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PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

 

 

 

 

 

 

¿Guerra Santa?

 

 

Hoy se cumplen 30 días desde el alevoso atentado contra las torres gemelas de New York y nunca el mundo cambió tanto en tan poco tiempo. La pérdida de vidas humanas fue una de las más numerosas y trágicas sucedidas en un instante y peor aun, a causa del odio de quienes pretenden abrazar una seuda fe, en nombre de una mal llamada guerra santa (Jihad).

 

En el curso de los acontecimoentos de la historia del mundo, no creemos que haya algún otro suceso con el cual comparar estos ataques. Pero paradójicamente, los acontecimientos con lo que tal vez podíamos encontrarle similitud en cuanto a su motivación diabólica, fueron ordenados por personas u entidades que representaban una ideología, aparentemente opuesta a lo que la historia hoy conoce. "Herodes, (llamado) el Grande" rey de Judea, ordenó la "degollación de los inocentes". "El Tribunal de la (mal llamada) Santa Inquisición"; propuso mediante el Concilio de Verona, implementado en 1183; la persecución de los "herejes", la que prácticamente se extendió a toda la cristiandad. Adolf Hitler, era jefe del "Partido Nacional Socialista" en Alemania; sin embargo, con su persecución a los judíos, provocó el llamado "Holocausto".

 

Tal vez podríamos seguir enumerando otros tantos sucesos con igual o más iniquidad que los descritos; pero no vendría al caso. El estado-tiempo de la historia en la cual vivimos, cuando se supone la humanidad ha debido madurar en todos los aspectos, no concibe, este tipo de fe religiosa, si así se puede llamar. De tal forma, que realmente no hay parangón en la historia con lo acontecido hace exactamente 30 días.

Como lo expresamos líneas arriba, el mundo ha cambiado rápidamente. No sólo en el aspecto emotivo con todas las facetas que puede encontrarse en el espectro de tal sensibilidad humana, sino religiosamente, moralmente, socialmente, etc.

 

El atentado del 11 de setiembre, aun cuando en una mínima parte ha creado deseos de venganza contra quienes por su parecido físico con las fisonomías de los terroristas; también ha motivado una nueva hermandad en el resto de la humanidad. Grupos antagónicos en New York, hoy luchan en conjunto y con más armonía que nunca, para seguir encontrando restos de las víctimas que aún están desaparecidas. Los líderes religiosos, aun cuando no apoyan la violencia, han dado muestra de tolerancia al consagrar misas en conjunto. Las iglesias se ven hoy más que nunca, abarrotadas de feligreses buscando reconfortar el espíritu bajo una fe con más verdad y principios morales que la de sus atacantes.

 

Si bien es cierto hemos escuchado algunos líderes políticos de primer rango expresar su ira en grado extremo; también hemos podido oir voces de calma, mesura, entendimiento. Muchos se han referido también a que la pobreza es uno de los males que EE.UU., como país líder, debe buscar la forma de erradicar del planeta y aquí cabe una reflexión que tal vez a muchos no les parezca correcta.

 

Muchas veces escuchamos decir que este país ha motivado con su ideología y su sistema que muchos catalogan como imperialista; a los problemas que hoy enfrenta. Creemos que debe analizarse el tema con una óptica más imparcial. Desgraciadamente, las reglas de juego de este país han sido dadas para mantenerlo en el status en el que se encuentra a nivel mundial; no quiere esto decir que estemos de acuerdo en todo lo negativo que indirectamente pueda causar a otros. Muchos de aquellos que se quejan de este país, se encuentran aquí mismo, gozando de una libertad que nunca podrían obtener en sus países de origen. Hoy día tratan de decir que EE.UU. ha iniciado una guerra contra los musulmanes, sin embargo hay millones de musulmanes viviendo en este país, usufructuando de lo que les ha sido negado en el suyo.

 

Todos los países que ven a Estados Unidos como su enemigo, tienen en el territorio de esta gran nación, millones de representantes que han huído de las garras de ideologías sin rumbo fijo. Claro está, que el régimen democrático no es aún el más adecuado, pero podemos comprobarlo a diario, que es el mejor sistema bajo el cual todo ser humano puede vivir y saber que sus derechos no serán violados. Nadie podrá coactar nuestra fe religiosa, ni nuestro derecho a discrepar con el propio gobierno; algo que no es permitido en sociedades que quieren imponer su ideología a través del terror.

 

El mundo ha cambiado demasiado en tan poco tiempo. Nos estábamos acostumbrando a ver que sólo la tecnología del hombre cambiaba raudamente. Parecíamos ya una especie de robots, precisamente programados por nuestra propia tecnología, para una rutina permanente. Creemos que debemos, como lo dijimos en un artículo anterior, hacer un examen de conciencia; repasar toda nuestra visión de las cosas; nuestra forma de percibir a nuestros semejantes, nuestra capacidad de tolerancia, de liderazgo y más aun, nuestra disposición para enfrentar lo ignoto del futuro.

 

Han habido muchos muertos en esta desgracia. Quienes la perpetraron, bajo una falsa fe y quienes, seguramente como justos, encontraron el final de un camino, para limpiar los pecados de otros. Hagamos que esta ofrenda de vidas no haya sido en vano.

 

 

© Luis A. Ramírez

Editor

11 de octubre del 2001

     
   

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