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PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

"CORREO DE SALEM"

Colaboración de

EDUARDO GONZALEZ VIAÑA

"CRONICAS DESDE LIMA"

Colaboración de

JOSE LUIS MEJIA

 

 

 

 

 

 

La Pasión de Cristo

 

 

Asistí a ver la película “La pasión de Cristo”, que en estos días está causando mucha controversia y a la vez convirtiéndose en un record de taquilla y no he visto por ningún lado, motivo para “odiar a los judíos”, como dicen los “puritanos” norteamericanos; aun cuando en realidad, fueron los soldados romanos los ejecutores de tal atrocidad.


No hace mucho, visité Pearl Harbor en Hawai, donde formando parte del paquete turístico está el hacer conocer la historia de este puerto, para lo cual se proyecta fílmicamente, el condenable ataque del que fue objeto por parte de los japoneses y a pesar de salir conmovido por lo visto, no se me ocurrió alimentar en mí, algún tipo de odio hacia los japoneses, a quienes en esa misma oportunidad veía por miles en ese mismo escenario.

 

Por otro lado, me pregunto si los judíos, cada vez que ven la película "Schindler's List", realizada en 1993, por el cineasta Steven Spielberg, odian más a todos los alemanes. Pienso que son hechos cuya culpabilidad o no, pertenecen a los hombres que vivieron en ese espacio-tiempo.


Desde que pude ver la primera versión de esta parte de la historia del “hombre”, el guión o mejor dicho la historia no ha cambiado y no tendría por qué cambiar, algo que se inició aproximadamente por el año 30, en un pueblo palestino, donde un carpintero judío inició su prédica para salvar a la humanidad. Fue el mismo pueblo judío que creyó ver en él, aquel Mesías prometido que por siglos, esperaban con ansiedad. Sin embargo, una parte de aquellos judíos, sobretodo los integrantes del Senado romano, fueron sus enemigos y quienes conspiraron para su muerte, encontrando en la ambición de Judas Iscariote, el medio para lograrlo.

 

Fueron judíos, quienes condenaron a Jesús, seguramente porque la historia se vivió en esa parte geográfica del mundo, como igualmente, estamos seguros que si hoy mismo volviera el “Mesías”, sería nuevamente torturado por gran parte de algún pueblo, donde la historia se volviera a repetir. A nadie humanamente consciente, se le puede escapar que el escenario es el mismo, en unos lugares más gravemente que en otros, donde el individualismo, el afán de lucro y la sexualidad tergiversada y sin barreras, está haciendo mella.


Ahora, el actor y director australiano Mel Gibson, está viviendo su propio “via crucis”, por atreverse a querer contar nuevamente este relato del evangelio.


Que la obra, es cruda y violenta, no cabe duda. La flagelación de 39 azotes sufridos por Jesús, con la corona de espinas ya incrustada en su piel y con el peso de una inmesa cruz a cuestas, es crudo y violento; como igualmente lo fue el acto de ser clavado de pies y manos en dicho madero y luego, cuando se encontraba más indefenso aun, al ser acometido con una lanza en las costillas.


Que no es apta para niños ni jóvenes, tal vez; pero ello no cambia la historia. Este largo metraje es una escenificación de lo que realmente aconteció tal como el evangelio lo enseña y lo que no entiendo es cómo estos “puritanos”, han puesto el grito en el cielo por la violencia que dicen tiene la obra, cuando existen cientos de otros largo metrajes y juegos electrónicos, que la incitan impúnemente, siendo más perjudiciales en el desarrollo emocional de los niños y jóvenes, por quienes dicen protestar.


Lo que pasa es que estos puritanos, quieren que la religión sea como un partido político, en donde cada quien tenga el “libre albedrío” de cambiar de opción, de acuerdo con lo que los candidatos ofrezcan. Una religión como la cristiana con tantos adeptos, es un obstáculo para sus ideales y lamentablemente, toman ventaja de la poca fe de muchos. Como prueba, vemos como nacen nuevas “religiones”, cada día.


El único consuelo que nos queda es que el “Mesías” volverá y con el inmeso amor que nos ha enseñado, ofrendará nuevamente su vida, en haras de la renovación de nuestra humanidad pecadora; aun cuando para ello, lamentablemente habrá de pesar nuevamente por el mismo salvajismo del que hoy, muchos, hipócritamente se horrorizan .

 

 

© Luis A. Ramírez S.

8 de marzo, 2004

 

 

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