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PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

"CORREO DE SALEM"

Colaboración de

EDUARDO GONZALEZ VIAÑA

"CRONICAS DESDE LIMA"

Colaboración de

JOSE LUIS MEJIA

 

 

 

 

 

 

 

El Chisme

 

 

"Hay buena comida y mala comida.

Hay buena conversación y hay mala conversación.

Así como algunas cosas no son saludables pero tienen buen sabor,

así también hay algunas conversaciones muy jugosas

de las cuales no debemos participar.

No hay nada tan rico como un buen chisme.

El seduce y atrae.

Superficialmente, los chismes parecen no ser dañinos.

Aparecen como un crimen sin víctima.

Sin embargo, el chisme está empaquetado sin calorías,

y es más peligroso que el colesterol!"

 

                                                                      Rabino Stephen Baars

 

 

 

El chisme ha sido por siempre un problema social y quien no haya pasado por él directa o indirectamente, tal vez no haya tenido contacto con la realidad. Que se sepa, es un mal que ingresó a los anales de la historia, seguramente apenas hubieron suficientes seres en este mundo, como para formar una comunidad. ¿O acaso, el primer "chisme", lo haya dicho Satanás cuando le hizo un comentario a Eva, incitándola a comer de la dichosa manzana? Claro, aparte de un mal consejo.

 

Judas mismo, no escapó al deseo de practicarlo, aun cuando luego se arrepintiera; pero con su "chisme", vendió a Jesús por unas cuantas monedas.

 

En la Lima colonial había un dicho: "...andar en lenguas de las comadres", cuando se hablaba de una persona, la mayoría de las veces mal. Lástima que en aquel tiempo, se llamase "comadre" a una "chismosa" y no está mal utilizado el término, ya que el propio diccionario nos enseña que su sinónimo es "alcahueta"; degradando aquel lazo que une a ciertas familias, cuando se bautiza a uno de sus descendientes.

 

Estas comadres de barrio, eran las encargadas de propagar las novedades en el vecindario, en una especie de "globalización vecinal"; y con ese criterio, hurgaban en todo lugar para enterarse de las costumbres de cada quien, para luego en un alarde narrativo, contar cada historia, en forma novelesca, aumentada o transformada. Muchas veces, la "comadre", parecía conocer las debilidades de su interlocutor y la historia, se la contaba con un agumento apropiado a lo que éste quería escuchar.

 

Aquellos callejones de antaño, inmensas barriadas cercadas por altos muros que apenas contaban con unos cuantos caños para el aseo personal; dieron fama a este personaje. En aquel lugar, bajo el rumor del agua vertiendo de los grifos, la "comadre", mientras aseaba sus manos, tal vez los dientes e inclusive lavaba su ropa, refregando alguna prenda de vestir con una escobilla; tenía sus oídos muy atentos a todo aquello que podía escuchar y sus ojos, a lo que podía percibir; lo que luego le servía como tema de conversación y por qué no, de consejo. Inconscientemente, la "comadre" se consideraba psicóloga por naturaleza, con gran conocimiento de la conducta humana, lo malo es que generalmente el "chisme", lo que hacía y hace es lapidar al acusado; ya que la "comadre", casi nunca descubre virtudes en sus análisis, sino defectos.

 

Alguien dijo alguna vez que "No está demás decir,  que en cada uno de nosotros, hay una comadre de barrio, que no necesitamos descubrir". Tal vez tenga razón, ya que al hablarles de ella, –la comadre–, estoy incurriendo en lo mismo. Lo dejo a criterio de ustedes...

 

 

© Luis A. Ramírez

Editor

15 de dicembre, 2003

 

 

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