Peruvian Flag.gif (27917 bytes)

PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

"CORREO DE SALEM"

EDUARDO GONZALEZ VIAÑA

"CRONICAS DESDE LIMA"

JOSE LUIS MEJIA

 

 

 

 

El famoso "Rating"

 

Juan Jacobo Rousseau, escritor de un romanticismo absoluto, muy sentimental y amante de la naturaleza, dijo alguna vez que: "...el hombre es bueno por naturaleza y la sociedad se encarga de pervertirlo". Y nos apena no poder ratificar tal pensamiento, pues consideramos que siendo el hombre el que crea sus propias sociedades, es él quien se pervierte a sí mismo.

 

En este país de "las libertades", como se ha dado en llamar a Estados Unidos; muchos han "pervertido" esa definición. Esto, si bien es cierto que no se acepta abiertamente; sí se actúa en una forma de libertinaje, que no tiene nada que ver, con el "libre albedrío" del que cada quien viene investido y del cual debería gozar moralmente.

 

Todo lo que la juventud de hoy aprendió, lo hizo imitando a sus predecesores y si la industria de la comunicación (léase, cine, televisión, radio, libros, etc.), considera que determinado tipo de información, por más inmoral que sea, vende más; eso es lo que le interesa vender; pues más vale el dólar de una ganancia, que la moralidad de una pérdida.

 

En cuestión periodística, con el temor de parecer pseudos moralistas; nos apena decir que a veces creemos estar viviendo dentro de una comunidad corrupta, en la que muchos han empeñado su ética a un "mejor postor" (léase rating) y lo escribimos en inglés para que se entienda mejor. O sea que en nombre del famoso "rating", vemos en los diarios, las revistas, la televisión y el internet, escenas violentas, sexuales; totalmente inmorales. Asistimos al "desmadre" como dirían los mexicanos, de ver niños, jóvenes y adultos; parejas normales y anormales, exponiendo sus formas de vivir ante el público; por una invitación, un pasaje, un paseito en limosina y una estadía, seguramente en un lujoso hotel cinco estrellas.

 

Con la capacidad que tiene la televisión de llegar a casi todos los rincones del mundo, cualquier cosa que se propale, se convierte inmediatamente en una clase de epidemia.

 

En nuestros países latinos, los jóvenes van copiando lo que se hace en las "grandes potencias". Desde cómo se visten, cómo se habla, cómo se actúa, cómo se desobedece y se pierde noción de lo que es disciplina.

 

Se ha perdido la decencia, el pudor, el amor al prójimo, la dignidad; y no le echemos la culpa solamente a tipos como Hitler por nombrar uno ya juzgado por la historia, sino también a otros "modernos" como Milosevic, Montesinos, Castro o Fujimori; quienes inyectan su filosofía en la mente de gente que no tiene capacidad de decisión propia y se deja llevar por la demagogia barata y una conveniencia, -muchas veces-, lastimosamente necesaria para algunos; formando esas sociedades que van, como dice Rousseau; pervirtiendo al hombre.

 

De qué se queja este hombre; si él mismo está cosechando las semillas malamente sembradas; fuera de tiempo, sin un abono correcto, en los surcos inadecuados y menos aun, el regadío necesario.

 

Hace poco estuvimos viendo unos programas del Perú; a través de los cuales se usufructa de una mayor utilidad, al transmitirlos, ahora a nivel internacional. No estamos en contra de que la televisión, como industria, obtenga ganacias de sus emisiones; pero no promoviendo un círculo vicioso, que parece nunca acabar.

 

Está bien que se ofrezcan unos cuantos programas, porque esa realidad existe y posiblemente también, puedan motivar la sensibilidad de muchos que quisiéramos cambiar el mundo; pero de allí a comercializar el dolor ajeno por el amor a un "rating"; hay mucha diferencia; la que inclusive nos suena a explotación, pues esa pobre gente que desviste sus problemas ante el mundo, de alguna manera está trabajando para que los productores de tales programas, obtengan sus jugosas ganancias; de la que -estamos seguros-, esos desvalidos, no obtienen ni siquiera un 1%.

 

Como se vé, volvemos al círculo vicioso que empieza en las "grandes sociedades", y que las nuestras; "las tercermundistas", aprenden rápida-mente; pues tales programas son copias calcadas de los que ellos reciben.

 

Como dice el periodista español Adolfo Marsillach: "Somos indignos, porque nos apetece serlo y porque el morbo es un producto altamente rentable". Y como él mismo sigue afirmando, todas estas películas, programas televisivos, libros y revistas, se producen y editan simplemente porque hay quienes esperan con ansiedad enfermiza, para ver y leer, el producto que tal sociedad consumista produce, para -nuevamente-, pervertir al hombre.

 

 

© Luis A. Ramírez S.

Editor

     
    ۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰۰