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PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

"CORREO DE SALEM"

Colaboración de

EDUARDO GONZALEZ VIAÑA

"CRONICAS DESDE LIMA"

Colaboración de

JOSE LUIS MEJIA

 

 

 

 

 

 

 

Marte, "Dios de la Guerra"

 

 

Marte, el planeta rojo, color afín a la sangre, y con ello a la guerra, está haciendo noticia estas últimas semanas luego del ingreso a su atmósfera, de dos sondas espaciales enviadas por la NASA ("Spirit" y "Opportunity"). Los romanos, lo llamaron Mars y los griegos Ares; que significaba “Dios de la Guerra”, algo que coincidentemente también hicieron los Mayas y los Incas, aparte de otras culturas.

 

En la mitología romana, fue hijo de Zeus y de Hera. Amante de Afrodita. No era muy adorado entre los hombres y era odiado por los dioses. El ser Dios de las tormentas que obscurecen el cielo, lo hacían enemigo permanente de todas las divinidades solares, sobre todo de Atenea.


Siendo Dios de la Guerra y ésta, catalogada como algo inhumano y feroz por sus implicancias; tenía un séquito igualmente algo escalofriante, pues estaba formado por Eris (la discordia) y sus hijos: Deimos (el espanto) y Fobos (el terror); acompañados por demonios, que formaban su ejército de escuderos.


Antíguamente, los científicos estaban convencidos que el planeta Marte, estaba habitado por algún tipo de inteligencia. Se hicieron varias películas al respecto y en la imaginación de muchos, era concebible, la posibilidad de vida marciana. En 1938, Orson Welles adaptó a una versión radiofónica, la novela “La Guerra de dos Mundos”, del escritor inglés H. G. Wells; cambiando el lugar de la invasión, ubicándola en el este de Estados Unidos, en vez de Inglaterra como sucedía en la novela; y su narración fué tan fidedigna, que el pánico se apoderó de millones de personas, quienes al escucharla, creyeron que efectivamente, nuestro planeta estaba siendo invadido por los marcianos.


En 1976, la NASA envió al espacio las sondas: Viking 1 Y 2, en viaje hacia Marte. El Orbiter de la sonda Viking 2, tomó fotografías, mostrando una serie de posibles monumentos o construcciones sobre su superficie. Una de ellas, mostraba lo que se llamó “La Cara de Marte”, una especie de figura como la esfinge encontrada en Egipto.


Dicha nave, como muchas otras anteriormente lanzadas, fue enviada al espacio, con el propósito de encontrar respuestas a una serie de incógnitas que los científicos tratan de resolver. Se preguntan por ejemplo, si el Gran Arquitecto del Universo ha creado un gran complejo, con millones de planetas, para permitir que sólo uno de ellos sea habitable; en este caso la Tierra.


O tal vez, en Marte existió miles siglos atrás, alguna civilización que luego emigró hasta la Tierra, cuando los sistemas naturales de dicho planeta, empezaron a deteriorarse, haciendo imposible su mayor permanencia. La Biblia misma, nos detalla pasajes, que parecen determinar que en cierto punto de la historia, se produjo una guerra espacial. (Isaías - Ezequiel).

También hay quienes creen que por el contrario, el hombre fue puesto en la Tierra por su Creador, para que poco a poco vaya adquiriendo la tecnología necesaria y pueda en un futuro, poblar paulatínamente los demás planetas del espacio. Marte puede ser el primero de ellos y en algunas décadas futuras, la vida en el planeta rojo, podría ser una realidad, con la llegada de la raza humana.

 

Sin embargo, para ello es necesario un cambio radical en la mentalidad de la raza humana, por lo menos en una gran mayoría; sobre todo de aquellos que con su envidia, egoismo, ambición, lujuria y otros pecados capitales; están destruyendo nuestro planeta.


Por otro lado, y tal vez, por el proceso de “corsi” e “ricorsi” de la historia; una especie de repetición de los hechos, éste sólo sea un nuevo inicio o reinicio al mismo camino en otro espacio-tiermpo. Hay que tener en cuenta que el Universo tiene varios miles de millones de Creación.


Lo único triste de todo esto, es que pasarán muchas generaciones antes de conocerse la realidad y pocos serán los elegidos para poder ver el momento culminante. Nuestro tiempo de vida es tan corto, apenas una exhalación en la medida del Gran Creador, para quien el tiempo, no existe.

 

 

 

© Luis A. Ramírez S.

16 de febrero, 2004

     
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