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Estos sacerdotes, tenían a
su cargo los templos que eran erigidos en diferentes lugares del
territorio; realizaban los sacrificios y cuidaban que se observaran los
ritos.
De su adoración al Sol y la Luna,
surgió el calendario de festividades en el que cada mes tenía un nombre
especial y correspondía a un tipo de celebración, como alabanza a su dios.
Durante estas festividades, se comía y bebía en abundancia. Se danzaba y
mascaba coca, con permiso superior del Inca y se realizaban sacrificios.
La medicina que se practicó en el
incanato, estaba íntimamente ligada a la magia y la religión. Todas las
enfermedades se suponían provocadas por el desprendimiento del espíritu
del cuerpo, a causa de un maleficio, un susto o un pecado. Los curanderos
incaicos, llegaron a realizar intervenciones quirúrgicas, como
trepanaciones, con el propósito de eliminar fragmentos de huesos o armas,
que quedaban incrustadas en el craneo, luego de accidentes o
enfrentamientos bélicos. Uno de los instrumentos utilizados en la cirugía
inca, fue el "Tumi" o cuchillo de metal en forma de "T".
Como anestesia se usaba la coca y la chicha en grandes cantidades y se
sabe que también conocieron el uso de vendas.
La arquitectura peruana no comienza
con los incas. Antes de ellos existió la cultura "Tiahuanaco" y
mucho antes, la cultura "Wari". Posiblemente hayan habido otras
cultura más antiguas, pero hay vestigios de grupos de aldeas descubiertas,
con una antigüedad de 5,000 años o más. La ciudadela de "Chavín de Huantar",
tiene más de 2 mil años de haber sido edificada y según los expertos
arqueológicos, su arquitectura supera a la de "Machu-Picchu", construída
mil años después.
En la construcción de sus viviendas
y templos, los incas y sus antepasados, utilizaron el adobe y la piedra.
Esta última, fue trabajada en forma tan delicada por los canteros incaicos,
que luego de su interposición a la hora de edificar, era tan perfecto su
acabado, que no cabía una hoja de afeitar entre sus uniones.
En la construcción de palacios,
utilizaban piedras relatívamente pequeñas; en cambio para edificar sus
fortalezas, usaban piedras enormes, a las que sin embargo, daban la misma
perfección.
Según los historiadores; si bien es
cierto, los incas conformaron una raza guerrera, con criterio
expansionista; muchas veces aplicaban métodos persuasivos y diplomáticos
para convencer a los pueblos que debían unirse a ellos. Sin embargo, si
algún pueblo osaba oponerse, era brutalmente avasallado; lo que en algunos
casos se convirtió en masacre. Algunos prisioneros eran llevados al Cuzco,
donde celebrando la victoria, eran pisoteados, otros sacrificados y los
más afortunados, convertidos en esclavos (yanacuna).
La zonas conquistadas, recibían
especial atención. Si carecían de implementos agrícolas, se los procuraban.
Si no tenían ganado, igualmente les era adjudicado en manadas, con la
expresa advertencia de no matar en vano ni en época de cría. Con este tipo
de amparo, proveían una especie de "seguro estatal", que se extendía a los
ancianos, los enfermos, los incapacitados e inválidos.
A los curacas, se les imponía la
obediencia irrestricta al Inca, pero a la vez, se les ofrecía incentivos
como ornamentos de oro y plata, piezas de lana y en muchos casos, bellas
doncellas. A los hijos de éstos, se les enviaba al Cuzco para que
aprendieran las costumbres generales de los Incas.
Para mantener la unidad de todos los
pueblos, considerando la diversidad de costumbres en cada uno de ellos;
luego de conquistados les imponían sus creencias religiosas. La adoración
al Sol, era la enseñanza principal. Imponían igualmente su idioma quechua,
desplazando poco a poco los dialectos propios de cada región conquistada.
La lengua "chimú", fue una de las pocas que se siguió hablando, inclusive
hasta luego de la dominación española.
Paralelamente a todas estas
imposiciones, también se realizaba una especie de estudio estadístico,
para determinar la potencialidad tributaria de los pueblos conquistados.
Para ello, se utilizaba el "quipu", que era un sistema de registro en el
que se almacenaba información, haciendo nudos en una especie de cuerdas de
diferentes colores y tamaños.
En cada nuevo pueblo, se erigían,
silos, centros administrativos, guarniciones y aposentos para el Inca.
Igualmente se implementaban nuevos caminos que conectaban los pueblos
integrantes del Imperio. De tal forma, todos estaban conectados y podían
ser transitados por tropas, cuando era necesario y utilizados por los "chasquis",
como un servicio de correo rápido y eficiente.
El sistema de "mitimae" fue impuesto
contra grupos que se rebelaban a la autoridad del Inca; de tal forma que
pueblos enteros, eran enviados a zonas apartadas y de dominio del gobierno.
Para reponer ese contingente humano, se trasladaban grupos que por el
contrario, sí eran fieles a la autoridad inca.
Las normas de conducta imperantes,
eran estrictas. La violación a la ley se consideraba como una ofensa
directa al Inca; practicamente un sacrilegio.
El hurto, el ocio, el adulterio, la
violación; eran castigados con penas como el azote hasta la muerte por el
garrote. Otras penas eran la lapidación y ser encarcelados en celdas
subterráneas con fieras o animales ponzoñosos, etc.
En el aspecto económico, la
agricultura llegó a ser base primordial para su desarrollo. La topografía
de un terreno variado, los obligó a la implementación de diferentes
recursos tecnológicos, como la construcción de andenes, la irrigación
artificial, el uso de implementos agrícolas y la excavación de pozos en
los desiertos, para obtener agua potable.
En cerámica, el alfarero incaico
plasmó su arte en los llamados "huacos", que se han ido desenterrando,
algunos de los cuales han permanecido por miles de años bajo tierra. Este
arte inca, se pueden dividir, -según Doig Kauffman- en "alfarería
utilitaria" y "alfarería ceremonial". Los de esta última, eran enterrados
con los difuntos, servidos de alimentos o bebidas, para su consumo en el
camino a un mundo inanimado y místico. A la llegada de los españoles, la
alfarería inca perdió su función mágica y se tornó simplemente utilitaria.
El arte textil, por el contrario
decayó un poco durante la época incaica. Aun así, las piezas encontradas,
sobre todo las de Paracas, son de una belleza impresionante.
En el campo de la metalurgia, se
conocieron el oro, la plata, el cobre y también el platino. Es muy
probable que los primeros objetos de oro se hicieran en la costa peruana y
se utilizaran carbón y unos tubos para soplar el aire, ya que no
conocieron el fuelle. Otra forma de construir sus hornos, fue haciéndolo
en las laderas de colinas, donde las ráfagas de aire eran fuertes.
Es interesante encontrar que el
proceso de fundición que usaron los incas, fue utilizado también por los
orfebres del viejo mundo. Lo que no se ha podido determinar, es en qué
lugar fue inventado dicho sistema, o acaso su invención en uno u otro lado
fue independiente.
El arte en madera quedó demostrado a
través de sus "queros". Los incas, dieron mejor acabado a este tipo de
elemento artesanal; que los hechos en la época de la cultura "Tiahuanaco";
dándoles características geométricas de estilo propio. La tradición
floreció después de la llegada de los españoles. Inclusive hoy en día,
este arte aun persiste en muchas ciudades de la costa norte del Perú.
La poesía habría sido cultivada por
un tipo especial de "amauta" o "maestro". Lamentablemente
por la carencia de una escritura desarrollada, no se sabe si su
transmisión oral fue de confiar. Las expresiones poéticas que se
conocieron a través de cronistas de la época, se entremezclaban con temas
mitológicos, cantos épicos y de guerra, además de expresiones románticas.
La poesía no podía estar desligada
de la música ni de la danza y es probable que muchas obras poéticas hayan
estado acompañadas de instrumentos musicales, como los que ya se conocían
durante el incanato: tambores, quenas, flautas, vasos de metal tipo sonaja,
cascabeles, etc. (LARS)
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