PUNTO DE CONVERGENCIA

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La Bandera del Tahuantinsuyo

 

 

No hace mucho estuve en San Francisco, donde me encontré con Carlos Moreno, un querido primo hermano a quien había dejado de ver por casi 30 años. Allá por 1970 y tantos, él viajó hacia Venezuela, de donde no regresó a Lima, hasta después de 1984, año en el que yo decidía quedarme a radicar en EE.UU.


Luego de los efusivos saludos recordando gratas andanzas juveniles, nos aventuramos a recorrer la ciudad e ingresamos en un bar para refrescar un poco los recuerdos que poco a poco iban apareciendo en nuestra tertulia. Ensimismados en remembranzas, de aquellas jaranas que se hacían en el “Callejón del Buque” de la Avenida Luna Pizarro donde vivía la famosa artista negroide Valentina, no nos habíamos percatado de la concurrencia que nos rodeaba y nos dimos cuenta que habíamos ingresado a un Bar Gay.


No había necesidad de salir corriendo, la verdad que poco o nada nos importó el reparar en ello; empero, lo que sí llamó mi atención fue la bandera multicolor que aparecía en un rincón de dicho establecimiento y que muchas veces se ha definido como perteneciente a la Cultura Inca, algo que nunca ha sido reconocido por los historiadores aun cuando en Palacio de Gobierno haya una, ondeando junto a nuestro Pabellón bicolor.

Lo cierto es que la creación de dicho supuesto emblema incaico, le pertenece a Raúl Montesinos Espejo, natural de Canchis, Cusco y criado en Cochabamba, Bolivia, quien en 1948 decide aperturar una emisora radial en la capital arqueológica y le pone por nombre Radio Rural.


Su gran apego a la raza inca y su cusqueñismo a flor de piel, le hizo crear una programación muy vernacular, que muchos empezaron a criticar a tal punto que la emisora de su propiedad llegó a ser conocida como Radio Chichería. Optó entonces por cambiarle el nombre por el de Radio Tawantinsuyo y cambiando un poco la programación y la tónica de ésta, fue ganando oyentes que consideraron a la emisora como un vehículo integrador de la comuna, sobre todo por el servicio de mensajes personales que creó.


A fines de la década del 70, parece ser que Raúl Montesinos, llegó a la conclusión que la historia había olvidado referirse a la Bandera del gran imperio del cual descendía y creyó ver en los colores del Arco Iris, una copia fiel de aquella; como interpretación de la adoración que dicha civilización había ofrecido por siglos, a la naturaleza y los astros.

Según algunos datos, “Cervesur”, empresa auspiciadora de programas en la emisora radial de Montesinos, ofrece colaborar con cierta suma de dinero y éste, manda a confeccionar un estandarte de 8 x 14 metros, en 1973; el mismo que fue trasladado por un grupo de entusiastas que apoyaban la idea, desde el local de Radio Tawantinsuyo, hasta la Plaza de Armas, donde fue izado, acto que fue presenciado por centenares de cusqueños.


Hoy en día se ve dicha bandera, flamear en astas colocadas en muchos edificios de organismos gubernamentales. Sin embargo no recuerdo que en mis años de estudio, alguna vez se nos haya enseñado la existencia de ella.

 

El laureado escritor Mario Vargas Llosa, expresó alguna vez en forma premonitoria en un artículo denominado "Los Hispanicidas": "...Como esta bandera nunca existió, cabe suponer que la está manufacturando a toda prisa algún artista autóctono y que la engalanará con muchos colorines para que resulte más folclórica...".

 

A Montesinos, tampoco se le ocurrió patentar su bandera. Seguramente por su terca creencia de que realmente fueron los Incas sus diseñadores originales.

 

 

© Luis A. Ramírez S.

 

 

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La Real Academia de la Historia, confirmó el 4 de mayo del 2003, que: "El uso oficial de la mal llamada bandera del Tahuantinsuyo es indebido y equívoco. En el mundo pre-hispánico andino no se vivió el concepto de bandera, que no corresponde a su contexto histórico"¹.

 

1 El Comercio, Pág. C-20, 4 de mayo de 2003

     
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