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La feria del limón
El limón, de pulpa carnosa y ácida debe tener como todo otro elemento del
reino vegetal, su propia historia, a la cual difícilmente podremos acceder
con suma facilidad. El hombre, en un planeta con tantos millones de años a
cuestas, no tiene un punto real de partida de cómo, ese mundo vegetal que
lo rodea, se fue incrementando paulatinamente.
Se cree sin embargo, que el origen de los primeros limoneros silvestres se
dio en la India y el archipiélago Indo-Malayo. Al menos, es uno de los
antecedentes que parece haber quedado, luego de las expediciones de
Alejandro Magno hacia el continente asiático, allá por el año 300 d.d.C.
Luego fue difundido su cultivo en Europa Central por los musulmanes,
quienes lo introdujeron en las penínsulas ibérica e itálica; llegando más
tarde hasta América, a bordo de las carabelas de Colón.
Este especie de fruta, antiséptica, desinfectante, rica en vitaminas y
sales minerales; con un alto contenido en Vitamina C y antioxidante vital
para el aprovechamiento de la energía, nace de un árbol de tronco leñoso,
de color amarillento y muy ramificado; que puede llegar hasta los 70 años
y alcanzar rápidamente los 6 m. de altura, durante sus dos primeras
décadas.
La mitología, también nos ha legado una historia en cuanto al limón, el
que dice, se conocía como “Manzana de oro”; una joya en el mitológico y
sagrado Jardín de las Hespérides; que había sido un regalo de la Diosa Gea
a la Diosa Hera con ocasión de su boda con Zeus. Dicho Jardín parece haber
existido en el perdido continente la Atlántida. Los Griegos lo
introdujeron en las ceremonias nupciales, al considerarlo un símbolo de
fecundidad.
El limón tiene infinidad de usos. Su madera, dura y amarilla, se utiliza
en ebanistería. Medicinalmente, aumenta la actividad de las defensas
naturales, al neutralizar las toxinas e incrementar la capacidad de
absorción del hierro. Es diurético, antivómitos y un remedio eficaz contra
el escorbuto. Los médicos latinos, griegos y árabes, lo usaban como
antídoto del veneno y preventivo de epidemias. Es usado como astringente y
para conservar los dientes blancos. Su cáscara es utilizada en perfumería
y su aroma, es muy usado especialmente en confitería y pastelería.
En el Perú existen muchos lugares donde su cultivo es muy productivo. Por
ejemplo en Chulucanas, ciudad del departamento de Piura, que se conoce
como la tierra del limón y del mango. Igualmente en el aledaño
departamento de Lambayeque, la ciudad de Olmos, ve como este refrescante,
cicatrizante y blanqueador natural, se reproduce de tal forma que se ha
dedicado un día a festejarlo y se llama, Festival del Limón, que se
realiza durante la última semana de junio.
En lo que se refiere a la preparación de licores, el limón es uno de esos
elementos muy especiales, sobre todo a la hora de preparar el trago nacido,
de su mezcla con nuestro producto bandera, el pisco. Un “pisco sour” sin
limón, no sería lo que es, ni lo saborearíamos como lo hacemos. Luego hay
otra serie de tragos y bebidas, que llevan el ácido especial de este
famoso cítrico, que también es peruano; tal vez no por ser oriundo de sus
tierras, aun cuando sí, por el sabor especial que de ellas, ha tomado.
Si debemos nombrar un plato nétamente a base de limón y bien peruano,
tendríamos que señalar al “ceviche”; donde la tierna y rosada carne del
pescado, en su maceración con el limón, se transforma en un color blanco
arena, como la que baña el inmenso océano Pacífico, en las orillas de las
bellas playas de nuestro litoral. Y el sabor que se crea en esa
combinación, difícilmente puede pasar desapercibido... es un deleite al
paladar más refinado.
El limón, con
todas sus virtudes, sigue siendo la "Manzana de oro", mitológica que
adoraban los dioses.
© Luis A.
Ramírez S.
Junio 1, 2005
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