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Ricardo Palma, nace el 7 de febrero de 1833, en una humilde casita ubicada en la antigua Calle Puno, actual tercera cuadra del Jr. Ayacucho; "...en el corazón de la Lima Virreynal", al decir de Raúl Porras Barrenechea.
Fue hijo natural de Pedro Palma y Dominga Soriano o acaso Guillermina Carrillo; quienes aparecen en su Partida de Bautizo.
Su verdadero nombre era Manuel y en su época adolescente, cuando inició su incursión en la letras y publica en 1848 en "El Comercio", sus primeros versos románticos; agrega el nuevo nombre de Ricardo. Algunos años después de firmar como Manuel Ricardo, parece decidir por alguna razón, quitarse el nombre de pila y usar solamente aquel que él mismo concibiera para ser nombrado: Ricardo.
En 1851 estrena alguna obras teatrales como "El Drama del Verdugo", "La Muerte o la libertad". Luego publica "Consolidación", una especie de relato romántico y "Rodil", un drama, también romántico.
Palma, según Antonio Cornejo Polar "...fue y no fue romántico", pues sus tradiciones no corresponden al sistema romántico. Fue en cambio un traunseunte del romanticismo, camino que lo llevó a trazar su peculiar camino hacia la "Tradición".
En 1854, cuando publica "Infernum el hechicero", utiliza por primera vez el nombre de "Tradición Peruana".
De allí hasta 1860 publica algunos poemarios; estrena 3 comedias costumbristas y con Manuel A. Segura, escribe "El Santo de Panchita".
Ese año, inmerso en cuestiones políticas y abierto partidario de José Gálvez, se ve involucrado en un atentado contra el Mariscal Ramón Castilla y es desterrado a Chile.
En el país sureño, escribe una de las obras que marcaría la madurez de su estilo: "Don Dimas de la Tijereta".
Luego de viajar por Europa y Estados Unidos, regresa al Perú y participa en el "Combate del 2 de mayo", al lado precisamente de José Gálvez en la torre La Merced del Fuerte San Felipe, de donde salva de morir, al dejar dicho lugar para dirigirse a enviar un telégrama. En ese lapso de tiempo, la torre es bombardeada, matando a Gálvez.
Siguiendo en la política, Palma fue secretario particular del presidente Balta, luego Senador por Loreto.
En 1872, luego del levantamiento de los hermanos Gutiérrez y la muerte de Balta; según Robert Bazin, se produce en la vida del escrtor, "...la primera crisis: la decepción política". Decide entonces retirarse de la política, para dedicarse por entero a la actividad literaria; publicando su primera serie de "Tradiciones".
En 1878 es nombrado miembro de la Real Academia Española de la Lengua y 9 años después, en 1887, es nombrado decano de la recién formada Real Academia Peruana de la Lengua.
En 1881, durante la guerra con Chile, incorporado en la reserva del ejército, participa en la Batalla de Miraflores. Es incendiada su casa y se pierde casi la totalidad de su biblioteca personal y en 1883, a pedido del presidente Iglesias y el ministro Lavalle, rechaza una propuesta para viajar como corresponsal de "La Prensa" a Buenos Aires y decide aceptar el reto de reconstruir la Biblioteca Nacional; convirtiéndose en el "Bibliotecario Mendigo".
Ocho meses después, el 28 de julio de 1884, se inaugura la nueva Biblioteca con más de 20,000 volúmenes, obtenidos en su incansable trabajo de recolección y pedido a escritores e instituciones de todo el mundo. Parte de ese trabajo minucioso, fue la recuperación de más de 8 mil libros arrancados de la Biblioteca, gracias a devoluciones hechas, mayormente por los dueños de la mayor parte de los bodegones o tiendas de abarrotes, quienes eran italianos; lugares donde los soldados chilenos acudían para cambiar dichos ejemplares por unas copas de licor u otro artículo.
Parece ser que Palma, consideraba a la Biblioteca como algo muy personal y lógicamente los libros formaban parte de esa propiedad; por lo cual, se atribuyó el derecho, criticable o no, de expresar su disconformidad con lo escrito por otros autores e irónica o socarrónamente, escribió como una especie de apostillas al margen de muchas hojas, expresiones como: "¡Qué burro!", "este mea fuera del tiesto" o acaso "es un cojudo".
Dicen que también era muy zalamero con las damas y muy amante de pasear por el Jirón de la Unión, para "pellizcarles" la parte más contoneable de su género femenino.
Manuel González Prada, fue uno de sus más adversos cuestionadores; más aun al relacionarlo con la generación que perdió la guerra con Chile y el 28 de julio de 1888, en el "Politeama", mediante alusiones directas a Palma y otros integrantes de dicha generación; se atribuye representante de una "nueva generación"; atacando a la precedente y emitiendo su famosa condena:
"En esta obra de reconstitución y venganza, no contemos con los hombres del pasado: los troncos añosos y carcomidos, produjeron ya sus flores de aroma deletereo y sus frutos de sabor amargo. Que vengan árboles nuevos, a dar flores nuevas, frutas nuevas.
¡Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra! "
Al sentir que los jóvenes parecen no apreciar su obra literaria, Palma se siente profundamente decepcionado y en 1910, no acepta una coronación pública que le propone la Municipalidad de Lima.
Más tarde, como corolario curioso a todo este proceso de cambios, al renunciar en 1912 a la dirección de la Biblioteca Nacional, el presidente Augusto B. Leguía nombra nada menos que a González Prada como su sucesor.
Este se encarga de seguir sus críticas, poniendo en tela de juico, la labor realizada por el "tradicionista" al frente de ella, escribiendo su "Nota Informativa sobre la Biblioteca Nacional", a la cual Palma replica con su "Apuntes para la historia de la Biblioteca Nacional".
Todo parece mostrar animosidad entre ambos, pero bajo la óptica de Edmundo de los Ríos, todo se ve diferente: "...cuando lo de su renuncia a la Biblioteca Nacional, pareció estar extrapolado con Manuel González Prada, nada más falso es. Ambos miraban y estaban interesados en un mismo horizonte. Se tenían que recoger datos del pasado para caminar firme en el futuro. (Palma) ...era hombre que sabía reir de los tropiezos de los hombres..... González Prada, era semejante a él, pero le ganaba su indeclinable intransigencia. Y en estilo, Palma logró alcanzar la maestría de sus Tradiciones que son un caudal de riqueza idiomática sin controles ni academicismos, pese a que era académico. Mientras González Prada era un purista cincelador de versos, excepto cuando su verbo se alzaba iracundo en sus panfletos revanchistas contra Chile... Eran, en verdad, las dos caras de una misma moneda de oro macizo".
El escritor fallece el 6 de octubre de 1919, a la edad de 86 años, en su casa de Miraflores, la que más tarde fue convertida en Museo. (LARS) |
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