Los Mitos y las Leyendas,
llenan volúmenes, llevando el mensaje primitivo del hombre en sus
vivencias, con lo mundano, lo religioso o lo espiritual. A través de ellos,
muchas de las poblaciones serranas del Perú hablan de “Niños Dioses". Son
historias que muchas veces no difieren mucho unas de las otras, a fin de
cuentas este “Niño Dios”, es también un solo personaje que llegado el
momento, llena de amor el alma de la gente que cree en la omnipotencia de
su Creador.
Existe en Huancavelica, la leyenda del “Niño Perdido”. Según dicha
tradición, dicho infante era muy travieso y estaba considerado como el
Patrón del valle de Ica. Se dice igualmente que, en una de sus constantes
caminatas, un día se perdió y apareció en la ciudad de Huancavelica,
distante a unos cientos de kilómetros. Algunos viajeros lograron verlo en
el camino e informaron a la gente del pueblo, quienes inmediátamente
formaron un grupo de rescate, para ir en su búsqueda.
En la actualidad, cuando se escenifica dicho pasaje de la historia, se
organiza una fiesta con la llegada desde la Costa, de un grupo de
bailarines denominado "negrería". Lo hacen cabalgando en briosos corceles,
cargando sus acémilas, con aguardiente y vino; además de frutas y
vegetales.
Varios son los personajes principales en dicho desfile; como la "Marica" o
"María Rosa", quien camina llevando a su hijo cargado. El "Waqra Senqa" o
"Abrecampo", con su látigo "tronador", quien va abriendo la calle, para el
paso libre de la "negrería". Al frente del séquito, se ubica el "Embajador
o Branquito"; quien se encarga de leer en cada esquina la proclama de los
"Reyes Magos".
En el segundo día de la comparsa, los integrantes de la “negrería”,
disfrazados con monillo de seda, sombrero de paja, pantalón blanco, una
campanilla y pañuelo en la mano; van cantando alegremente en honor del
Niño Perdido; cubriéndose la espalda con mantas bordadas y llevando cirios
encendidos. (LARS).
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