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PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

"CORREO DE SALEM"

Colaboración de

EDUARDO GONZALEZ VIAÑA

"CRONICAS DESDE LIMA"

Colaboración de

JOSE LUIS MEJIA

 

 

 

 

 

 

La Nostalgia

 

 

 

Cada vez que ingresamos a la red del internet y buscamos lugares donde se reunen los peruanos, podemos apreciar a través de lo que leemos, la nostalgia que emana de la prosa que redacta casi la mayoría de compatriotas. Podríamos decir que igualmente, hay momentos en que la realidad se nos escapa entre aquellos momentos casi imperceptibles del espacio-tiempo y parecemos ingresar en un tunel del tiempo para transportarnos a lejanas épocas en el estado cronológico, pero tan cercanas en el sentir, aun cuando esa percepción parezca ser sólo una extraña sensación, difícil de explicar.


Posiblemente no tengamos un recuerdo exacto de cuándo aprendimos a caminar. Nuestros padres dicen que las primeras palabras que balbuceamos fueron mamá, teta, luego papá y todas las que prosiguieron, fueron bastante claras y audibles; inclusive servíamos de intérprete cuando nuestro hermano Manuel, balbuceaba algunas raras expresiones, que sólo nosotros podíamos entender.


Recuerdos como éstos, probablemente tenga todo ser viviente e igualmente será grato para cada cual sintonizar el espíritu en esa frecuencia, a la que podemos acceder sólo con el recuerdo; un brillante sistema creado en esa maquinaria tan fabulosa como es el cerebro. ¿Cómo hizo o hicieron, él o los Creadores para llegar a tan magna perfección? Parecería tan simple ahora que inclusive el hombre pretende realizar la “Clonación” de sí mismo. Ojalá tanta arrogancia no nos muestre una verdad tan fuerte, que nos sea difícil asimilar.


Nacimos en los Barrios Altos, un pueblo que antaño fue núcleo del criollismo limeño, de donde fueron emergiendo muchos de los autores y compositores que han dado fama a nuestra música criolla. Empero, no pretendemos decir que somos parte de ellos, ni siquiera compararnos con ellos, aun cuando en el camino hayamos en algún momento entonado más de una melodía y escrito otra. Muchas veces hasta nos parece encontrar en la letra de cada canción, similitud con nuestras vivencias.

“Ayer tarde me he mirado en el espejo, pues sentía por mi faz curiosidad...”.

¿Quién no interpreta esta estrofa, este pensamiento, expresión o como quiera cada quien llamarle; como una inquietud en determinado momento. Aun cuando la rutina diaria de nuestro aseo, nos haga ver el reflejo de nuestro rostro a diario; no es con esa frecuencia que nos miramos para analizar en cada una de nuestras líneas del rostro, la forma en que la vida nos ha tratado. Y tampoco, necesariamente ese espejo nos brindará una “...dolorosa realidad”. Pero inexorablemente, el tiempo sigue su curso. Y la lejanía, será una permanente compañía en nuestro transitar, durante el cual seguramente recordaremos o mejor dicho, contestaremos nuestra tácita pregunta con la letra de otro vals: “Las locas ilusiones me sacaron de mi pueblo, abandoné mi casa para ver la capital”.


Aprendimos a caminar entre Lima y Chiclayo, tierra de nuestros padres. Viajaba cada inicio de año. Había que conocer la “Santa Tierra”, como é la llamaba. Recorrer muchos pueblos que en el itinerario de su vida le habían servido de hogar, de refugio, de enseñanza durante sus primeros años antes de llegar a la primera capital de sus sueños: Lima.


Muy niños fuimos a vivir a Jesús María, luego Pueblo Libre y más tarde nuevamente Jesús María. Nuestra infancia en Pueblo Libre fue en un barrio no muy tranquilo que digamos; por lo cual tuvimos que aprender a sobrevivir entre no muy gratas vecindades. Aprendimos a fumar lejos del olfato de nuestro padre, pues era algo que él odiaba. Lo hacíamos escondido en una esquina del barrio; donde también hicimos nuestros primeros brindis sociales. Más tarde, bares llenos de aserrín o acaso un elegante Club Social; fueron algunas veces escenario de otros tantos Salud!


Aquella querida Lima, soportó durante la década del 50 al 60, múltiples problemas socio económicos, lo que motivó a Sebastián Salazar Bondy para escribir el libro "Lima la Horrible". Y si su libro tiene mucho de real, en el aspecto de lo que hizo el sistema y su gente durante aquellos días, hoy habría que ver qué diría en un nuevo libro. Total, la horripilancia para algunos es la vivencia para otros. Y la historia puede ser general en algunos aspectos, pero también tan particular en la mayoría de los casos.


Los lugares que conocimos en nuestro crecer a los cuales aprendimos a querer y hoy añorar, siguen allí mismo. Pocos han desaparecido como el “Paraiso de los suicidas”; pero La Alameda o acaso el Puente de los Suspiros, siguen en su mismo sitio. Con más años y más historias almacenadas entre sus “...follajes y añoranzas”, como diría Chabuca Granda.

En fin. No deseamos poner melancólico a nadie. Creemos que los recuerdos son como los cimientos de nuestra existencia. Con los buenos, recordamos gratas vivencias y con los otros, adquirimos la experiencia que hace más sabio al diablo; por lo añejo.


Al final nos queda la grata alternativa de volver una y otra vez, especialmente a quienes por una u otra circunstancia nos hemos auto exilado, alejándonos del querido terruño y en ese retorno, podremos entonar la bella letra de otra nostálgica pieza criolla: “Todos vuelven a la tierra en que nacieron, al embrujo incomparable de su Sol, todos vuelven al rincón donde vivieron, donde acaso floreció más de un amor...”
 


© Luis A. Ramírez
Editor

Enero 1, 2003

     
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