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PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

 

 

 

 

 

 

Breve reseña sobre los inicios de la medicina

 

 

La medicina en sus inicios, de alguna manera fue relacionada con la brujería, ya que de esta forma fue llamado aquel sistema de preparación en base a brebajes, emplastos, etc., en los que se usaban elementos de la naturaleza como plantas, hierbas, etc. Así, casi empíricamente, el arte de curar a los enfermos fue desarrollándose hasta la avanzada tecnología de la que hoy goza.

Apolo, divinidad sanadora, considerado el dios de las plagas y de la enfermedad, quien dominaba también la profecía, y una ninfa llamada Coronis; fueron padres de Esculapio, el llamado Dios de la Medicina. La historia cuenta que la ninfa le fue infiel y Apolo la mató, entregando su hijo al centauro Quirón para que lo criara. Este le enseñó todo sobre las hierbas, las plantas y la composición de los medicamentos. Fue padre de Hygeia, diosa de la salud, (de donde proviene la palabra higiene), de Podaliro, Macaonte y Panacea. Se le representa como un hombre barbudo con una vara y una serpiente enroscada, acompañado de un gallo a sus pies como un símbolo de vigilancia.


En la antigüedad, muchos filósofos se vieron involucrados de alguna forma en la medicina y expusieron sus ideas sobre lo que ella representaba. El año 529 Pitágoras, nacido en la Isla de Samos, después de larga experiencia por Oriente y Egipto, llegó a La Polis, ciudad ubicada en Crotona; donde la influencia matemática de sus enunciados, fue decisiva para establecer la idea de la armonía que debía existir en el cuerpo humano, para la conservación de una buena salud. El “metron” la idea griega de la medida equilibrada de las cosas, fue atribuída a este filósofo y matemático. Según su teoría, debía existir una perfecta relación entre el ejercicio y el reposo; el sueño y la vigilia; el alimento y la abstinencia; la cólera y la burla; el cuerpo y el alma. Para Pitágoras, el hombre era una imagen microcósmica del macrocosmos universal, por lo cual, todos los enunciados sobre el origen de la materia, eran también aplicables, a los conocimientos patológicos y terapéuticos del ser humano.

Alcmeón (535 a.deC.), de Crotona, discípulo de Pitágoras, adoptó la filosofía de su maestro. Expuso que la Salud, era la expresión de un “equilibrio”; donde existía armonía entre las fuerzas a las que estaba expuesto el organismo humano: lo frío y lo cálido, lo húmedo y lo seco, lo dulce y lo amargo; y que cuando había un desbalance entre estas fuerzas, aparecía la enfermedad. Más tarde, esta acción de la naturaleza, sería definido como “eucrasia”, por Aristóteles y Galeno. Aristóteles afirmaba que el cuerpo y el alma, se enfermaban juntos.

Hipócrates nace el año 460 a.deC. Sus escritos y los de muchos de sus discípulos dan origen al “Corpus Hipocraticum” o Escuela Hipocrática. Según su filosofía, la “hygieie” (salud) es el más alto de los dones. Para entender el concepto de enfermedad en la mentalidad hipocrática, es necesario entender lo qué significa “physis” o naturaleza. Definía que “no es posible conocer la naturaleza de las enfermedades, si no se conoce la naturaleza en su indivisibilidad”. La armonía con ella, producía su propia fuerza curativa.

Para Sócrates, la filosofía era la “Cura del alma”. Para Platón (428-347 a. C.), las enfermedades se originan con el desequilibro humoral, las influencias externas, las alteraciones del aire y la falta de armonía entre cuerpo y alma. Fue el creador de una psicoterapia o catarsis verbal: la purificacióón del alma por la palabra.


Claudio Galeno nació en Pérgamo y su sistema fisiológico dominó el pensamiento médico desde el siglo II al XVII. Su obra, ha sido considerada como la máxima expresión de la medicina antigua y el inicio de la terapéutica racional. Expresaba que las enfermedades, eran causadas por la “discrasia” o desequilibrio en los humores del cuerpo; debido a circunstancias naturales que clasificaba como externas y primitivas: alimentos, desórdenes sexuales, emociones desmedidas, baños, venenos, acción nociva del Sol y el viento.


Diocles de Caristo (300 a.deC.), fue discípulo de Aristóteles y escribió el primer tratado de “dietética” preventiva. Muchos sabios de su época dijeron que casi había igualado a Hipócrates en la práctica médica. También escribió el primer libro de anatomía y un herbario con las propiedades nutritivas y medicinales de las plantas.

Del antiguo Egipto, se han descubierto una serie de escritos médicos y los más importantes parecen ser el Papiro del Ramasseum, que se cree puede pertenecer a épocas de 1900 años a.deC. y el Papiro de Carlsberg, 1200 años a.deC. En 1873, el alemán Georg Ebers, descubrió otro papiro que lleva su nombre y en la actualidad se halla depositado en Leipzig. Este documento consta de 877 párrafos, en los que se encuentran referencias a enfermedades ginecológicas, oftalmológicas, cardiovasculares, endocrinas, etc.; además de cirugías.

El papiro de Edwin Smith, depositado en el Metropolitan Museum de Nueva York, data del año 1500 a.deC.; es muy preciso y detallado. Su contenido es exclusivamente quirúrgico, pero lamentablemente incompleto, donde sólo se encuentra la parte que se refiere al cráneo y al tórax.

La tradición egipcia, relacionó el movimiento de las aguas del río Nilo, con la salud y la enfermedad. Las subidas en su nivel, significaban abundantes cosechas y por consiguiente, buena salud en la población; en cambio, bajos niveles acarreaban el hambre, epidemias y enfermedades.

En la cultura mesopotámica, se consideraba a la enfermedad como algo puramente religioso; era la consecuencia de haber cometido algún pecado. Se le consideraba la “ira de los dioses”.

Los preceptos israelitas, como parte de la ley de Moisés, estuvieron también relacionados con la higiene. Para consumir algún tipo de vacuno o ave, hay que seguir un cuidadoso procedimiento de desangrado, de acuerdo a un proceso denominado “kosher”. También se consideró que la enfermedad, era un castigo impuesto por Yahvé a un pecador.

Para los asirios y babilonios, la enfermedad igualmente procedía del pecado; no era algo natural, sino el producto de una transgresión a la vez física y moral, de la que el enfermo puede ser o no consciente.

Para los incas y los mayas, la enfermedad se producía luego haber atentado contra una regla ético-moral o espiritual. Los incas ofrecían un día al año, para la purificación del espíritu; acudiendo a las aguas de los ríos, donde confesan sus pecados, para que fueran arrastrados hasta el mar. Los incas, como los pitagóricos, también relacionaban sus tratamientos con los números; por ejemplo: los hombres ingerían durante 13 días un fármaco; mientras que las mujeres, lo hacían durante 9 días. Los mayas también utilizaban como curación, la confesión expiatoria de los pecados del enfermo.

Los aztecas, consideraban que las enfermedades las causaban los dioses o hechiceros enemigos. Hacían sus diagnósticos, mediante el horóscopo; considerando la influencia que ejercían los astros en cada órgano humano. En la curación, se practicaba una terapia higiénica y purificadora ritual con un baño a vapor, donde se hacía sudar al enfermo y se le aplicaban masajes. Se sabe que los indios precolombinos, también hacían uso de los baños de vapor, como un ritual místico-religioso e higiénico para la curación de las enfermedades.

Actos similares de curación mediante el agua, ya sea por métodos fríos o calientes, realizaban los hindúes mediante sus ritos de purificación en las aguas del río Ganges.


En el Ayurveda, que quiere decir “conocimiento de la vida” y es el más antiguo sistema preventivo de curación, las causas de la enfermedad están relacionadas con los desequilibrios en la relación del ser humano con el medio ambiente en el que vive. Es el resultado de la mala conducta del pecador, consciente o no de sus acciones. El mundo físico y psíquico, estaba constituído por cinco elementos: el espacio o vacío, el viento, el fuego, el agua y la tierra. Los elementos biológicos o esenciales para la vida son tres: el viento, soplo o corriente del cuerpo, prana idéntico al que recorre el universo. El fuego presentado bajo la forma de bilis y el agua, bajo la forma de pituita que recorre todo el cuerpo.

 

En los textos de la dinastía Han, de la China; se menciona al viento, el calor, el frío húmedo, alteraciones en la dieta, excesos sexuales, emociones violentas y traumatismos, como causantes de las enfermedades. Algunas causadas por espíritus malignos. Una forma de prevenirlas era mediante una buena alimentación; la práctica sexual para el florecimiento de la familia, la satisfacción del líbido y como ejercicio fisiológico que contribuye a prolongar la vida y el ejercicio físico, reposo y meditación; ayudados por la técnicas de la acupuntura y los masajes.


El saber anatómico-fisiológico de la China antigua, se concentra en lo que consideran cinco elementos básicos: agua, aire, madera, metal y tierra, que corresponden a cinco órganos principales: bazo, corazón, hígado, pulmón y riñón; interrrelacionados con cinco órganos secundarios: estómago, intestino delgado, intestino grueso, uréter y vesícula biliar; cuyas funciones están regidas por los planetas, estaciones, etc. El desequilibrio entre el Yin y el Yang, produce el desorden de los cinco elementos y como consecuencia, la enfermedad.

     
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