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Jacobo El Leñador

Vals

Felipe Pinglo Alva

 

 

Rendido por el infortunio,
al pueblo avanza el leñador;
el peso del añoso leño
aumenta su sufrir tan cruento.

Su frente, con profundos surcos,
color de plata sus cabellos;
todo refleja en el hondo martirio,
y a su paso me descubro,
respetuoso ante el dolor.

Sus amigos hoy no son los que ayer fueron,
y explotaron ese noble corazón;
los que antes disfrutaron de larguezas,
no conocen a Jacobo, el leñador.
 

Solamente la vieja hacha,
le es fiel en su mudo amor,
hoy ni el palo que consumen sus fogones,
permite que se lo compren,
a Jacobo, el leñador.

 

 

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Jálame la pitita

Polka

Julio Morales San Martín

 

 

Yo recuerdo que de niño

contemplaba en los salones bailar,

la polquita de los tiempos

que mi abuelo la sabía tararear,

y en la polca se lucían las limeñas

y limeños que al bailar,

con saltitos marionetas

parecían como diciendo al compás (bis).

 

Jálame la pitita, pitita, pitita,

jálame la pitita, no me la jales más,

jálame la pitita, pitita, pitita,

jálame la pitita, no me la jales más.

 

Y en efecto una pitita parecía funcionar,

por los saltitos que daban los limeños al bailar,

ella recogiendo cola y elástico, botín,

animándose cantaba cual si fuera un arlequín.

 

Jálame la pitita, pitita, pitita,

jálame la pitita, no me la jales más,

jalame la pitita, pitita, pitita,

jálame la pitita, no me la jales más.

 

 

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Jamás impedirás

Vals

José Escajadillo

 

 

Tú me podrás negar la luz,
de tu mirada...
también podrás negar,
aquel calor
que ayer me diste...

Pero jamás impedirás,
que yo te nombre como ayer,
y que al oir tu nombre,
sin querer...
me duela el corazón...

Pero jamás impedirás,
que yo te nombre como ayer,
y que al oir tu nombre,
sin querer...
me duela el corazón.

Y aquí en este rincón,
yo miraré,
atardecer mi vida,
sin tu amor,
sin la fuerza que a diario,
me impulsó,
a vivir y a soñar.

Si me fallaste tú...
en quien creer,
ya para qué pensar,
de nuevo a amar
si siempre tendré miedo a tropezar...
con otra como tú...

 

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Jaraneando

Vals
Víctor Hurtado Riofrío

 

 

Vayamos al rescate de nuestro vals criollo,
de nuestro vals peruano, nuestro aservo musical,
nuestra música costeña, es parte de nuestra historia,
de la calles, de los barrios, que nos brindó el ayer.


Cantemos todos al compás de los bordones,
las vihuelas, las guitarras trinan ya con emoción,
y el cajón que es tan criollo y peruano como yo,
repica hasta el corazón, cuando entono mi canción.


Vals criollo, vals peruano, hoy yo vengo a tu rescate,
recordando a los pioneros, jaraneros del ayer,
que nos legaron sus canciones, nos cantaron con el alma,
jarana peruana, criolla, sin igual.


Bailemos un vals criollo, golpeado de punta y taco,
que se muevan las caderas, todo el mundo a jaranear,
Valses, Polkas, Marineras, Tonderos y Resbalosas,

¡Que viva mi patria, Que viva mi Perúú!!!!!


 

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Jaranón Limeño

Vals
Erasmo Díaz Yuiján
 


¡Arrímese comadrita,
vamos a echarnos un valsecito!
Pero un valsecito criollo,
bien jaranero, bien cortadito.


No ponga cara de susto,
arrímese un poquito
que, cuando usted se de cuenta,
los dos seremos uno solito.


Que, cuando usted se de cuenta,
los dos seremos uno solito.

Marque usted el compás
que da la viola, sí
¡Así, qué rico, así!
¡Así, con mucho ají!


Una vueltecita y otra para mí
y gocemos del limeño jaranón.

 

 

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Jesús

Vals

Felipe Pinglo Alva

 

En la perfumada inquietud de la noche,

hora en que descansa mi alma,

pienso recordar al ser que tanto amé,

cuántas veces la he visto en mi sueño,

como ángel que abre sus alas,

dándole dicha al placer

de tus encantos divinos de mujer.

 

Si supieras qué amarguras

sufro cuando me desvelo,

si supieras que cantando

paso las horas felices.

 

¡Ay! Jesús yo no puedo vivir

sin tu amor, sin tu amor,

yo prefiero morir

que dejarte de amar.

 

 

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Jesús

Vals

Víctor Gadea

 

Desde el momento en que te conocí,

vivo pensando sólo en tu amor,

mi vida es un martirio,

pensando en tu cariño,

y aunque es imposible,

te quiero de verdad.

 

Hoy que he logrado ya mi ambición,

que nuestras almas se juntaron ya,

yo quiero que tú sepas

lo mucho que te quiero,

porque eres tú mi anhelo,

mi fe y mi adoración.

 

Yo quiero que tú sepas

lo mucho que te quiero,

porque eres tú mi anhelo,

mi fe y mi adoración.

 

Aunque el destino te separe de mí

yo te seguiré amando,

aunque el destino te separe de mí

yo te seguiré adorando.

 

¡Oh, Jesús, yo te quiero

desde el día en que te ví!

¡Oh, Jesús, yo te adoro

con todito el corazón!

 

 

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Jorge Chávez

Vals

Letra: R. Morín - Música: Manuel Abarca

 

Jorge Chávez se llamaba

el héroe tan decidido,

que hoy ha quedado sumido

y la gloria nos legara;

era sereno y honrado,

como todo buen peruano;

su nombre no morirá,

porque quedará en la historia

de los hombres que a la gloria,

han subido a descansar.

 

En su aeroplano sentado,

él volaba a todo escape,

y a su paso abandonaba,

la montaña de los Alpes;

y cuando ya descendía,

y su alma sonreía,

la muerte le sorprendió,

para quitarle la vida;

deja a su patria sumida

en el más hondo dolor.

 

En Blackpool él obtenía,

el premio más colosal,

por ascender más altura

obtuvo el récord mundial;

todas sus glorias quedaron,

como recuerdo triunfal,

de aquel aviador sagaz,

que hoy glorificarlo es poco,

y como postrer honor,

dejad que descanse en paz.

 

 

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José Antonio

Vals
Chabuca Granda
 


Por una vereda viene cabalgando José Antonio,
se viene desde el Barranco a ver la flor de Amancaes.
En su bere bere criollo va a lo largo del camino
con jipijapa, pañuelo y poncho blanco de lino.

Mientras corre la mañana, su recuerdo juguetea
y con alegre retozo el caballo pajarea;
fina garúa de junio le besa las dos mejillas
y cuatro cascos cantando van camino de Amancaes.

Qué hermoso que es mi chalán, cuán elegante y garboso
sujeta la fina rienda de seda que es blanca y roja.
Qué dulce gobierna el freno con sólo cinta de seda,
al dar un quiebro gracioso al criollo bere bere.

¡José Antonio, José Antonio, por qué me dejaste aquí!
Cuando te vuelva a encontrar que sea junio y garúe.
Me acurrucaré a tu espalda, bajo tu poncho de lino,
y en las cintas del sombrero quiero ver los amancaes
que recoja para tí, cuando a la grupa me lleves
de ese tu sueño logrado, de tu caballo de paso
¡Aquel del paso peruano!

Tú mi tierra que eres blanda le diste extraño andar,
enseñándole el amblar de paso ya no gateado.
Siente cómo le quitaste durezas del bere bere
que allá en su tierra de orígen arenas le hacían daño.

Fina cadencia en el anca, brillante seda en las crines,
el nervio tierno y alerta para el deseo del amo;
ya no levanta las manos para luchar con la arena,
quedó plasmado en el tiempo su andar de paso peruano.

Qué hermoso que es mi chalán, cuán elegante y garboso
sujeta la fina rienda de seda que es blanca y roja.
Qué dulce gobierna el freno con sólo cinta de seda,
al dar un quiebro gracioso al criollo bere bere.

¡José Antonio, José Antonio, por qué me dejaste aquí!
Cuando te vuelva a encontrar que sea junio y garúe.
Me acurrucaré a tu espalda, bajo tu poncho de lino,
y en las cintas del sombrero quiero ver los amancaes
que recoja para tí, cuando a la grupa me lleves
de ese tu sueño logrado, de tu caballo de paso
¡Aquel del paso peruano!

 

 

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Juanita

Vals

Letra de Pablo Casas Padilla

 

 

Por más que el tiempo pasa,

no puedo olvidarla,

profunda es la pena

que lacera mi existir.

 

Conviértense en martirio,

los días de mi vida,

por la mujer querida,

que fue mi adoración.

 

Juanita se llamaba,

mi amor mi idolatría,

la única alegría,

que reinaba en mi vivir.

 

La muerte igual que siempre,

ceñida en su anhelos,

se llevó mi consuelo,

mi amor, mi corazón.

 

Conformidad le pido al redentor,

para calmar mis penas,

es tan intensa la desesperación,

que quiere consumarme.

 

En este mismo instante,

pienso en mi pobre hijita,

se queda tan solita en este mundo cruel.

 

 

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Julia

Vals
Samuel Joya Nery
 


Te cruzaste en mi camino
una tarde estival,
te vi como una visión.


Fue el misterio del destino,
un oasis de pasión
y tú, Julia, fuiste mi único ideal.

Encadenaste a mi vida
y a mi alma con tu dulce amor
porque en tus ojos había
radiante un fuego abrasador.


Me encandiló tu mirada
con su suave madrigal,
fue tu boca nacarada
blando lecho virginal.

Nuestras almas hermanadas
en un símbolo de amor
formaron un sólo corazón.


Y en tu senda saturada
en efluvios de primor
por el mundo pregonaron su pasión.

 

 

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Julio Montero

Vals
Amador Paredes Parra
 


Te fuiste para no volver,
cual triste pájaro cantor,
herido por el cruel destino,
Julio Montero, hoy tus amigos
a Dios suplican por tu eterna paz.

¡Oh muerte impía!
La triste desaparición
de aquel amigo querido.


¡Oh muerte impía!
Nada hoy perdona
ese es tu abismo
muy difícil de salvar.

Tu voz, no la escucharemos nunca,
en cambio yo sé que sigues cantando.
¡Mentira! Julio Montero no ha muerto.


¡Él vive siempre en nuestros corazones!
Quizás desde la Radio del Cielo
nos dedique aquella estrofa
hasta muy pronto, adiós.

 

 

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Juventud que te vas

Vals
Amparo Baluarte - Nicolás Wetzell
 


Juventud que te vas
y me dejas recuerdos de amores,
vuelve hoy a traerme otra vez
el recuerdo feliz de ayer.


Juventud tan fugaz,
que me dejas tan sólo dolores,
no te vayas todavía,
no me robes la ilusión.

Mira juventud que yo quiero gozar del amor,
no me pongas brumas en el corazón;
piensa que la vida es triste y amarga,
piensa que la dicha muy pronto se acaba.


En la loca fiesta de las emociones
yo quiero reír,
no me pongas sombras en el porvenir.


La felicidad perdida
nunca en la vida
se vuelve a sentir.


La felicidad perdida
nunca en la vida
se vuelve a sentir.

     
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