|
|
¿Qué tanto nos acerca la globalización?
La era de la globalización nos permite en esta época, ser partícipes casi de inmediato, de una serie de cambios que se están dando a nivel mundial. Tal vez, se copia o se aprende de unos o de otros. O, tal vez, como en el caso actual de los Estados Unidos, aparece el "síndrome" de la egolatría que seguramente estuvo latente, esperando el momento adecuado o circunstancial para emerger.
El país más poderoso de la tierra, es hoy día el punto de interés a nivel mundial, considerando que está en juego el sistema de gobierno con el que es manejado y el que siempre quiso imponer al resto del orbe.
Pero, la Ley, parecería tener dos caras, de otro lado no se explica cómo, cada candidato o mejor dicho sus abogados; arguyen con aparentemente clara solvencia legal, los puntos de vista bajo los cuales amparan sus propias interpretaciones de lo que dicen los reglamentos electorales en este país. Y por otro lado, los mismos jueces han complicado el asunto, puesto que unos, al rechazar las decisiones de otros, dan pie a este parecer.
Alguien dijo alguna vez: "Hecha la Ley, ...hecha la trampa". Para bien o para mal, ese es el juego democrático. Y en este país de "las amplias libertades", cada quien tiene el derecho de interpretar las cosas como le dé la gana. Al menos eso es lo que los mismos norte-americanos piensan y con lo cual estamos en discrepancia.
Lo único interesante de todo este proceso electoral que aún no termina, es poder ver que sí existe clara convicción de que la Ley debe primar en todo sentido. Si el organismo supremo cree tener la razón y así lo determina con su fallo; aun cuando éste no demuestre ser la mejor decisión, por lo menos queda claro que el Poder Judicial tiene independencia plena. Lo que no quedará muy transparente, es si tal fallo fue o no partidista, considerando que los magistrados también tienen sus propias afiliaciones políticas.
Es una verdadera lástima que en nuestros países, nos encontremos tan lejos de poder ver resolverse democráticamente este tipo de con-flictos legales. Aun quedan heridas abiertas, en muchos de los países, sobre todo de América Latina donde la Ley era y es impuesta por la fuerza. Están aun frescos los recuerdos de Rafael Videla y Leopoldo Fortunato Galtieri en Argentina; Gustavo Rojas Pinilla en Colombia; Augusto Pinochet en Chile; Francoise "Doc" Duvalier en Haití; Rafael Trujillo en República Dominicana; Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez en Venezuela; Fujimori y Montesinos, los más recientes en el Perú; por nombrar algunos. En Europa, España aun siente el fantasma de Franco. Yugoeslavia, tambien recuerda a Tito y no hace mucho, al fin pudo librarse de Milosevic; luego de más de una década de gobierno. Cuba, por su parte, sigue siendo manejada a su antojo,por el controversial Fidel Castro. La China, aun cuando está abriendo sus puertas a reformas económicas, por lógica conveniencia; hace todo lo posible por apagar cualquier foco de insurgencia que surga de su pueblo; especialmente la secta de Falun Gong, quien parece estar dándole más de un dolor de cabeza.
¿El nuevo milenio traerá algún cambio en el sentido de que cada pueblo sepa encumbrar en el poder al candidato adecuado?
Estamos viendo que tal vez México esté dando el ejemplo con la elección de un presidente sin la afiliación del partido que lo gobernó por varias décadas y quien parece traer ideas diferentes a las propuestas que uno está acostumbrado a escuchar.
En el caso peruano, nuestros compatriotas tienen hoy más que nunca, la mejor ocasión para nombrar mejores gobernantes, luego de la ingrata decepción que acaba de sufrir, con la caída de su ídolo Fujimori, quien ha pasado a ser un triste Fujitivo. Pero, hay que tener mucho cuidado, ya que la mayoría de estos dictadores, irónicamente juegan al populismo en su camino al poder y durante el ejercicio del mismo, engañando a sus seguidores. Lamentablemente, para mal de ellos mismos, no aprenden de las experiencias. El autoproclamarse muy campantemente salvadores, prometiendo cambios genuinos que nunca cumplen; viene a ser su propia y definitiva autocondena. Cae entonces el telón y se encuentra la verdad, tornándose toda esa maléfica maquinaria opresiva que ellos mismos crearon; en su contra.
© Luis A. Ramírez S. Editor |
|||||||||||||||||||||||||||
| ۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰ | ||||||||||||||||||||||||||||