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PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

"CORREO DE SALEM"

Colaboración de

EDUARDO GONZALEZ VIAÑA

"CRONICAS DESDE LIMA"

Colaboración de

JOSE LUIS MEJIA

 

 

 

 

 

 

Vals... viene de Viena(*)

 

 

Para entender nuestro Vals –elemento central de la canción costeña– debemos remontarnos a sus orígenes. Con el respeto que me merecen los que opinan que nuestro vals es hijo de los valses vieneses, discrepo por lo siguiente: El waltz vienés, llega a Lima en 1850; lo trae el pianista austriaco Heinrich Herz. Son las primeras obras llegadas de Europa en ese ritmo, desconocido aquí. Herz actúa con éxito en el teatro "Variedades", de la calle Espaderos, del Jirón de la Unión.

 

En cambio, la zarzuela llega de España hasta América del Sur en 1810. Así lo consigna en uno de sus libros el folclórogo argentino Carlos Vega. Dentro de la zarzuela vienen: la jota, la habanera, la mazurca, el tanguillo, etc. Y los valses más antiguos que conozco, tienen el sabor de la jota aragonesa y de la mazurca polaca. En cambio, son muy pocos los valses criollos con sabor vienés. Lo que sucede es que se confunde por las noticias de la época.

 

Las publicaciones de entonces, cuentan que se bailaban "valses", junto al "rigodón" y a las cuadrillas". Se menciona un fastuoso baile ofrecido por don Rufino Echenique, en 1853, en la "Quinta de la Victoria", una extensa huerta que se encontraba donde está hoy el "Casino de La Victoria". Se habla también de "Bailes de Fantasía", en el Club de la Unión y en la Quinta Heeren. Se habla de los primeros valses hechos en Lima: "A Lima", de Heinrich Herz; "Vespertino", de Angélica Palacios; "Recuerdos de Lima", de Walter Scott Pease, (tío de nuestro ex-teniente alcalde); "El Silencio", de un señor Salazar y "Dolores", de Emilio Baltoffel.

 

Pero el asunto es que esos "valses", lo único que tenían de peruano eran los bailarines. La melodía y los "pasos" eran vieneses. Y es que aún no participa el pueblo que venía almacenando un inmenso sentimiento. Es curioso anotar que los primeros criollos de nuestra literatura, aparecen, no con la independencia, sino luego de que don Ramón Castilla, decretara la libertad de los negros.

 

Junto a Manuel Ascencio Segura, Ricardo Palma y Abelardo Gamarra, aparecen las primeras canciones. Lo interesante es que los valses peruanos más antiguos son hechos en Arequipa el primero, en 1889, escrito por Abelardo Gamarra y musicalizado por su prima Zoila Gamarra, que tocaba el piano. Su título: "Angel Hermoso". El segundo, el famoso "Al pie del Misti" de don Eduardo Recavarren, padre de nuestra poetisa "Catita", fue compuesto en 1892. La letra la pusieron más tarde.

 

La historia del waltz vienés, es también muy interesante. Veamos qué dice Kurt Phalen en su Diccionario Universal de Música: "Vals", uno de los bailes mundialmente difundidos. Fue en sus comienzos una expresión revolucionaria –por el enlazamiento de las parejas y sus giros "vertiginosos"– muy de acuerdo con la época. Su triunfo señaló la victoria de la burgüesía sobre la aristocracia, identificada por el minué"... "La generación subsiguiente (Chopin, Liszet) ya lo estiliza, mientras en Viena, la danza halla su definitiva coreografía y sus más inspirados creadores: Lanner, Johann Strauss padre, con sus tres hijos. Entonces el vals ya se ha convertido, de baile revolucionario, en el símbolo de una época feliz y de la burguesía satisfecha".

 

En el album Gran Festival de Clásicos Ligeros, Selecciones del Reader's Digest, dice: "Hace poco más de un siglo, una danza de rústicos giros, invadió súbitamente el recinto de la buena música. Era el Vals". "El vals, considerado actualmente como la quintaesencia del decoro, fue tenido por muchos, en su día, por una danza indecente y aun licenciosa. En algunos lugares estaba prohibida". " Aunque el vals era originalmente una danza popular, tocada por pequeños conjuntos de cervecería (Violín, viola y guitarra). Johann Strauss hijo, lo enriqueció al punto que casi deja de ser una danza, para convertirse en obra de concierto para grandes orquestas".

 

Ese "vals", ya estilizado, sin fuerza popular, es el que trajo Heinrich Herz en 1850. Hay un personaje casi desconocido para las mayorías, es el gran músico filipino José Savas Liborio Ibarra (hay quienes dicen que es español). Lo contrató Piérola a fines del siglo pasado (XVIV), para que enriqueciera los conocimientos musicales de nuestras bandas militares. El "maestro" Liborio, como lo llamaban quienes lo conocieron, no fue muy bien recibido en Lima. La época era difícil. la derrota con Chile, el civilismo, el siglo XX que se venía, etc. Se dice que Piérola le exigió al "maestro" Liborio que compusiera una obra musical para demostrar su talento. El se negó. Adujo que había venido como profesor y no como compositor. Don Nicolás tuvo que rogarle. Liborio demostró su genialidad componiendo nuestra hermosa "Marcha de Banderas", que hasta ahora está vigente, con casi 100 años de vida. Luego escribió: "Flor de Pasión" (mazurca):

 

"Entre las flores,

viene a ser la flor de la pasión,"

 

y los valses "la Hamaca", "Crisantemo", "Hortencia" y muchos más que son anunciados como de la guardia vieja.

 

Al iniciarse el siglo XX, empiezan a aparecer los padres de la canción criolla. El mejor músico indudablemente: Justo Arredondo. Se le conocen tres hermosos valses con letra de "El Tunante": "Canto a Luis Pardo", "Radiante Espiritual" y "la Oruga". Luego Alejandro Sáez, cuyo vals más conocido es "La Cabaña":

 

"Se acerca ya la noche,

en vuelo aligerado,

las aves van volando..."

 

Braulio Sancho Dávila, con muchas canciones, siendo la más conocida el vals: "Idolo":

 

"Un día en perfecta paz

lleno de armonía..."

 

Pedro Bocanegra, Nicanor Casas, Pedro Arzola, Miguel Almenaro, Ceferino Vergara, Carlos Gamarra, Mauel Abarca, Guillermo Suárez y otros cuyos nombres se han perdido en el tiempo. Todo esto hasta 1920. En 1917, Pinglo escribe "Amelia", pero pasa desapercibido. Empezaba la invasión de la música extranjera. Los ritmos estadounidenses y argentinos, se ponen de moda, postergando a nuestros cantantes y compositores.

 

Por eso no se nota mucho la presencia del joven Pinglo, de Víctor Correa: "En tí pensé":

 

"En tí pensé,

al ver yo tu hermosura,

en mi presencia aparecer te ví..."

 

de Mañuco Covarrubias y otros que no llegaron a figurar. Augusto B. Leguía, para conseguir simpatía popular, crea el "Día del Indio" el 24 de junio. Y en su homenaje organiza concursos de música costeña y andina en la Pampa de Amancaes. Se respira mejor la "peruanidad" y Felipe Pinglo, madura y se convierte en el consolidador del vals. Fija su ritmo, ni "picadito" ni muy lento. Su melodía, definitivamente mestiza, elegante y sobria. Su armonía, innovando el acorde, pero sin resentir el "sabor" Sólo hasta donde "resista" la melodía. Pero es en la letra donde cambia todo el ambiente. Su preocupación por los problemas sociales, hacen que le cante al "Canillita", al "Plebeyo", a la "Pobre Obrerita", a "Jacobo el Leñador" y a la "Melchorita". Es Pinglo quien abre las puertas de la poesía al vals. Por ahí ingresan Amparo Baluarte, Serafina Quinteras y César Miró.

 

El actual panorama de nuestra canción costeña, es deslador. Yo creo que la tragedia empieza en el dinero, que todo lo ensucia como en el deporte. Cuando los autores creaban, sólo por la sonrisa de una zambita o de una chinachola, nuestra canción era diferente. Cuando las disqueras empiezan a pagar millones de soles por "regalías", los compositores compiten por el éxito comercial; y ya no se siguen los consejos de sus sentimientos. Siguen los consejos del más frio raciocinio, calculando cuánto van a ganar. Y la cosa no solamente es económica, es política. Si colocamos a un niño frente a un cuadro de Miguel Grau y una foto de Michael Jackson, seguramente escogerá, la que el consumismo le ha impuesto.

 

 


(*) Manuel Acosta Ojeda

ANTOLOGIA DE LA MUSICA PERUANA

TOMO I

1987