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Ya Descansa en paz, Juan Pablo II
Juan Pablo II
ha partido, llamado al seno del Padre Celestial que lo ungió como lider de
una Iglesia, que posiblemente haya cambiado muy poco, pero que en un
futuro cercano, podrá reflejar las modificaciones planificadas por este Papa de
multitudes, Papa Viajero, Papa Peregrino como muchos lo llaman, al haber
besado el suelo de más de cien países católicos y no, alrededor del mundo.
Nació el 18 de Mayo de 1920 en Wadowice, al sur de Polonia. Hijo de un
militar del ejército austro-húngaro y de una joven de origen lituano;
quien murió intentando dar a luz a una niña, lamentablemente muerta antes de
nacer, cuando el futuro Papa, apenas contaba con 9 años de edad. A los 12
años, perdió a su hermano mayor de nombre Edmund, y finalmente
a toda su familia, con el deceso de su padre en 1941.
Tuvo gran inquietud por el teatro y las artes literarias polacas. Un
encuentro con el Cardenal Sapieha durante una visita pastoral, le hizo
considerar seriamente la posibilidad de seguir la vocación sacerdotal.. Poco antes de decidir su ingreso
al seminario, se desempeñó como obrero en una cantera; experiencia que le
ayudó a conocer de cerca el hombre común, aquel que expone al límite su
capacidad física en el trabajo que realiza. Descubrió en ello, –según
contaba–, la sencillez, la sensatez y el fervor religioso, que estaba
latente en el espíritu de los trabajadores y los pobres.
En 1942, inició sus estudios de Teología en la Universidad Jaguelloniana y
a los 26 años de edad, fue ordenado sacerdote en el Seminario Mayor de
Cracovia. Luego adquirió la licenciatura de Teología en la Universidad
Pontificia de Roma Angelicum y más tarde, un doctorado en Filosofía. Se
desempeñó igualmente como profesor de Etica en la Universidad Estatal de
Cracovia y en la Universidad Católica de Dublin. En 1958 fue consagrado
Obispo Auxiliar del Administrador Apostólico de Cracovia, siendo el
miembro más joven del Episcopado Polaco. A la muerte del Monseñor Baziak,
ocupa dicha sede como titular.
A los 47 años de edad, Juan Pablo II, es ordenado Cardenal por el Papa
Pablo VI. En 1974, él mismo ordenó a 43 nuevos sacerdotes, la más numerosa
después que terminó la Segunda Guerra Mundial.
El 22 de Octubre de 1978, el entonces Cardenal Karol Wojtyla es elegido
como el sucesor de San Pedro, asumiendo el nombre de Juan Pablo II. Con su
ordenación, se rompió la tradición de elegir Papas de origen italiano;
mantenida por más de 400 años.
Juan Pablo II, visitó durante su Papado, dos veces el Perú. La primera vez
fue en 1985 y la segunda, en 1988. En esta útima, visitó las ruinas de
Sacsayhuamán, que albergaron a más de un millón de pobladores ávidos de
conocerlo, a quienes
el Santo Padre emocionó, hablándoles en quechua y aymara.
Juan Pablo II, a no dudarlo ha sido un Papa integrador. Fue él quien llamó
a los judíos, como los “...hermanos mayores” e invitó a todo sector
religioso a integrarse en la adoración a un solo y gran Creador. Uno de
los muchos bellos pasajes en su vida, lo ecuerda Edith Zirer, quien en
1945 contaba con 13 años de edad, y una fría mañana de febrero de aquel
año, cuando encontrándose sola, enferma, débil y como único miembro
sobreviviente de su familia, luego de pasar tres años en un campo de
concentración alemán, encuentra a Karol Wojtyla “...quien me salvó la
vida, como un ángel, como un sueño venido del cielo, me dio de beber y de
comer y después me llevó en sus espaldas unos cuatro kilómetros, en la
nieve, antes de tomar el tren hacia la salvación”. Hoy, ella tiene 66
años y dos hijos, vive en Israel, donde llegó en 1951.
Su legado
ha de vivir por mucho tiempo. Su fortaleza no sólo física sino espiritual,
lo hicieron ser admirado por propios y extraños. Miles de fieles
pertenecientes a religiones no católicas, mostraron su aprecio hacia este
elegido de Dios y en estos momentos seguimos asistiendo en vivo a dichas
muestras de cariño y respeto, gracias a la nueva tecnología de esta era de la globalización.
Como Católico,
me siento muy halagado de haber podido vivir este cuarto de siglo, del Papado
de Juan Pablo II y haber sentido en sus palabras, en sus expresiones, el
gran cariño que mostró por la humanidad.
Ha muerto Juan Pablo II, el Papa que siguió una especie de Vía Crucis; que resurgió una y otra vez de sus caídas, por el peso de su Cruz. La pérdida
de sus familiares a temprana edad, el atentado que casi le cuesta la vida;
las enfermedades que fueron mermando día a día su cuerpo, pero no su
espíritu.
Gran parte de los pecados de la humanidad, en estos casi 27 años que él
estuvo al frente de la Iglesia Católica,
fueron como los clavos y la lanza que hirieron a Jesucristo en el Calvario.
Juan Pablo II pudo soportarlos, con su infinita bondad. Hoy ya descansa en Paz a la vera del
Señor.
© Luis A.
Ramírez S.
Abril 2, 2005
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