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Hay una marinera que en alguna parte de su letra dice: "...en Trujillo, nació Dios"; pero así como esta expresión musical de un pueblo religioso; existen otros tantos mitos y leyendas en nuestra historia, que han sido transmitidos de generación a generación. Algunos de nuestros historiadores creen que éstos, son parte de la creatividad de nuestros ancestros, al tratar de imaginarse, las diferentes manifestaciones que la vida a través de la naturaleza, mostraba ante sus ojos. Era pues una forma de relatar la historia, desde la pristina imaginación de aquellos filósofos de antiguas civilizaciones. Así, la mitología viene a ser la expresión; la esencia de las cosas inexplicables, relatadas por nuestros antepasados.
Antes de la recopilación de los hechos posteriormente descritos en la Biblia, el lenguaje de la mitología se pierde en las inmensas profundidades del ayer que aún parece permanecer desconocido.
Un estudioso de la filosofía e historia, de aquellas lejanas civilizaciones; Edward B. Taylor, nos expone en su interesante libro ANTROPOLOGIA, que: "Para entender el pensamiento de las naciones del mundo antiguo, los mitos nos dicen lo que difícilmente podríamos aprender de su historia." De tal forma, nos pone ante la bifurcación entre lo verdadero y lo ficticio; puesto que muchos mitos pueden haber nacido de experiencias reales, relatadas con un poco de expontaneidad en la imaginación de sus partícipes; otras en cambio podrían ser parte del ego, de personajes que siempre han aparecido y lo seguirán haciendo, para colocarnos frente a frente y debatir sobre lo que creemos o no.
Es difícil tratar de plasmar en pocas palabras aquellos sentimientos; tal vez gozo y miedo; asombro o inquietud, que aquel ser ancestral, debió sentir ante las diferentes manifestaciones de vida que encontraba a su alrededor. Es probable que se haya sentido lleno de gozo, al ver el incandescente brillo del astro Sol, el que a pesar de su grandeza parecía también ser recíproco en su respeto, puesto que contribuía a su bienestar y más aun, era capaz de medir su fuerza para no calcinarlo. Acaso se fascinó con el bello resplandor de la Luna, ante un fondo de tímidas estrellas; cuando en su máximo apogeo, podía hacer mecer el inmenso mar al cadente vaivén de sus olas.
Tal vez sintió miedo; pavor a la descarga eléctrica de un rayo, la resonancia de un trueno o la furia de un huracán, en medio de la tormenta; experiencia que lo inducía a pensar en el malestar de los dioses, posiblemente disgustados con él.
Sólo podemos hacer suposiciones sobre su estado de ánimo ante tales circunstancias y desde ellas tratar de entender las manifestaciones que estas culturas antepasadas, han dejado impregnadas en sus mitos y leyendas.
George Gurdorf; en su importante obra MITO Y METAFISICA; tratando de analizar el estado psico-emocional del hombre primitivo, nos confirma que: "El mito está ligado al primer conocimiento que el hombre adquiere de sí mismo y de su contorno."
El mito es pues, el raciocinio primitivo ante la grandiosidad de los elementos, mediante el cual estos seres primigenios expresaban los hechos, como actos sagrados o sobrenaturales y a los cuales consideramos tan comunes hoy en día.
El mito no puede ser considerado un simple relato ficticio, como si a través de él, el hombre primitivo hubiese estado conscientemente ensayando su vena narrativa. Es su propia historia, aun cuando esta definición provenga de la raíz griega "Mythos", que quiere decir fábula o leyenda. Su propia vivencia contada a su manera; con las limitaciones que aquellos inicios podían ofrecerle.
El mito es como una inmensa fuente de vida, en la que el hombre moderno se sumerge en busca de aquella verdad, aún hoy tan esquiva a su capacidad de entendimiento, sobre la concepción de lo que es la naturaleza humana y cómo surgió.
Si bien es cierto, no se puede tomar el contenido del mito al pie de la letra en su descifrar; en cambio, se puede analizar su esencia a través del mundo ritual y costumbrista de los pueblos.
Carl G. Jung, en su obra TEORIA DEL PSICOANALISIS, nos dice que el mito es: "...oriundo del inconsciente producido por el hombre y también por las coincidencias lejanas de los puelos y las razas, cuyos relatos coinciden con el sistema mitológico y autóctono".
Si Dios nació en Trujillo, como dice la marinera; o dejó su rastro como otros dicen; sólo las pupilas de sus primeros hombres, supieron si fue mito o realidad.
© Luis A. Ramírez S. Editor
————————— Jaguar, animal que en la mitología Inca,representaba una deidad principal. |
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