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Las
festividades en el Perú, sobre todo a nivel andino, tienen un ingrediente
especial que se manifiesta en el uso de máscaras, las cuales cambian
de forma, diseño, expresión, tamaño y color; dependiendo de la ceremonia
que se ha de celebrar y que podría ser religiosa o de adoración,
carnavalesca, de guerra o paz; hasta un momento fúnebre, puede motivar su
uso, en un acto pagano o acaso espiritual, con la cual invocar por el
recibimiento del ser fallecido, en ese otro mundo desconocido del más allá.
Los mismos difuntos, eran antiguamente enterrados, aparte de sus mejores
vestimemtas y joyas, con una máscara tallada en madera, tela pintada o de
lámina de oro y plata repujada.
El personaje
que lleva la máscara, tiene el privilegio de representar el posible
animal, espíritu o demonio que dicha careta muestra y habrá de realizar
los actos que tales entidades realizan. Y esa representación, en la que la
persona trastoca su personalidad por la del representado, llega a ser tan
poderosa, a veces sobrenatural, que los espectadores parecen ensimismados,
intrigados o acaso atemorizados; con el magnetismo del momento.
Pueden
igualmente sentirse subyugados por la picardía y coquetería en la máscara
de Colombina o acaso Pierrot en las fiestas en honor al Rey Momo; donde
igualmente luego de la euforia de la festividad, puede motivarse el
romanticismo en parejas desconocidas. Y hasta las máscaras diabólicas de "Satanás",
pueden representar actos no sólo malévolos como en la "Diablada Puneña",
sino festivos como en el "Son de los diablos" y hasta traviesos como los "Saqras"
de Paucartambo.
La misma fauna
animal, a la que se le atribuye poderes mágicos y sobrenaturales, es
representada en diferentes animales como el venado en Ancash, el toro en
Ayacucho, el loro en Huamanga, el cóndor en Junín, el gavilán en La
Libertad, el mono en Puno, etc.
Dichas
ceremonias religiosas, carnavalescas, taurinas, procesiones, fiestas
patronales o simples jaranas costumbristas, fueron poco a poco dando su
toque de expresión única, a cada pueblo o región del Perú; y conjuntamente
con su vestimenta, su música y danza típica, cada quien ha ido reafirmando
su identidad cultural y folclórica a través de los siglos. Aun hoy en día
se sigue esta costumbre que data desde épocas anteriores a la llegada de
los españoles; ya que inclusive, antiguas pinturas rupestres del
paleolítico superior, registran las figuras de hombres enmascarados.
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© Luis A. Ramírez
Editor
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