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Alas Migratorias
No se hasta qué punto es “maniático” o no, el hecho de considerar al
“control” del TV, como un “arma” que debemos tener a la mano. Yo,
particularmente, también sufro de aquello que algunos llaman
“controlmanía” y salto de canal en canal, para, por un lado evitar los
comerciales y por el otro, ganar el tiempo que éstos nos hurtan y así,
lograr ver qué otras cosas importantes uno se puede estar perdiendo. A
veces hay dos o tres canales que ganan mi atención y los veo, casi
simultáneamente.
Hace unos días por ejemplo, pude apreciar uno de los mejores documentales
que haya visto en mi vida. Se titula “Winged Migration” y fue realizado
por un equipo de cinematógrafos, pilotos de aviones y de globos
aerostáticos; quienes dirigidos por el director Jacques Perrin; dedicaron
cuatro años, para seguir y estudiar el movimiento migratorio de las aves a
través del globo terráqueo. Es una obra tan bien realizada, que algunas
escenas, parecerían haber sido tomadas por una de las propias aves en
vuelo.
Fueron 90 minutos que cautivaron mi atención, haciéndome admirar más, una
Creación que no puede ni remótamente atribuirse al azar. Cientos de aves,
con una belleza y capacidad notables, para desenvolverse en un medio,
donde también deben de utilizar algún tipo de “inteligencia”, que les
haga, en este caso, migrar miles de millas, de un confín a otro del mundo,
en busca del clima y alimento aparente para seguir su desarrollo; guiados
por su instinto de supervivencia. No tengo la menor idea, cómo filosofan
los científicos, cuando simplemente lanzan sus teorías, de que la sola
interacción de ciertos aminoácidos y otros elementos, crearon todo este
tipo de vida tan fascinante.
Cualquier ser humano susceptible a la belleza de la naturaleza, se
sentiría transportado hacia sutiles dimensiones, viendo una aerodinámica formación de
aves, surcando los cielos, tanto o más alto que las rutas de aeronaves
comerciales; en una forma que les permite crear un vacío, el que a su vez
les impide el desgaste innecesario de energía. Gráciles gaviotas y fornidos
pelícanos, realizando “clavados olímpicos” en la inmensidad de un mar que
es parte muy importante en su existencia, al ofrecerles su cotidiano
alimento. Pequeñas golondrinas de mar, que vuelan casi 25,00 millas en un
viaje de ida y vuelta, entre cada otoño y primavera.
Aves que “enamoran” a su pareja, con danzas tan exóticas como las que
alguno de nosotros, “animales racionales”, podríamos realizar, previo
arduo aprendizaje. Gráciles pingüinos, trepando elevados acantilados,
saltando de roca en roca, con la tenacidad de un consagrado alpinista.
Otras que juntando sus desplegadas alas, sobre su cabeza, impiden que la
luz solar refleje sobre las aguas de los arroyuelos y puedan ver dentro de
ellas, en busca de su alimento.
En una escena se capta la fuga de un papagayo azul desde una jaula, que
formaba parte de muchas otras, apiladas en una pequeña embarcación que
surcaba el caudaloso río Amazonas. El ave, luego de pacientemente quitar el seguro que
lo mantenía privado de su libertad, sale, estira sus alas y emprende vuelo,
seguramente para reencontrarse con los suyos.
Tal vez, ésta haya sido una parte del guión, inteligentemente planeada por
el director de la obra; pero ello no le quita mérito al artista, en este
caso el papagayo que aprendió bien su papel.
“Winged Migration”, ha sido nominado para el premio Oscar, como el
mejor documental. Luego de verlo, me fui a navegar por la red del internet y pude repasar
parte de lo visto.
Les dejo el enlace por si la sabia naturaleza los atrae:
http://www.sonyclassics.com/wingedmigration/home.html
© Luis A. Ramírez S.
1 de marzo,
2004
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