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¿Ilegales o Indocumentados?
Una de las polémicas que a diario se suscitan, involucra irremedia-blemente a todo aquel que llega a este país. Este personaje, al que preferimos llamarlo indocumentado y no ilegal, muchas veces sólo trae como equipaje sus ilusiones, como metas que visualiza en su horizonte como un sueño, una aspiración y sin importarle cuan distante esté; lucha por abrirse paso a través de la penumbra que vive en su presente, en busca de lo que se ha dado en llamar el "Gran Sueño Americano".
El llegar a este país, puede ser muchas veces una odisea digna de una obra cinematográfica; no en el sentido comercial que lógicamente cada director aplica en su desarrollo, sino en el melodrama que envuelve las escenas de tales vivencias. Engaños, robos, asaltos, violaciones; y aun así, todo ello no detiene el ímpetu de alcanzar sus metas. Pero allí no termina el guión; por el contrario, en su encuentro con esta nueva sociedad, verá que nuevos epidosios deben ser agregados a la obra en la que es actor principal.
La primera impresión al llegar a esta primera meta, seguramente será similar a la que siente el provinciano que llega a la ciudad capital de su país y encuentra una diferencia, muchas veces abismal, con la apacible comarca que acaba de dejar.
Verá también que de alguna forma se le tilda de usurpador. Sabrá con pena que su llegada no es bien recibida por muchos y conocerá en carne propia lo que significa el racismo.
En muchas ciudades importantes de los Estados Unidos, cada día crece más y más la población hispana. Seguramente igual habrán quienes denigrarán nuestra raza, pero a la vez, otro conglomerado mucho más numeroso, irá buscando la forma de asimilarse a esta sociedad tan diferente. En estas ciudades principales, es fácil encontrar a nuestros compatriotas; pues son ellos los que hacen los servicios que quiéralo o no el estadounidense; mueve la economía de esta gran nación.
Se ha preguntado alguno, cuánto costaría poner en la mesa una fruta, un tubérculo, una carne de ave, res, etc. si las empresas tuvieran que contratar personal sindicalizado en grandes uniones. Además valgan verdades, ninguno de ellos quiere hacer este tipo de labores; así que no entendemos aquello de que los indocumentados, llegan para quitarles el trabajo. Si alguien va a un buen restaurante, encontrará que casi todo el personal que realiza el servicio más pesado, es hispano. Y así como éste, podríamos enumerar una serie de rubros empresariales en los que se puede ver que la mano de obra es realizada -valga la redundancia-, por hispanos.
Pero no solamente a ese nivel se desenvuelve un hispano; pues también ha sabido demostrar que tiene la capacidad para sugir, mantener su idioma, aprender el que le exigen sus nuevas metas y estudiar, llegando a formar parte de un estrato social y empresarial diferente. Muchos quieren obligarnos a olvidar nuestro idioma y hablar sólo el nativo de este país y nos preguntamos ¿cuál es el problema en que querramos mantener la lengua heredada de nuestros padres? En Europa la gente habla tres y cuatro idiomas y nunca nadie lo criticó.
Acaso muchos de ellos no se deleitan escuchando a Mark Anthony y Jennifer López; Ricky Martin y Shakira, "Chayanne" y Gloria Estefan igualmente en los dos idiomas.
Este país ha sido creado por inmigrantes y verá seguir creciendo su poderío en la medida en que siga contando con ese aporte. Lógicamente, no pretendemos promover un asalto en masa pues desestabilizaría el sistema, pero un estudio más pragmático del tema podría tranquilamente crear leyes para reglamentar en mejor forma las leyes de inmigración.
Todos los indocumentados que hay en este país, cuyo número a diario se sigue incrementando, trabaja. Los que lo hacen en empresas, aportan sus impuestos. Los que no están registrados en una planilla, muchas veces reciben un sueldo miserable. Algunos lo harán a tiempo completo, otros seguramente parte del tiempo; pero muchas veces aquel pequeño salario de un "part time", hace la diferencia para que este indocumentado pueda ayudar a su familia que vive en lugares menos privilegiados. Los estadounidenses no deben olvidar que hace un buen tiempo hemos ingresado a la era de la globalización, precisamente involucrados por un sistema económico que ellos mismos han promovido. Mal pueden entonces desatender, efectos secundarios que a la larga serían como una especie de "bumerang".
Lo de Afganistán, es el resultado de una política internacional mal llevada y nada se hace creando palacios por un lado, mientras se mantienen cavernas por el otro. Esta globalización que ellos han implementado indirectamente, necesita urgentemente una nueva reglamentación y ahora.
© Luis A. Ramírez Editor 14 de enero del 2002 |
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