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Santa Rosa
Santa Rosa de Lima, según la versión del historiador Armando Nieto Vélez S.J., nació en Lima el 5 de mayo de 1586. De acuerdo a su colega el Dr. César Revoredo Martínez, la santa nació el 30 de abril de 1586.
Fue hija de Gaspar de Flores, natural de San Juan, Puerto Rico y de doña María de Oliva, peruana. A su nacimiento fue bautizada con el nombre de Isabel, en recuerdo a su abuela y el de Rosa le fue dado por el Obispo Toribio de Mogrovejo, al momento de administrarle la Confirmación.
Su madre la llamaba Rosa desde muy niña debido a un suceso muy especial, acaecido cuando una criada, meciendo la cuna en que la futura santa se encontraba, levantó el velo que la cubría para cerciorarse si estaba dormida y vio con asombro que su rostro parecía el de una linda rosa. Corrió para informárselo a la madre y ésta al verla, la tomó entre sus brazos y le prometió que mientras viviera, sólo la llamaría Rosa.
Gran parte de su vida la pasó recluida en una pequeña habitación que había construido en el huerto de su casa, donde realizaba sus diarias penitencias. Su devoción por la oración le hizo gozar de gracia divina, pero igualmente sufrió incomprensión por parte de sus familiares y allegados. Ayunaba los miércoles, viernes y sábados, muchas veces a pan y agua solamente.
Falleció el 24 de agosto de 1617, cuando apenas contaba con 31 años de edad.
En 1668, se presentó al Papa Clemente IX, el expediente para la beatificación de la santa limeña, y éste un poco incrédulo expresó:
– ¿Santa? ¿Y limeña? Hum... Tanto daría una lluvia de Rosas. Y perfumadas hojas de rosas cayeron sobre la mesa de Su santidad.
Clemente IX, la canonizó el 12 de abril de 1671, fijando su festividad para el día 30 de agosto; convirtiéndola en la primera Santa del Nuevo Mundo. Es también Patrona del Perú, de la América española y de las Filipinas.
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Plegaria Lírica
Santa Rosa de Lima, que atormentadamente tus fervores sepultas en umbroso rincón: ¿por qué las mismas rosas que ciñes a tu frente sus espinas me clavan dentro del corazón?
Tal vez sientes el propio dolor de quien un día en tu Rímac nativo vio la primera luz, la oración de tus labios se hace en mí poesía y en mi espada de lucha se perfila tu cruz.
Santa Rosa de Lima: tú que naciste Santa en la ciudad en donde poeta nací yo; haz que tu flor perfume, mientras mi musa canta canto y perfume vienen en un tiempo que pasó.
Cuando sufrí, tiempo hace, mal de literatura, la sala de lectura, donde a diario acudí, me ofreció, en un gran cuadro, pintada tu figura; y lo que no en los libros, pude encontrar en tí.
Eres blanda al ruego, yo sordo a la amenaza; tú serenas los dioses y yo exalto el amor; entre tú y yo sumamos la virtud de la raza: éxtasis y tumulto, misticismo y fragor...
¡Oh, Patrona de América: abre el piadoso manto para que en él refugien veinte pueblos su fe... Yo sobre veinte pueblos hago volar mi canto... ¡Ponlos tú de rodillas, yo los quiero de pie!
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