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PERSONAJES

PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

"CORREO DE SALEM"

Colaboración de

EDUARDO GONZALEZ VIAÑA

"CRONICAS DESDE LIMA"

Colaboración de

JOSE LUIS MEJIA

 

 

 

 

 

 

Manuel Hilarión Roldán y Manuel Guerra

Héroes desconocidos

 

 

Cuenta una historia que tal vez haya tenido poca difusión, sobre el valor de dos patriotas peruanos; dos tocayos, quienes compartían un mismo nombre. Uno de tez morena, negro como el luto que envolvía su futuro, llamado Manuel Hilarión Roldán y el otro, un mestizo, un cholo colorado, como la sangre que se había derramado, de nombre Manuel Guerra. Uno tenía de Inga, legada por sus milenarios ancestros y el otro de Mandinga, herencia llegada con los esclavos negros que trajeron los españoles; empero los unía el amor a su nación.


Un día nefasto de los muchos que duró la Guerra con Chile, se desarrolló en el legendario Puente Balta, sobre el Río Rímac; cuya construcción se iniciara en 1880 y precisamente se terminara en 1885, en pleno desarrollo de dicha guerra.


La suerte había determinado que un 15 de noviembre, en el mismo puente se encontraran como adversarios, el negro Roldán y el cholo Guerra, hermanados en la defensa de su patria, contra un soldado chileno de apellido Zorrilla, perteneciente al Batallón Esmeralda, del ejército invasor.


La ciudad ya había sido ocupada y en Palacio de Gobierno, se enarbolaba el pabellón del ejército enemigo. Un mayor contingente fue enviado para apresar a los soldados peruanos, quienes luego de ser encadenados por los pies, fueron encarcelados y poco tiempo después, condenados a muerte por una Corte Marcial.


El negro Roldán, que andaba enamorado de una simpática y joven mulata de nombre Rosa; pide como último deseo que se le permitiera casarse con ella; pedido que para su suerte, fue aceptado. Se ordena que un Capellán bendiga la boda y ésta se realiza unos días antes de Navidad; en el mismo sucio calabozo, donde el negro Roldán, había permanecido algunas semanas recluído, por defender el derecho de su patria a no ser invadida.


Al día siguiente fue llevado al mismo escenario de su enfrentamiento con el enemigo a quien ultimó. Allí moriría fusilado, junto a su amigo, el cholo Guerra; mientras si viuda, lloraba desconsolada un matrimonio tan fugaz.


Sus cuerpos fueron algunos años después enterrados en la Cripta de los Héroes y una fría placa de bronce, tiene grabados sus nombres en recuerdo postrero.