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La reencarnación Hace poco me
encontré con un amigo y entre los temas que se nos ocurrió tratar, llegó
el de la reencarnación. Me contó que no hace mucho, le había sucedido algo
que describió con sumamente extraño. Resulta que había ido de paseo a una
bodega de vinos en New York; donde se encontró con una joven dama que le
pareció familiar, pues le recordaba a una tía que lo crió y que falleció
hace varios años. Entablando conversación y estando más cerca de ella, se
percató que tenía una cadena con una medalla religiosa idéntica a la que
su tía usaba. Luego supo que se llamaba igual que ella y que también
estaba estudiando medicina como lo había hecho su tía. Ella le expresó que
igualmente había sentido cierta familiaridad al verlo. "Se me escarapeló
el cuerpo", me dijo un tanto conmovido.
La reencarnación es una de las concepciones, acerca de la vida después de
la muerte que más intriga al hombre y son mayormente culturas orientales
las que mejor la ejemplifican en sus enseñanzas. Las culturas occidentales
en cambio, siempre han considerado este concepto, como algo simplemente
exótico que sólo tienen relación con religiones no cristianas.
Sin embargo, en la útima década, personas de occidente que nunca han
tenido una relación directa con este tipo de manifestaciones, han dicho
haber experimentado increíbles experiencias sobre la “reencarnación”. Una
de ellas parece ser la expuesta por una joven de Virginia a un estudioso
de estos temas y autor de algunos libros sobre este tópico, el Dr. Scott
Rogo.
En su carta, la remitente manifiesta que en el año de 1971, viajaba en
compañía de una amiga desde la ciudad de Patterson en New Jersey, hacia
Baltimore en Maryland. Ella había vivido antes en Tennessee y nunca antes
había visitado New Jersey. Prosiguiendo con su relato, expresaba que el
paisaje le parecía muy familiar y volviéndose a su amiga le había dicho:
“Sabes, nunca he estado aquí antes, pero creo que aproximadamente a un
kilómetro de distancia por este camino, se encuentra la casa donde alguna
vez viví”. El relato es largo, pero dijo en detalle, exactamente lo que
encontrarían en el camino, antes de llegar. Describió inclusive el lugar
donde estaba ubicado el cementerio y la lápida bajo la cual, estaban
enterrados sus restos, luego de su deceso, al cumplir seis o siete años.
Ian Stevenson, psiquiatra y parapsicólogo de la Universidad de Virginia es
quien ha reunido una serie de evidencias que apoyan la doctrina de la
reencarnación. Uno de esos caso es el del niño Indika Guneratne, quien
vivía en Sri Lanka y había nacido en 1962. A los dos años balbució sus
primeras palabras, pero dos años después empezó a describir su vida pasada
como un opulento personaje que vivió en Matara, una ciudad al sur de Sri
Lanka. Describió que había poseído un Mercedes Benz, sus propiedades y
elefantes favoritos. El padre de este niño, hizo verificar tales
descripciones; de las que que resultaron muchas ciertas, pero Stevenson se
encargó de hallar más evidencias, encontrando que sí existió el personaje
que se describía. Que se llamaba K. G. J. Weesaringhe, era acaudalado, su
casa se encontraba ubicada en el mismo lugar que Indika había dicho. En lo
que no concordó fue en que el auto que poseía no era un Mercedes Benz, sin
embargo el número de placa que había recordado, era exactamente el de un
auto de esa marca, pero pertenecía a un amigo que lo visitaba
constantemente, lo cual no pareció desmerecer la veracidad del hecho.
Los habitantes del Tibet, creen fervientemente que el Dalai Lama, es la
reencarnación vívida del anterior. Dicen que cuando muere el llamado Papa
del Tibet, los oficiales de mayor rango de su iglesia, son guiados por la
mano divina, para encontrar al nuevo Lama; quien luego es llevado al
Palacio de Potala, donde es cuidado hasta que es coronado.
El nunca deberá casarse, para que ningún hijo suyo asuma el trono. Hay
muchos otros casos, que serían largos de enumerar. En mi caso particular,
mi padre viajó por primera vez hacia New York en 1962 y me cuentan que
regresó entusiasmado con su viaje y que siempre decía, que quería morir en
esta ciudad, porque el había vivido aquí antes. Emigró hacia aquí y aquí
murió.
Extraño, impresionante, impenetrable, controversial, no sé...
©
Luis A. Ramírez S.
Editor
Diciembre 1, 2002 |