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PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

 

 

 

 

 

 

La Guerra de Irak

 

 

Nos han preguntado qué pensamos sobre la guerra contra Irak que está librando una coalición que lidera Estados Unidos y aun cuando es difícil hablar de política, tenemos bien clara nuestra posición: Apoyamos la dura decisión tomada por el presidente George Bush.

 

Cuando llegamos a este país, en busca del "Sueño Americano", no teníamos la menor idea de cómo, en el largo trayecto durante el cual lo hemos recorrido, podríamos llegar a quererlo tanto o más que a nuestra propia patria. Aprendimos desde nuestros primeros pasos en esta nación a forjar nuestro espíritu, en la dureza de su enseñanza en el diario vivir, para afianzar la humildad que ya se nos había inculcado en nuestro hogar. Tuvimos muchos triunfos y otras tantas decepciones, por no llamarlas derrotas; de las cuales emergimos con el espíritu renovado cada vez y así poco a poco, entendimos que los Estados unidos, al habernos cobijado en su seno, nos hacía parte de su realidad. Eramos inmigrantes, pero sus hijos putativos.

 

Entendemos, al igual que todo ser humano consciente, que las guerras, incluso las que podríamos denominar justas o acaso legítimas, como las que se libraron contra Hitler en el pasado o contra Milosevic en el presente, por nombrar apenas u par de ellas; nos conducen a presenciar muerte y atrocidad; y como consecuencia lágrimas, no sólo de los deudos, sino del mundo entero. Cada cuerpo que es cercenado en una guerra, sin importar el uniforme que lleve, es una desgarre para la humanidad.

 

A quién culpamos cuando llegan tales circunstancias. En este caso específico, ¿A quién debemos señalar?

 

Por supuesto, tenemos claro el hecho de los estados Unidos han cometido muchos errores. Una de las peores decisiones políticas fue la guerra de Vietnam; fantasma del que aún no se liberan. Su política en el pasado, fue una consecuencia de los estragos emotivos que marcaron en su espíritu los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial. Fue una contienda en la que se vieron obligados a participar; luego de un cobarde ataque de los japoneses. A partir de allí, Los Estados Unidos, se pusieron a la defensiva y todo aquello que parecía comunista, era satanizado. Producto de ello, fue el cometer muchos errores, inclusive en nuestra América Latina, donde apoyaron a muchos dictadores. En el caso de Sadam y Osama; los Estados Unidos, en la creencia de poder confiar en ellos; les permitió llegar a conocer la tecnología que hoy quieren usar en su contra. Nuevamente nos preguntamos, ¿A quién debemos culpar?

 

Tenemos la seguridad, que luego del atentado de Osama Bin Laden; otro es el espíritu en el pueblo de los Estados Unidos y sus gobernantes; pero está claro que este país tiene el derecho a defenderse y evitar que algo parecido vuelva a suceder. Fueron más de tres mil personas inocentes las que murieron, de las que solamente se han recuperado los cuerpos de poco menos de la cuarta parte; los otros quedaron fueron prácticamente incinerados.

 

Queda igualmente claro, cuando el presidente Bush, la denomina guerra de "Liberación", que define una nueva alternativa para un pueblo oprimido por muchos años bajo un régimen de terror. ¿No está acaso comprobado el hecho de que Sadam Hussein ha utilizado ya armas químicas, no solamente contra sus enemigos, sino peor aun, contra su propio pueblo?

 

Así, se está tratando de evitar posibles nuevos ataques a los Estados Unidos, al menos de la proporción del que se perpetró el 11 de septiembre del 2001 y a la vez; crear un estado democrático; donde la Ley del Coram parece haber sido tergiversada por muchos de sus seguidores. No creemos que el libro sagrado de los musulmanes, diga en alguno de sus párrafos que la libertad o el libre albedrío, no les es permitido. La democracia, no es un concepto moderno. Cuando el Gran Creador nos entregó sus mandamientos, el hombre inteligente vio en su contexto general, una forma de democracia que luego fue aplicando a su sistema de vida.

 

Empero hay otras interrogantes y afirmaciones. Algunos piensan que es una guerra por el petróleo; otros, la denominan guerra de odio y venganza. En lo del oro negro creemos entender que tal vez haya cierto tipo de interés, pero no el que se vocea de hacer más ricos a los Bush. Se debe tener en cuenta que cuando un presidente asume el cargo, sus bienes son minuciosamente fiscalizados y en este país sí se pena el enriquecimiento ilícito de un mandatario.

 

Por otro lado, siendo Irak un país tan rico, no entendemos cómo puede verse tanta pobreza en su gente. Lo que produzcan esos pozos en el futuro, servirá para darles una mejor vida a ellos mismos. En cuando a odio y venganza, ese es un sentimiento que tal vez muchos puedan tener y no es algo que se circunscriba solamente a la raza blanca; todos estamos proclives a ser envenenados con su negatividad. Pero igual se ve cómo hay miles protestando por esta guerra.

 

Habrán mucha bajas, para uno y otro ejército. Morirán muchos inocentes, qué duda cabe. La economía de este país sufrirá cierto desbalance y todos los que pagamos nuestros impuestos; asumiremos indirectamente la deuda de esta guerra. Sólo nos queda pedir y orar por aquellos que están defendiendo su causa en el campo de batalla. El futuro y sus participantes dirán si fue justa y legítima.

 

 

© Luis A. Ramírez

Editor

26 de marzo, 2003

     
   

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