Peruvian Flag.gif (27917 bytes)

PERSONAJES

PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

"CORREO DE SALEM"

Colaboración de

EDUARDO GONZALEZ VIAÑA

"CRONICAS DESDE LIMA"

Colaboración de

JOSE LUIS MEJIA

 
     

Pintura en la tumba de Ramose, de la época de Amenofis III (1380 a. C.).

"Plañideras" ataviadas con elegantes túnicas, lloran su dolor por el difunto.


 

La Plañidera

 

En épocas no muy lejanas, en el Perú estuvo muy arraigado el sentimentalismo; del cual, inclusive algunas de sus manifestaciones aun se conservan hoy en día; como la nostalgia por los lugares en los que uno ha vivido o el apego a las cosas que se han adquirido con esfuerzo.

     

El amor al prójimo o el aprecio a quienes parecen merecerlo, aun cuando algunas veces se pueden recibir muchas decepciones. Otra antigua costumbre fue el llorar la muerte de un ser querido, utilizando los servicios de un personaje femenino, a quien solía llamársele “plañidera” o “llorona”.Empero, esto no fue una creación del folclor peruano; como lo demuestran hallazgos que datan de muchos siglos antes de Cristo. Por lo menos, en Egipto fue una costumbre muy antigua y una pintura encontrada en la tumba del faraón Ramose, de la época de Amenofis III (1380 a.deC.); las muestra en plena actividad.


La historia describe que en el antigo Egipto, sacerdotes de Osiris, acompañaban el cuerpo embalsamado del difunto; cuyo sarcófago de madera, era transportado por las calles de Tebas, sobre un carro tirado por bueyes. Al cortejo, se sumaban las entonces ya famosas “plañideras”, o también llamadas “Cantoras de la diosa Hator”, la gran vaca celeste, que protegía la bondad de los muertos. Ellas, antes de acompañar el cortejo, se purificaban masticando natrón y perfumándose con incienso. Se vestían totalmente de blanco o azul y usaban pelucas rizadas. Iban danzando delante del carro, golpeándose el pecho, llorando y lanzando gritos de dolor en recuerdo de quien viajaba al más allá.


En el Perú, esta costumbre se abolió hace mucho tiempo; pero en su época, las “plañideras” fueron mujeres especializadas en el arte de llorar, incitando con sus lágrimas el dolor por el recién fallecido. Había una “llorona” principal, quien comandaba el grupo y sus “damas”; las que realizaban este trabajo como cualquier otro, mediante el cual gozaban de una remuneración que variaba de acuerdo a la “clase” del difunto; por quien lloraban desconsoladamente al pie de su ataud aun sin haberlo conocido nunca.
 

Según versiones de Ricardo Palma, a través de alguna de sus tradiciones; durante las celebraciones del Viernes Santo, se contrataba una “plañidera”, “...vieja, fea, desgreñada y sucia, para acompañar al Santo Sepulcro, vociferando contra Judas, Pilatos y Caifás; personajes a quienes maldecía con palabras obscenas”.
 

El Virrey Croix, quiso eliminar este tipo de manifestación mediante un Bando prohibitivo del 31 de agosto de 1786, pero no lo logró. Las lágrimas y gritos lastimeros de las “lloronas”; siguieron formando parte de los sepelios limeños por algunos siglos más. (LARS).