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Países del Tercer Mundo, Basurales de las Grandes Potencias
Un representante del gobierno de los Estados Unidos de América del Norte, ha tenido la desfachatez de expresar que: "...la exportación de desechos y la industria del reciclaje, elevan el nivel de vida de los países subdesarrollados".
Un tanto preocupado el papa Juan Pablo II, criticó en su oportunidad tal criterio, expresando: "Es un abuso que los países ricos, se aprovechen de la debilidad económica y las leyes de los países más pobres, para exportar sus desechos y una tecnología contaminante, con un efecto perjudicial para el medio ambiente y la salud de los mismos".
Arjun Makhijani, un científico nuclear del "Instituto para la Investigación de la Energía y el Medio Ambiente", también ha dicho que: "Toda solución técnicamente adecuada, tiene aspectos políticos terribles y a su vez, toda solución políticamente apropiada, tiende a ser técnicamente deficiente. Nadie, ni aun nosotros, tiene alguna solución definitiva para este problema".
En Estados Unidos solamente, se desechan más de 2,000 toneladas de combustible agotado anualmente; procedente de los reactores nucleares que generan casi el 25% de la energía eléctrica que este país consume. Dichos residuos, se han ido almacenando por años en las mismas plantas, sin que hasta la fecha se encuentre una forma adecuada para poder reciclarlos o deshacerse de ellos. Hay quienes consideran conveniente enterrarlos bajo tierra y otros en las profundidades de los océanos; lo que también ha sido puesto en tela de juicio por muchos científicos ecológicos.
Por lo menos a nivel de gobierno, queremos creer que existe cierto pudor; pero a nivel de grandes consorcios o transnacionales, no podemos decir lo mismo; pues muchas de estas empresas exportan productos que las leyes de las "grandes potencias" prohiben comercializar en su suelo; como es el caso de los insecticidas, cuya exportación, alcanza la cifra de casi 300 millones de kilogramos al año.
Desde 1978 está prohibido en Estados Unidos el uso de "Heptacloro", un tipo de insecticida que se ha comprobado produce cáncer; sin embargo la empresa química que lo patentó, sigue su producción "normalmente". El año 1989, países integrantes de la ONU, firmaron en Suiza, el "Convenio de Basilea", con el fin de regular el transporte de desechos peligrosos; pero parece aun no haber solución inmediata a este problema.
Varios países de América Central, el Caribe, al igual que algunos de Asia y Africa, ven invadidas sus fronteras y mansillada la dignidad de su clase trabajadora, luego de la firma de extraños "tratados de ayuda o libre comercio". Los empleados de empresas que se forman, son explotados, pagándoseles un sueldo miserable y en muchos casos hay fábricas que utilizan productos químicos, cuyas zonas aledañas son contaminadas día a día; produciendo desde daños irreparables a la salud, hasta muertes en la población.
Es acaso difícil preguntarse ¿cómo puede elevar su nivel de vida, el obrero de una empresa transnacional de una marca famosa que fabrique por ejemplo, zapatos, carteras o vestidos; cuya venta por unidad en algunos casos alcanza fácilmente entre 80.00 y 100.00 dólares, si éste obtiene un sueldo en algunos casos muy por debajo de la mitad de esa cifra al mes? ¿Son en realidad tan "inexpertos" los funcionarios de los países en desarrollo, encargados de velar por los problemas ecológicos, laborales y económicos, que firman a ciegas tratados como éstos ¿O acaso están también confabulados en estas fraudulentas operaciones?
La industria tabacalera de los Estados Unidos, que desde hace muchos años se encuentra en una lucha legal con su propio gobierno; no ve mermada su capacidad financiera, ya que sigue obteniendo millones de dólares en utilidad, exportando su producto; el que la ciencia ha comprobado es causa de un gran porcentaje de muertes en este país.
En los países en vías de desarrollo, el porcentaje de fumadores aumenta día a día, a causa de las ingentes cantidades de dinero que los grandes consorcios gastan en publicidad. Gracias precisamente a la astucia de dichos anuncios, cada vez más niños empiezan a fumar a edad más temprana y más mujeres se suman también a este ejército que marcha a un combate desigual, poniendo en peligro muchas veces su vida y la de sus hijos, cuando fuman en estado de gestación.
Residuos de mercurio, se llevan a reciclar a un país africano, debido a que los "países desarrollados", prohiben tal operación en su propio suelo.
Otros químicos, como pinturas y sus derivados; baterías que contienen gran cantidad de plomo, asbesto, etc.; recorren el mismo camino y culminan lejos de los países que los han producido, como lo han podido comprobar muchas veces inspectores de la ONU.
Debemos reconocer que aun existen directivos de algunas empresas que están en contra de este tipo de tráfico ilegal de desechos; pero en número insuficiente. Dentro de poco podría ser muy tarde, si no se toman medidas más drásticas, sobre todo por los gobiernos de aquellas "naciones tercermundistas", que precisamente tienen muchas de sus riquezas por desarrollar al no haber sido aún explotadas.
© Luis A. Ramírez S. Editor
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