alva, el inmortal bardo criollo, nació un 18 de Julio de 1899 en el popular y criollísimo Barrios Altos. Autor de innumerables composiciones, entre las que podemos citar: "El Huerto de mi Amada", "La Oración del Labriego", "Bouquet", "Amelia", "Jacobo el Leñador", "Pobre Obrerita", "Claro de Luna", "De Vuelta al Barrio" y su creación más representativa "El Plebeyo". Este último tema, sirvió para una película realizada por el cine mexicano, en la década de los sesenta.
"La historia de Luis Enrique es un drama universal", son palabras que Felipe Pinglo, le habría dicho al sastre Jorge Lázaro Loayza, quien afirmaba haberle contado al maestro una historia propia, que él tomó como inspiración para su tema.
En otra versión, Aurelio Collantes, "La Voz de la Tradición"; haciendo un estudio sobre la música criolla, refería que "El Plebeyo", había sido inspirado en Luis Enrique Rivas, un humilde tejedor de canastas que viviera en los alrededores del Cerro San Cristóbal.
Por otro lado, según el abogado y periodista Ricardo Miranda Tarrillo, la vivencia sería del propio Felipe Pinglo. De acuerdo a su relato recopilado entrevistando amigos personales del maestro, entre 1921 y 1923, cuando éste se alejó de los Barrios Altos para dedicarse a la bohemia en La Victoria, se habría enamorado de una bellísima damisela llamada Giannina, quien era hija de un rico industrial italiano; amoríos a los cuales se oponían los familiares de la misma. Ella tendría a la postre 17 años de edad y fue enviada por sus padres, a Florencia, Italia, lejos del bate y de su sangre plebeya.
Felipe Pinglo, con sus composiciones, fue el renovador de nuestra música criolla. La profunda emoción puesta en la creación de sus obras, cambió la inexpresividad de anteriores composiciones, en letra y música. Así, Felipe Pinglo, Luis Enrique y el mismo plebeyo, pasan a ser indiscutiblemente, los elementos más representativos de nuestro criollismo.
Según Nico Cisneros, Felipe Pinglo, nació un 18 de julio de 1899 en la calle Del Prado, frente al Templo de la Virgen del Prado en nuestro jaranero Barrios Altos. Fue hijo de Felipe Pinglo Meneses, pedagogo sechurano y de doña María Florinda Alva, quien fallece dándole vida. Hizo sus primeros estudios en la Escuela Fiscal de Los Naranjos y en la Sancho Dávila del Carmen Bajo. Luego seguiría su instrucción secundaria en el Colegio Nuestra Señora de Guadalupe.
Fue un entusiasta futbolista, militando en los clubes "Alfonso Ugarte", equipo formado en la calle de "San Ildefonso, hoy, primera y segunda cuadra de Jr. Andahuaylas"(*); el "Deportivo Naranjos", "Sportivo Uruguay" y el "Atlético Lusitania", equipo este último, que aun creemos sobrevive, como gloria del balompié en las Cinco Esquinas.
En sus años mozos, solía deleitarse con los "fox-trots", "one steps", y "black-botton", entre los ritmos afines al Jazz, además de los famosos tangos de la época. De allí, seducido por esos compases, inició su obra musical, creando su propia música, sus propios valses, que hoy después de más de un siglo, siguen deleitando jaranas y recordando callejones, pisos de tierra, romanticismos del ayer y años ha, que nunca volverán.
Felipe Pinglo fallece el 13 de mayo de 1936. (LARS).
——————————————— (*) Apunte de Darío Mejía.
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Felipe Pinglo Por Dario Mejia
Al caer la tarde del 18 de Julio de 1899,viste la Blanca Luz por primera vez trayendo Horas de amor y ensueño; pero Los sueños sueños son y la Adversidad se llevó a tu madre dejando tu hogar en Silencio.
A pesar de la Verdad cruel, creciste con El alma en los labios y Radiante el corazón de gozo; con Sueños de juventud, como todos, y cuando conociste el amor de Una mujer, en una Noche de dichas, le brindaste un Bouquet hermoso a tu dulce Querubín.
Tu humildad y sencillez Cautivadora, sumadas a tus letras y Melodías del corazón, alegraron las noches de Serenata arrancando Locos suspiros al pecho de Angélica, al de Carolina y Clotilde, al igual que al de Dora, Emilia y Ketty, que llegaban hasta El huerto de mi amada
El Amor a 120 que sentías por la música de tu patria y La limeña, no quedó en Sueños de opio y fantasía ya que tu Alma latina y peruana, sobre todo, se impregnó en El Plebeyo y el rico por igual, pregonando La ley de la igualdad para que no exista la Mendicidad y se encuentre En paz la tierra.
Animaste las noches de El cabaret, también las del Salón Concert; le cantaste al Bello Hawai, al Callao for ever, a Monterrey y Zacatecas, y cuando llegaba la Medianoche, con el Claro de luna, a la Noche de París.
Entonaste La canción del Porvenir a la de Rizos de oro, igualmente a la Linda serrana y la Negrita linda; con mucha Seducción y Libre albedrío creaste versos con Amor y ritmo para tu Terroncito de azúcar Cuando El ruiseñor cantaba, y el Astro rey empezaba a salir el 13 de mayo de 1936, cual Martirio cruel.
El Canillita voceaba tu muertecausando Horas de dolor al pueblo peruano, dejando a Hermelinda, tu esposa, sola con dos hijos y sintiendo Un amor que se va, lo mismo que a toda la Bohemia de luto. Un Ramito de flores había sobre tu féretro, construido por Jacobo el leñador, el cual era cargado por Alejandro Villanueva, Juan Rostaing , Juan Valdiviesoy Los Tres Ases, quienes en hombros te llevaron De vuelta al barrio para que seas despedido por la Aldeana, Amelia , Porfiria y la morena Rosa Luz.
Mientras se leía La oración del labriego, la Pobre obrerita, tristemente, lloraba en un rincón Silente; y En la loza de tu lápida parecíía leerse "A mis amigos les dejo mi obra, que es El espejo de mi vida".
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Maestro de Maestros Autor: Víctor Hurtado Riofrío
!Qué previlegio el recordarte!...... oh maestro, de nuestro criollo cantar; con tus canciones, tu ilustre maestro, nos supiste conquistar.
Todas tus letras son hoy, orgullo de nuestro cancionero popular, cuidadas con mucho celo, por tu criollo pueblo al cantar.
Ese Perú que tú amaste y del cual nunca te fuiste, quién como tú, oh maestro, maestro sin igual, tú que siempre supiste expresar el sentir de tu gente, de una y mil maneras, los describiste en tu andar.
Amelia, El Plebeyo, El Canillita, Jacobo el Leñador, y la Pobre Obrerita, todos valses de tu fecunda inspiración; todos poemas convertidos en canción.
Ramito de Flores, Bouquet, Querubín, Astro Rey, canciones que nos hacen suspirar. La morena Rosa Luz, de quien admiraste su beldad.
Celos, Morir Quisiera, Amor que Mata, Amor Traidor, Locos Suspiros, Melodías del Corazón... cuánto amor, derrochado en cada canción.
Al regresar de tu bohemio viaje, contaste tus vivencias: Tu Nombre y el Mío, Sueños de Opio, El Espejo de mi Vida, De Vuelta al Barrio, difícil será olvidarte, Oh maestro de maestros, Felipe Pinglo Alva, un gran compositor. |
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| Obra musical del Maestro | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
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