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Oceanus Peruvianus
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¿Es que los peruanos, en los 470 años de historia desde la fundación de
Lima hasta nuestros días (1535-2005), sabemos qué tan grande era el
territorio del Imperio Incaico llamado El Piru? ¿Sabemos por qué los
españoles escogieron para su conquista y su corona este magnífico
territorio? La respuesta es muy simple.
Francisco Pizarro, en 1524, como Alcalde de la ciudad de Panamá y hombre
de fortuna, le pidió permiso al Gobernador de dicha ciudad, Don Pedro
Arias Dávila, para dar con las ricas tierras del Piru, vocablo que en la
lengua indígena de Centroamérica significa “Lugar de la Abundancia”. Ese
mismo año partió en su viaje asociado con Diego de Almagro y Hernando de
Luque, con quienes emprende la gran aventura a las ricas tierras sureñas.
Tras el asesinato del Inca Atahualpa en 1533 y el nombramiento de Manco II
como Emperador; Pizarro, con su esposa la Princesa Inca Quispe Sisa,
bautizada como Inés Huaylas Yupanqui, hija de Huayna Cápac y hermana de
Atahualpa, llegan a la capital del incanato, la cual estaba asentada en el
Cusco; desde allí el Emperador manejaba a sus súbditos en todo su Imperio,
el mismo que abarcaba lo que hoy no sólo es el actual Perú, extendiendo su
dominio territorial en la actual Colombia por el norte y hasta la
Patagonia en el extremo sur, incluía el Alto Piru o la actual Bolivia,
Paraguay, Uruguay, Argentina y Chile en la ladera pacífica u Oceanus
Peruvianus tal como se puede ver en algunas cartas marítimas y mapas
antiguos de 1671.
La historia nos cuenta verdades a medias, con los años apreciamos que las
personas ocultan las realidades y eso da como resultado malos entendidos.
El Perú o Piru, fue elevado a la categoría de Virreinato el 20 de
noviembre de 1542. Posteriormente en el siglo XVIII, los conquistadores
dividieron nuestro territorio creando nuevos virreinatos, el de Colombia y
Ecuador en 1739; Bolivia y Argentina con los territorios de Paraguay,
Uruguay en 1776; Chile en 1778; dejando de pertenecer no sólo al
Virreinato del Perú sino también a este territorio imperial.
Los gobiernos republicanos del Perú, apáticos; la ingenuidad y dejadez de
nuestros gobernantes, lamentablemente, han hecho poco o nada para hacer
notar quiénes éramos y de dónde veníamos; los libros de historia y lo que
nos enseñaron, ocultó mucho de verdad, no sólo a nosotros los peruanos,
sino también a todos nuestros vecinos y hermanos provocando nuestra
desunión histórica.
¿Eso es política? o es no amar a nuestra tierra y nuestro mar; el del Perú
Indígena, Virreinal y Republicano.
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(*) Gabriela Lavarello de Velaochaga - 2005
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Breve Historia del
Perú
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