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PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

"CORREO DE SALEM"

Colaboración de

EDUARDO GONZALEZ VIAÑA

"CRONICAS DESDE LIMA"

Colaboración de

JOSE LUIS MEJIA

 

 

 

 

Los Heraldos Negros

 

 

ABSOLUTA

AGAPE

ALDEANA

A MI HERMANO MIGUEL

AMOR

AMOR PROHIBIDO

ASCUAS

AUSENTE

AVESTRUZ

BABEL

BAJO LOS ALAMOS

BORDAS DE HIELO

CAPITULACION

COMUNION

DESHOJACION SAGRADA

DESHORA

DESNUDO EN BARRO

DIOS

EL PALCO ESTRECHO

EL PAN NUESTRO

EL POETA A SU AMADA

EL TALAMO ETERNO

ENCAJE DE FIEBRE

ENEREIDA

EN LAS TIENDAS GRIEGAS

ESPERGESIA

FRESCO

HECES

HOJAS DE EBANO

HUACO

IDILIO MUERTO

IMPIA

● LA ARAÑA

LA CENA MISERABLE

LA COPA NEGRA

LA DE A MIL

LAS PIEDRAS

LINEAS

LOS ANILLOS FATIGADOS

LOS ARRIEROS

LOS DADOS ETERNOS

LOS HERALDOS NEGROS

LOS PASOS LEJANOS

LLUVIA

MAYO

MEDIALUZ

NERVAZON DE ANGUSTIA

NOCHE BUENA

NOSTALGIAS IMPERIALES

ORACION DEL CAMINO

PAGANA

PARA EL ALMA IMPOSIBLE DE MI AMADA

RETABLO

ROMERIA

ROSA BLANCA

SANTORAL

SAUCE

SETIEMBRE

TERCETO AUTOCTONO

UNIDAD

VERANO

YESO

 

 


 

 

ABSOLUTA

 

Color de ropa antigua. Un julio a sombra,
y un agosto recién segado. Y una
mano de agua que injertó en el pino
resinoso de un tedio malas frutas.

 

Ahora que has anclado, oscura ropa,
tornas rociada de un suntuoso olor
a tiempo, abreviación... Y he cantado
el proclive festín que se volcó.

 

Mas ¿no puedes, Señor, contra la muerte,
contra el límite, contra lo que acaba?
Ay! la llaga en color de ropa antigua,
cómo se entreabre y huele a miel quemada!

 

Oh unidad excelsa!

Oh lo que es uno
por todos!
Amor contra el espacio y contra el tiempo!
Un latido único de corazón;
un solo ritmo: Dios!

 

Y al encogerse de hombros los linderos
en un bronco desdén irreductible;
hay un riego de sierpes
en la doncella plenitud del 1.
¡Una arruga, una sombra!

   

   
   

 

   

AGAPE

 

Hoy no ha venido nadie a preguntar;
ni me han pedido en esta tarde nada.

 

No he visto ni una flor de cementerio
en tan alegre procesión de luces.
 

Perdóname, Señor: qué poco he muerto!

En estas tardes todos, pasan
sin preguntarme ni pedirme nada.

 

Y no sé qué se olvidan y se queda
mal en mis manos, como cosa ajena.

 

He salido a la puerta,
y me da ganas de gritar a todos:
 

Si echan de menos algo, aquí se queda!

Porque en todas las tardes de esta vida,
yo no sé con qué puertas dan a un rostro,
y algo ajeno se toma el alma mía.

 

Hoy no ha venido nadie;
y hoy he muerto qué poco en esta tarde.

   

   
   

 

   

ALDEANA

 

 

Lejana vibración de esquilas mustias
en el aire derrama
la fragancia rural de sus angustias.
En el patio silente
sangra su despedida el sol poniente.
El ámbar otoñal del panorama
toma un frío matiz de gris doliente!

 

Al portón de la casa
que el tiempo con sus garras torna ajosa,
asoma silenciosas
y al establo cercano luego pasa.
la silueta calmosa
de un buey color de oro,
que añora con sus bíblicas pupilas,
oyendo la oración de las esquilas,
su edad viril de toro!

 

Al muro de la huerta,
aleteando la pena su canto,
salta un gallo gentil, y, en triste alerta,
cual dos gotas de llanto,
tiemblan sus ojos en la tarde muerta!

 

Lánguido se desgarra
en la vetusta aldea
el dulce yaraví de una guitarra,
en cuya eternidad de hondo quebranto
la triste voz de un indio dondonea,
como un viejo esquilón de camposanto.

   

   
     
   

A MI HERMANO MIGUEL (*)

 

 

Hermano, hoy estoy en el poyo de la casa,
donde nos haces una falta su fondo!
Me acuerdo que jugábamos esta hora, y que mamá
nos acariciaba: "Pero, hijos...".

 

Ahora yo me escondo,
como antes, todas estas oraciones
vespertinas, y espero que tú no des conmigo.
 

Por la sala, el zaguán, los corredores,
después te ocultas tú, y yo no doy contigo,
Me acuerdo que nos hacíamos llorar,
hermano, en aquel juego.

 

Miguel, tú te escondiste
una noche de agosto, al alborear;
pero, en vez de ocultarte riendo, estabas triste.
 

Y tu gemelo corazón de esas tardes
extintas se ha aburrido de no encontrarte.

Y ya cae sombra en el alma.

 

Oye hermano, no tardes
en salir. Bueno? Puede inquietarse mamá.

 

———————

(*)  In Memorian

   

   
     
   

AMOR

 

 

Amor, ya no vuelves a mis ojos muertos;
y cual mi idealista corazón te llora.
Mis cálices todos aguardan abiertos
tus hostias de otoño y vinos de aurora.

 

Amor, cruz divina, riega mis desiertos
con tu sangre de astros que sueña y que llora.
¡Amor, ya no vuelves a mis ojos muertos
que temen y ansían tu llanto de aurora!

 

Amor, no te quiero cuando estás distante
rifado en afeites de alegre bacante
o en frágil y chata facción de mujer.

 

Amor, ven sin carne, de un icor que asombre;
y que yo, a manera de Dios, sea el hombre
que ama y engendra sin sensual placer!

   

   
     
   

AMOR PROHIBIDO

 

 

Subes centelleante de labios y orejas!
Por tus venas subo, como un can herido
que busca el refugio de blandas aceras.

 

Amor, en el mundo tú eres un pecado!
Mi beso es la punta chispeante del cuerpo
del diablo; mi beso que es creo sagrado!

 

Espíritu, es el horópter que pasa
                ¡puro en su blasfemia!
¡el corazón que engendra al cerebro!
que pasa hacia el tuyo, por mi barro triste.
                ¡Platónico estambre
que existe en el cáliz donde tu alma existe!

 

¿Algún penitente silencio siniestro?
Tú acaso lo escuchas? Inocente flor!
... Y saber que donde no hay un Padrenuestro
el Amor es un Cristo pecador!

   

   
     
   

ASCUAS (*)

 

 

Luciré para Tilia, en la tragedia
mis estrofas en ópimos racimos;
sangrará cada fruta melodiosa,
como un sol funeral, lúgubres vinos
                Tilia tendrá la cruz
que en la hora final será de luz!

Prenderé para Tilia, en la tragedia,
la gota de fragor que hay en mis labios;
y el labio, al encresparse para el beso,
se partirá en cien pétalos sagrados.
                Tilia tendrá el puñal,
el puñal floricida y auroral!

Ya en la sombra, heroína, intacta y mártir,
tendrás bajo tus plantas a la Vida;
mientras veles, rezando mis estrofas,
mi testa, como una hostia en sangre tinta!
                Y en un lirio, voraz,
mi sangre, como un virus, beberás!

 

————————————

(*) Para Domingo Parra del Riego

   

   
     
   

AUSENTE

 

 

Ausente! la mañana en que me vaya
más lejos de lo lejos, al Misterio,
como siguiendo inevitable raya,
tus pies resbalarán al cementerio.

 

Ausente! La mañana en que a la playa
del mar de sombra y del callado imperio,
como un pájaro lúgubre me vaya,
será el blanco panteón tu cautiverio.

 

Se habrá hecho de noche en tus miradas;
y sufrirás, y tomarás entonces
penitentes blancuras laceradas.

 

Ausente! Y en tus propios sufrimientos
ha de cruzar entre un llorar de bronces
una jauria de remordimientos!

   

   
     
   

AVESTRUZ

 

 

Melancolía, saca tu dulce pico ya;
no cebes tus ayunos en mis trigos de luz.
Melancolía, basta! Cuál beben tus puñales
la sangre que extranjera mi sanguijuela azul!

 

No acabes el maná de mujer que ha bajado;
yo quiero que de él nazca mañana alguna Cruz,
mañana que no tenga yo a quien volver los ojos,
cuando abra su gran O de burla el ataúd.

 

Mi corazón es tiesto regado de amargura;
hay otros viejos pájaros que pastan dentro de él...

Melancolía, deja de secarme la vida,
y desnuda tu labio de mujer...!

   

   
     
   

BABEL

 

 

Dulce hogar sin estilo fabricado
de un solo golpe y de una sola pieza
de cera tornasol. Y en el hogar
ella daña y arregla; a veces dice:
"El hospicio es bonito; aquí no más"
Y otras veces se pone a llorar!

   

   
     
   

BAJO LOS ALAMOS (*)


 

Cual bardos prisioneros,
los álamos de sangre se han dormido,
Rumian arias de yerba al sol caído,
las greyes de Belén en los oteros.

 

El anciano pastor, a los postreros
martirios de la luz, estremecido,
en sus pascuales ojos ha cogido
una casta manada de luceros.

 

Labrado en orfandad baja el instante
con rumores de entierro, al campo orante
y se otoñan de sombra las esquilas.

 

Supervive el azul urdido en hierro,
y en él, amortajadas las pupilas,
traza su aullido pastoral un perro.

 

———————————

(*) Para José Eulogio Garrido

   

   
   

 

   

BORDAS DE HIELO

 

 

Vengo a verte pasar todos los días,
vaporcito encantado siempre lejos...
Tus ojos son dos rubios capitanes;
tu labio es un brevísimo pañuelo
rojo que ondea en un adiós de sangre!

 

Vengo a verte pasar; hasta que un día,
embriagada de tiempo y de crueldad,
vaporcito encantado siempre lejos,
la estrella de la tarde partirá!

 

Las jarcias; vientos que traicionan; vientos
de mujer que pasó!
Tus fríos capitanes darán orden;
y quien habrá partido seré yo...!

   

   
     
   

CAPITULACION

 

 

Anoche, unos abriles granas capitularon
ante mis mayos desarmados de juventud;
los marfiles histéricos de su beso me hallaron
muerto; y en un suspiro de amor los enjaulé.

 

Espiga extraña, dócil. Sus ojos me asediaron
una tarde amaranto que dije un canto a sus
cantos; y anoche, en medio de los brindis, (me hablaron
las dos lenguas de sus senos abrasadas de sed).

 

Pobre trigueña aquella; pobre sus armas; (pobres
sus velas cremas que iban al tope en las salobres
espumas de un mar muerto. Vencedora y vencida).
se quedó pensativa y ojerosa y granate.

 

Yo me partí de aurora. Y desde aquel combate,
de noche entran dos sierpes esclavas a mi vida.

   

   
     
   

COMUNION

 

 

Linda Regia! Tus venas son fermentos
de mí noser antiguo y del champaña
negro de mi vivir!

 

Tu cabello es la ignota raicilla
del árbol de mi vid
Tu cabello es la hilacha de una mitra
 

De ensueño que perdí!

Tu cuerpo es la espumeante escaramuza
de un rosado Jordán:
y ondea, como un látigo beatífico
que humillara a la víbora del mal!

 

Tus brazos dan la sed de lo infinito,
con sus castas hespérides de luz,
cual dos blanco caminos redentores,
dos arranques murientes de una cruz.
 

Y están plasmados en la sangre invicta
de mi imposible azul!

Tus pies son dos heráldicas alondras
que eternamente llegan de mi ayer!
 

Linda Regia! Tus pies son las dos lágrimas
que al bajar del espíritu ahogué,
un Domingo de Ramos que entré al Mundo,
ya lejos para siempre de Belén!

   

   
     
   

DESHOJACION SAGRADA

 

 

Luna! Corona de una testa inmensa,
que te vas deshojando en sombras gualdas!
Roja corona de un Jesús que piensa
trágicamente dulce de esmeraldas!

 

Luna! Alocado corazón celeste
¿por qué bogas así, dentro de copa
llena de vino azul, hacia el oeste,
cual derrotada y dolorida popa?

 

Luna! Y a fuerza de volar en vano,
te holocaustas en ópalos dispersos:
tú eres tal vez mi corazón gitano
que vaga en el azul llorando versos!...

   

   
     
   

DESHORA

 

 

Pureza amada, que mis ojos nunca
llegaron a gozar. Pureza absurda!

 

Yo sé que estabas en la carne un día,
cuando yo hilaba aún mi embrión de vida.

 

Pureza en falda neutra de colegio;
y leche azul dentro del trigo tierno.

a la tarde de lluvia, cuando el alma
ha roto su puñal en retirada.

cuando ha cuajado en no sé qué probeta
sin contenido una insolente piedra.

 

Cuando hay gente contenta; y cuando lloran
párpados ciegos en púrpureas bordas.

Oh, pureza que nunca ni un recado
me dejaste, al partir del triste barro

ni una migaja de tu voz; ni un nervio,
de tu convite heroico de luceros.

 

Alejáos de mi, buenas maldades,
dulces bocas picantes...

Yo la recuerdo al veros ¡oh, mujeres!
Pues de la vida en la perenne tarde,
nació muy poco ¡pero mucho muere!

   

   
   

 

   

DESNUDO EN BARRO

 

 

Como horribles batracios a la atmósfera,
suben visajes lúgubres al labio,
 

Por el Sahara azul de la Substancia
camina un verso gris, un dromedario.

 

Fosforece un mohín de sueños crueles.
Y el ciego que murió lleno de voces
de nieve. Y madrugar, poeta, nómada,
al crudísimo día de ser hombre.

 

Las Horas van febriles, y en los ángulos
abortan rubios siglos de ventura.
¡Quién tira tanto el hilo; quién descuelga
sin piedad nuestros nervios,
cordeles ya gastados, a la tumba!

 

Amor! Y tú también. Pedradas negras
se engendran en tu máscara y la rompen.
 

¡La tumba es todavía
un sexo de mujer que atrae al hombre!

   

   
     
   

DIOS

 

 

Siento a Dios que camina
tan en mí, con la tarde y con el mar.
Con él nos vamos juntos. Anochece.
Con él anochecemos, Orfandad...

 

Pero yo siento a Dios. Y hasta parece
que él me dicta no sé qué buen valor.
 

Como un hospitalario, es bueno y triste;
mustia un dulce desdén de enamorado:
debe dolerle mucho el corazón.

 

Oh, Dios mío, recién a tí me llego.
hoy que amo tanto en esta tarde: hoy
que en la falsa balanza de unos senos.
mido y lloro una frágil Creación.

 

Y tu cuál llorarás... tú, enamorado
de tanto enorme seno girador...
 

Yo te consagro Dios, porque amas tanto;
porque jamás sonríes; porque siempre
debe dolerte mucho el corazón.

   

   
     
   

EL PALCO ESTRECHO

 

 

Más acá, más acá. Yo estoy muy bien.
Llueve; y hace una cruel imitación.
Avanza, avanza el pie.

 

Hasta qué hora no suben las cortinas
esas manos que fingen un zarzal?
Ves? Los otros, que cómodos, qué efigies.
Más acá, más acá!

 

Llueve. Y hoy tarde pasará otra nave
cargada de crespón
será como un pezón negro y deforme
arrancando a la esfíngica Ilusión.

 

Más acá, más acá. Tú estás al borde
y la nave arrastrarte puede al mar.
Ah, cortinas inmóviles, simbólicas...
 

Mi aplauso es un festín de rosas negras:
cederte mi lugar!
 

Y en el fragor de mi renuncia triste,
un hilo de infinito sangrará.

 

Yo no debo estar tan bien;
Avanza, avanza el pie!

   

   
     
   

EL PAN NUESTRO (*)

 

 

Se bebe el desayuno... húmeda tierra
de cementerio huele a sangre amada.
Ciudad de invierno... La mordaz cruzada
de una carreta que arrastrar parece
una emoción de ayuno encadenada!

 

Se quisiera tocar todas las puertas,
y preguntar por no sé quién; y luego
ver a los pobres, y, llorando quedos,
dar pedacitos de pan fresco a todos.
 

Y saquear a los ricos sus viñedos
con las dos manos santas
que a un golpe de luz
volaron desclavadas de la Cruz!

 

Pestaña matinal, no os levantéis!
¡El pan nuestro de cada día dánoslo, Señor...!

Todos mis huesos son ajenos;
Yo tal vez los robé!
 

Yo vine a darme lo que acaso estuvo
asignado para otro;
y pienso que, si no hubiera nacido,
otro pobre tomara este café!


Yo soy un mal ladrón... A donde iré.

Y en esta hora fría, en que la tierra
trasciende a polvo humano y es tan triste,
y suplicar a no sé quién, perdón.
y hacerle pedacitos de pan fresco
aquí, en el horno de mi corazón...!

 

_______

(*) Para Alejandro Gamboa

   

   
   

 

   

EL POETA A SU AMADA

 

 

Amada, en esta noche tú te has crucificado
sobre los dos maderos curvados de mi beso;
y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado,
y que hay un viernesanto más dulce que ese beso.

 

En esta noche rara que tanto me has mirado,
la Muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso.

En esta noche de setiembre se ha oficiado
mi segunda caída y el más humano beso.

 

Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos;
se irá secando a pausas nuestra excelsa amargura;
y habrán tocado a sombra nuestros labios difuntos.

 

Y ya no habrán reproches en tus ojos benditos;
ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura
los dos nos dormiremos como dos hermanitos.

   

   
     
   

EL TALAMO ETERNO

 

 

Sólo al dejar de ser, Amor es fuerte!
Y la tumba será una gran pupila
en cuyo fondo supervive y llora
la angustia del amor, como en un cáliz
de dulce eternidad y negra aurora.

 

Y los labios se encrespan para el beso,
como algo lleno que desborda y muere,
y, en conjunción crispante,
cada boca renuncia para la otra
una vida de vida agonizante.

 

Y cuando pienso, así, dulce es la tumba
donde todos al fin se compenetran
en un mismo fragor;
dulce es la sombra, donde todos se unen
en una cita universal de amor.

   

   
     
   

ENCAJE DE FIEBRE

 

 

Por los cuadros de santos en el muro colgados
mis pupilas arrastran un ¡ay! de anochecer;
y en un temblor de fiebre, con los brazos cruzados
mi ser recibe vaga visita del Noser.

 

Una mosca llorona en los muebles cansados
yo no sé qué leyenda fatal quiere verter:
una ilusión de Orientes que fugan asaltados;
un nido azul de alondras que mueren al nacer.

 

En un sillón antiguo sentado está mi padre
Como una Dolorosa, entra y sale mi madre,
Y al verlos siento un algo que no quiere partir.

 

Porque antes de la oblea que es hostia hecha de Ciencia,
está la hostia, oblea hecha de Providencia.
Y la visita nace, me ayuda a bien vivir...

   

   
     
   

ENEREIDA

 

 

Mi padre, apenas,
en la mañana pajarina, pone
sus setentiocho años, sus setentiocho
ramos de invierno de Santiago, untado
en alegre año nuevo, está a la vista.
 

Cuántas veces sus pasos cortaron hacia él,
y tomaron de algún entierro humilde.

Hoy hace mucho tiempo que mi padre no sale!
Una broma de niños se desbanda.

 

Otras veces le hablaba a mi madre
de impresiones urbanas, de política;
y hoy, apoyado en su bastón ilustre
que sonara mejor en los años de la Gobernación,
mi padre está desconocido, frágil.
mi padre es una víspera.
 

Lleva, trae, abstraído, reliquias, cosas,
recuerdos, sugerencias.
La mañana apacible le acompaña
con sus alas blancas de hermana de caridad.

 

Día eterno es éste, día ingenuo, infante,
coral, oracional;
se corona el tiempo de palomas,
y el futuro se puebla
de caravanas de inmortales rosas.
 

Padre, aún sigue todo despertando:
es enero que canta, es tu amor
que resonando va en la Eternidad.
Aún reirás de tus pequeñuelos
y habrá bulla triunfal en los Vacíos.

 

Aún será año nuevo. Habrá empanadas;
y yo tendré hambre, cuando toque a misa
en el beato campanario
el buen ciego mélico con quien
departieron mis sílabas escolares y frescas,
mi inocencia rotunda.
 

Y cuando la mañana llena de gracia,
desde sus senos de tiempo
que son dos renuncias, dos avances de amor
que se tienden y ruegan infinito, eterna vida,
cante, y eche a volar Verbos plurales
jirones de tu ser,
a la borda de sus alas blancas
de hermana de caridad! ¡oh, padre mío!

   

   
     
   

EN LAS TIENDAS GRIEGAS

 

 

Y el Alma se asustó
a las cinco de aquella tarde azul desteñida.
 

El labio entre los linos la imploró
con pucheros de novio para su prometida.