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PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

"CORREO DE SALEM"

Colaboración de

EDUARDO GONZALEZ VIAÑA

"CRONICAS DESDE LIMA"

Colaboración de

JOSE LUIS MEJIA

 

 

 

 

 

 

¿Fauna inteligente?

 

 

Hoy, como hace varios días, fuimos despertados por el arrullo de un ave muy familiar para nosotros. Era una Paloma Cuculí, como aquellas que se posaban en los algarrobos de Piura, o los sauces de la Plaza de Armas de Chiclayo. También las escuchábamos trinar allá en las áreas verdes que colindaban nuestro hogar, en la querida patria lejana.

Cu-cuuuuuuuuuu-líiii, es más o menos la onomatopeya de aquel canto, un tanto triste para anunciar el alba y nacimiento de un nuevo día. Un canto que no necesita traducción, porque las aves no tienen fronteras en pedazos de tierra, que limiten su procedencia a una zona específica. Son de alguna forma ”ciudadanas del mundo”; porque tampoco intentaron “construir” una Torre de Babel, con el propósito de retar a su Creador. Por lo tanto, su “idioma” no fue cambiado; sigue siendo universal y no necesita traducción.

Los animales, cada día van demostrando que poseen un tipo de lenguaje para comunicarse entre sí, y tienen además muchas habilidades que su hermano mayor, el hombre, poco a poco va descubriendo.


En la Universidad de Arizona, en EE.UU., la etóloga Irene Pepperberg ha estado experimentando con un papagayo, al que se conoce con el nombre de Alex, sobre la capacidad intelectual que éste parece demostrar, al ser interrogado sobre el color, tamaño y consistencia de objetos con los que ha sido entrenado. De tal forma, dicho animalito puede fácilmente y sin equivocarse, mostrar de acuerdo a lo que se le pide, una pieza de metal o de madera, según su consistencia y también diferenciarla por su forma o color.

Mattie Sue Athan, con experiencia en conducta de los papagayos, dice a su vez que: “Dos papagayos pueden sentirse atraídos uno al otro, con una especie de amor a primera vista”. Explicaba su apreciación, contando que en una oportunidad, buscando pareja para una cacatúa macho, consiguió una hembra bastante atractiva en cuanto a su edad, plumaje y vistosidad. A pesar de las cualidades que ella encontraba en la cacatúa hembra, el macho no parecía darse por enterado. Luego de cierto tiempo, tuvo que apartarlos al no conseguir que hicieran cría. Un tiempo después, le llevaron para que tratara a una cacatúa hembra, que lucía terrible al haber perdido mucho de su plumaje y parecía bastante vieja como para poder tener crías; sin embargo apenas el macho la vió, mostró una actitud muy diferente, como que había sido flechado y poco tiempo después, pudieron procrear.

En el Centro de Estudios del Lenguaje de la Universidad de Georgia, en los EE.UU., Kanzi, un chimpancé de 12 años de edad, ha logrado desarrollar su habilidad mental, aprendiendo de sus instructores, quienes con un lenguaje simple y enseñándole los símbolos que concuerdan con determinadas palabras, le han dado las pautas para aprender a diferenciarlos. No habla, pero señalando diferentes caracteres, expresa sus sentimientos y deseos. Los biólogos que lo han estudiado, consideran que por ejemplo, su comprensión gramatical, es equivalente a la de un niño de 2½ años de edad.


En el Laboratorio Marino de la Universidad de Hawai; científicos que han dedicado sus estudios a la conducta de los delfines y orcas, han llegado a la conclusión, que éstos, también pueden llegar a entender mediante signos, pero mucho más complejos que los que entienden los chimpancés. Los delfines, son entrenados para servir de salvavidas en las costas oceánicas, inclusive durante esta última guerra con Irak, han sido usados para detectar minas submarinas; un trabajo que las focas hacen con la misma destreza. En el aspecto médico, según algunos especialistas, los delfines parecen tener una influencia especial en el proceso de tratamiento para niños autistas.


Estudios sobre la conducta de los animales, han demostrado que éstos también muestran en cierta medida; fidelidad a su pareja, amor por sus crías y dolor cuando pierden alguno de ellos. Konrad Lorenz, un estudioso de las costumbres de los animales, dice por ejemplo que: “Dos gansos tiene mayor posibilidad de enamorarse, si han tenido la oportunidad de conocerse de pequeños"; como compárandolos con la conducta que suele ser común entre los humanos.

 

Hope Ryden, un conocido naturalista ha observado que los coyotes antes de emparentarse, juegan juntos, se acarician lamiéndose la cara y el lomo; cazan juntos y comparten sus alimentos. Una vez que el macho posee a la hembra, se acarician nuevamente y luego duermen juntos. Nuevamente, similitud con la conducta humana.

Had Williams, otro estudioso de la etología animal, dice que: “Es importante reconocer que los animales no muestran en realidad un verdadero amor; sólo están haciendo lo que su genética les induce a seguir”. Nos expresa así, que al igual que en los humanos, le ha sido programado genéticamente, el gen del amor.


Como se sabe, la conducta humana, se rige también por la genética. Está reconocido que por ejemplo entre el hombre y el ratón, hay un 70% de similitud genética. Es precisamente estudiando a estos animales, que se logran salvar vidas humanas.


Hasta hace poco se creía que sólo los perros tenían la capacidad para aprender a ser guías de personas con impedimentos visuales. Ahora se están entrenando ponis, con los mismos buenos resultados. Existen aves marinas que desalinizan el agua del mar, como las gaviotas, los pelícanos y las tortugas marinas, entre otros; beben el agua salada y mediante glándulas especiales que tienen ubicadas en la cabeza, remueven el exceso de sal. El hombre para realizar el mismo trabajo, ha debido construir complicadas y enormes fábricas.


Hay una clase de hormigas llamadas Parasol, que diseñan su propio huerto, fabrican su propio abono y crían su propio ganado desde tiempo inmemorial. Cultivan un tipo especial de hongo que les sirve de alimento, el que abonan con desechos de hojas combinados con su propio excremento. Esta mezcla, forma una masa esponjosa, que utilizan como fertilizante.


Estudios de científicos galeses, han mostrado que inclusive, estas hormigas tienen la capacidad de equilibrar sus esfuerzos de trabajo, de acuerdo a las necesidades alimenticias de su colonia, ahorrando tiempo y energía. Mantienen además, una especie de pulgones rojos, a los que ordeñan y les extraen una secreción dulcete. Brillante labor agrícola y ganadera de estos pequeños insectos.
 

Una tarea parecida de cultivo de hongos, realizan las termitas que viven en zonas de selva y allí no termina la cadena que une al hombre con los animales y vegetales. Estos hongos, que se desarrollan en el interior de la tierra, a su vez descomponen la materia vegetal, liberando nitrógeno, fósforo, calcio y otros elementos que constituyen nutrientes para las plantas, a las que llegan a través de sus raíces. Luego éstas, nos sirven de alimento.


Las antenas de los mosquitos, son capaces de percibir un cambio de temperatura de 1/300 de un grado Farenheit. La serpiente de cascabel, mediante unas cavidades especiales ubicadas en su cabeza, puede por su parte percibir el cambio de 1/600 en la misma escala. Luego el hombre creó los sensores que permiten realizar este trabajo, pero seguramente éstos no son tan perfectos como los de la naturaleza.
 

Un ave diminuta, de la especie Dendrioca Striata, inicia cada año su vuelo migratorio otoñal, desde Alaska, hasta las costas de Canadá o los EE.UU.; punto intermedio de su larga travesía, donde se provee del alimento necesario para guardar reservas y poder proseguir su viaje hacia las selvas del Perú y Brasil. Su instinto le dice que debe esperar por una corriente de viento frío que cruza a más de 20,000 pies de altura, la misma que la llevará sobre el océano Atlántico en dirección al continente africano. Reanuda su viaje y llega hasta otro punto intermedio y nueva etapa de su vuelo, en la que ingresa en el torbellino de otras corrientes de aire que la hacen cambiar de rumbo y la dirigen esta vez sí, hacia Sudamérica, su destino final; una travesía de más de 4,000 kilómetros en unas cuantas semanas. ¿Qué la guía en todo ese trayecto?
 

Se cree que los animales rigen su orientación, por medio de su instinto; pero, ¿cómo fue éste, programado en sus genes? ¿La naturaleza en este caso, también lo determinó, simplemente por la unión de ciertos elementos, mediante un proceso químico solitario?
 

Muchos científicos han encontrado evidencias de que los animales aprenden de sus padres muchas de las acciones que luego en el desarrollo de su vida realizan. En otras palabras, lo que aprenden se graba en su “memoria”. ¿Es entonces la vida animal más compleja de lo que creemos?
 

¿Existe o no, una inteligencia expresa en las acciones de la naturaleza? En 1637, René Descartes ya consideraba que algunas especies menores, “...eran más que simples y aparentes autómatas”.

 

Por su parte, la Biblia, en el capítulo 12 del Libro de Job, versículos 7 y 8, nos dice: “En efecto, pregunta ahora a las bestias y ellas te enseñarán; a las aves de los cielos y ellas te lo mostrarán; o habla a la tierra y ella te enseñará; los peces del mar, te lo dirán también.”

 

 

© Luis A. Ramírez S.

Editor

1 de mayo, 2003

     
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Animales en peligo de extinción

 

Tráfico de animales, negocio tan lucrativo como el narcotráfico.

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